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Las arenas mágicas de Jordania

Las arenas mágicas de Jordania / Verónica Márquez

Las arenas mágicas de Jordania / Verónica Márquez

También conocido como el Reino Hachemita, este país del Oriente Medio cautiva a los viajeros con los enigmáticos atributos de sus parajes: las cosmopolitas calles de Amman, la abrumadora belleza desértica del Valle de la Luna, el rosado que colorea la legendaria ciudad de Petra y los poderes rejuvenecedores del mar Muerto

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Jordania es uno de los destinos más cotizados en el Oriente Medio. Su riqueza natural y cultural atrae a viajaros en busca de placer y aventura. Gracias a su variada geografía es posible flotar en el mar más salado del planeta, descubrir la antigua capital del pueblo Nabateo y dormir bajo las estrellas en el desierto en tan sólo una semana.

Amman, su capital, es una ciudad moderna y cosmopolita. Sus calles cobijan galerías, cafés, restaurantes y cabarets “para caballeros”, donde burbujas de Moet Chandon, cantantes de boleros árabe y muchachas –en su mayoría provenientes de países europeos– entretienen a la alta sociedad. Estos establecimientos no tienen nombre y es necesario amistar con un local para tener el privilegio de ser admitido. La idea de encontrar un nuevo amigo en menos de 24 horas no es descabellada; los jordanos son gente hospitalaria y es fácil encontrarse, sin mayor protocolo, tomando té con los dueños de una tienda de antigüedades o viajando rumbo a un bar de narguile (pipa de agua) en una camioneta con un grupo de jordanos tarareando canciones de Rhianna o Jay Z. El truco es seguir el instinto, sonreír y aceptar altas dosis de té sumamente azucarado.

Amman sirve de base para descubrir el resto del país y en carro se puede llegar fácilmente a todos los destinos importantes: Wadi Rum (cuatro horas), Petra (tres horas) y el mar Muerto (una hora y media).

Antes de abandonar Amman no deje de probar los famosos dulces de miel, pistacho y hojaldre de la legendaria tienda Habbibah, ubicada en el centro. Deje que su olfato lo guíe y no se intimide por la cola afuera del local: avanza rápido y sus baklavas valen la pena la espera. También es altamente recomendable ver el atardecer desde el mirador de la Citadel. Preste atención durante el llamado del muecín cuando la ciudad, tendida a sus pies, se convierte en una inolvidable impresión acústica.

El desierto del Valle de la Luna. Si el presupuesto se lo permite vale la pena alquilar un carro o un servicio de taxi privado, pues el transporte público en Jordania tiene rasgos bipolares y nunca se sabe con exactitud sus horarios y rutas. El conductor y guía Omran Brkawi (omran_brkawi@yahoo.com) conoce el país como la palma de su mano y lo llevará por caminos que no salen en mapas ni guías turísticas.

La primera parada es Wadi Rum, también conocido como “el Valle de la Luna”. El militar británico T. E. Lawrence inmortalizó este desierto en su libro Los siete pilares de la sabiduría, en el que relata sus experiencias durante la Revuelta Árabe en la Primera Guerra Mundial, y describe el valle como un lugar “inmenso, solitario, como tocado por la mano de Dios”. En 1962 el texto fue adaptado a un guión cine, y David Lean dirigió la película Lawrence de Arabia, que terminó siendo ganadora de siete premios Oscar. Si está interesado en seguir los pasos de Lawrence, la agencia Dakka (www.dakkak.com) se especializa en turismo de aventura y ofrece tours que imitan su recorrido en el desierto.

Hay pocos destinos que se sienten como si estuviesen fuera del mapa. Con razón películas como Prometheus (2012) y el Planeta Rojo (2000) usaron este desierto para filmar escenas basadas en el espacio y en Marte. Sobre un inmenso mar de arena naranja y roja se imponen montañas rocosas que invitan a imaginar el mundo en el principio de su existencia.

Su enigmática belleza es difícil de describir, hay que experimentarla. Después de contemplar el amanecer en la cima de una montaña, envuelto por uno de los paisajes más hermosos de la tierra, es imposible no sentir admiración y un sentido de redescubrimiento de la Tierra. En pocos lugares se percibe este tipo de electricidad que hace pulsar todo el cuerpo y, como una ola de energía, envuelve y transporta a lugares que no se sabía ni que existían.

Las expediciones se realizan en una camioneta rústica y los paseos incluyen variadas opciones: escalar puentes naturales, descubrir jeroglíficos, surfear en los médanos o acampar en tiendas.

Tribus beduinas han habitado este desierto por miles de años y hoy en día son las encargadas de muchas iniciativas turísticas y ecológicas en la región. No se sorprenda si la persona que maneja el campamento le pide que cante una canción, le enseñe cómo bailar merengue o insista en que le cuente un chiste. “Esta es la televisión del desierto”, dijo un joven beduino mientras un par de turistas le enseñaban una secuencia de hip hop.

Hay algo especial acerca de los beduinos y su vida en el Valle de la Luna. Son personas profundamente conectadas con la naturaleza y el espacio que los rodea. Ver a un beduino viajar por el desierto es como si el desierto mismo se moviera. Millones de generaciones de estos habitantes han considerado parte de su trabajo asistir a otros que atraviesan los caminos misteriosos de Wadi Rum, y aseguran que su hospitalidad es su cualidad más valiosa. Luego de pasar 24 horas en el desierto es imposible no sentirse como en casa.

Petra. Retratar Petra, una de las Siete Maravillas del Mundo, es una tarea difícil. El poeta Dean Burgo en 1845 escribió un soneto describiéndola como una ciudad “eterna, silenciosa, hermosa y solitaria. Una ciudad rojo rosado casi tan antigua como el tiempo”.

Desde su descubrimiento a principios de 1800, Petra ha capturado el alma de todos sus visitantes. Es uno de los monumentos históricos más admirables en el Planeta, conocida por su arquitectura: edificaciones esculpidas en rocas y sus avanzados conductos de agua. Cada paso lo acercará al pasado hasta llegar al siglo 6 a.C., cuando el pueblo nabateo construyó su capital. A la ciudad se accede a través del Siq, un estrecho pasadizo a lo largo de un cañón rocoso de aproximadamente 1,5 kilómetros de longitud y hasta 200 metros de altura. Al final del camino se revela la media silueta rojiza de Al-Khazneh (conocida como la Tesorería), la joya de Petra, postal de Jordania y escenario de la película Indiana Jones y la última cruzada.

Si quiere evitar la marea de turistas empiece el recorrido al amanecer (6:00 am). El caminar en silencio por el Siq es una experiencia poética. Trate de imaginarse la vida de sus habitantes originales y descubra las huellas que datan de más de 2.000 años.

Para hacerle justicia a Petra se requiere pasar en la zona por lo menos todo un día, incluso dos. Hay cientos de monumentos, incluidas las Tumbas Reales esculpidas en un acantilado, el Anfiteatro y el Alto Lugar Fortaleza, un altar al tope de una montaña con maravillosas vistas. Debe llevar zapatos cómodos, sombrero para protegerse del sol y agua (los precios allí pueden ser escandalosos).

El viento y los siglos han pintado las paredes rocosas de los monumentos con una gama de tonos que van desde gris hasta el rojo, pasando por dorado, naranja y rosado. No olvide su cámara y baterías extra, en Petra es difícil contenerse y no hacer un clic en cada esquina.

La visita termina en El-Deir o Monasterio. Un templo majestuoso que supera los 8 metros de altura. Para acceder este monumento es necesario peregrinar: subir una montaña de casi 1.000 escalones durante una hora. Puede negociar con un beduino un viaje en burro, pero más satisfactorio es hacerlo a pie.

En los últimos años es posible visitar Petra en la noche (hay tours tres veces a la semana). Muchos hoteles venden los boletos y también se pueden adquirir en la taquilla de entrada. El paseo dura dos horas y el recorrido se acaba en la Tesorería, donde hay cientos de velas encendidas y un concierto de música beduina. Caminar por el Siq bajo la luz de la luna es una experiencia mágica. Olvídese de las 200 personas que caminan a su alrededor y vaya de último en la fila, trate de mantener una distancia prudente del resto de los turistas y déjese transportar al pasado.

Mar Muerto. La ruta entre Petra y el mar Muerto dura menos de tres horas y está llena de sorpresas. Caminos laberínticos descubren paisajes montañosos, vistas panorámicas de las aguas y orillas cubiertas por esculturas hechas de sal.

El mar Muerto es uno de los fenómenos más extraños del Planeta: se encuentra ubicado en el punto más bajo de la tierra, a 423 metros bajo el nivel del mar, y es 8 veces más salado que el océano. Con tanta salinidad todo flota y no hay ser que sobreviva en estas aguas tan hostiles. Su arena, un barro negro y pastoso enriquecido por nutrientes y minerales, tiene fama de poseer poderes rejuvenecedores. Hoy en día, la costa del mar Muerto es casa de hoteles cinco estrellas, balnearios y spa que prometen suavizar arrugas, curar artritis, pieles con acné y condiciones alérgicas.

Una cosa es cierta: el mar Muerto dejará su piel como la de un recién nacido. Reviva sus juegos infantiles y embadúrnese de barro hasta la cabeza, tenga cuidado con los ojos y despídase de Jordania con una nueva piel. Después de este viaje, será fácil sentirse como si volviera a nacer.

Esenciales

Visa: los venezolanos pueden aplicar a una visa de turista al llegar al aeropuerto de Amman en Jordania. Tiene un costo de 20 JD (alrededor de 35 dólares) y es válida por un mes.

Cómo llegar: es posible volar de Caracas a Amman haciendo sólo una escala. American Airlines, Air France y Lufthansa ofrecen las mejores opciones.

Hoteles en Amman: el hotel Marriott sirve de base para explorar Amman. Está ubicado cerca de tiendas y restaurantes. Entre $350 y $550 (137 Abdel Wahad el Inglizi Street / wwww.mariott.com

Campamentos en Wadi Rum

Nada como ver el amanecer desde la montaña que rodea el campamento de Khaled Sabbah (www.wadi-rum.com). Omar, el guía/cocinero se encargará de que su estadía en el desierto sea una experiencia inolvidable.

Hoteles en Petra: el Petra Palace queda a 40 metros de la entrada de Petra. El desayuno está incluido y venden boletos para el tour nocturno. Tarifas entre $80 y $150 (tripadvisor.com)

Hoteles en el mar Muerto: la mejor opción para los que buscan un alojamiento lujoso es el Hotel Kempinski. El spa ofrece todo tipo de tratamientos y muchas habitaciones ofrecen vistas panorámicas al mar. Entre $180 y $300. www.kempinski.com

Esenciales

Surfear en los médanos del desierto, dormir bajo las estrellas, hacer el paseo nocturno por Petra y disfrutar un tratamiento en uno de los fabulosos spa en el mar Muerto.

Contacto

Verónica Márquez es fundadora de la agencia de viajes y mudanzas InstaNative, ubicada en Nueva York. Para más información visite la página www.instanative.com. Correo: veronica@instanative.com