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Los acordes de Lisboa

Lisboa. Foto: Pixabay.com/RGBSTOCK

Lisboa. Foto: Pixabay.com/RGBSTOCK

Ciudad de navegantes y poetas, a orillas del río Tajo, la capital portuguesa despunta con sus escarpados barrios y los puntos altos para contemplar hermosas panorámicas

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Al viajero le aguarda un paisaje urbano repleto de miradores, de fortalezas y decorado con los más hermosos azulejos. La exploración de Lisboa transcurre desde nostálgicos tranvías eléctricos y por escarpados barrios en donde los acordes de su melancólica música, el fado, invitan a conocer el alma lusa.

Describir la capital de Portugal no es tarea fácil. Su centro es sobreviviente de terremotos, revoluciones y modernas crisis económicas. Pero Lisboa es esencialmente europea, en su historia y carácter cosmopolita, en sus contrastes arquitectónicos y culturales. Frente al visitante aparece, a veces, compacta y dulce como sus pasteles de nata o fresca y salada como la brisa del mar que se cuela por la ancha desembocadura del Tajo.

La mejor manera de conocerla es subiendo al antiguo tranvía eléctrico 28, cuya ruta lo llevará por los lugares más representativos de la ciudad.

Otra alternativa sumamente entretenida la ofrecen los veloces triciclos motorizados de Tuk-Tuk-Lisboa. Hasta tres personas pueden pasear en ellos por los circuitos turísticos y aprovechar las explicaciones que sus simpáticos choferes ofrecen en cada parada.

Con castillos y miradores. El recorrido puede comenzar en la Alfama, el barrio medieval de artistas y de fado. Desde su Miradouro da Nossa Senhora do Monte, el punto más alto de la urbe, disfrutará de una impresionante vista panorámica. En su pequeña capilla del siglo XII es común encontrar a embarazadas que vienen a sentarse en su banco de piedra o cadeira para asegurarse un parto sin problemas.

El descenso por la Alfama lo llevará al Campo de Santa Clara bordeado por las blancas iglesias de Santa Engracia y de Sao Vicente de Fora. Los martes y sábados se celebra aquí la Feira da Ladra, el mercado de pulgas más famoso de Lisboa. En la Feria se venden las más diversas antigüedades y artículos autóctonos, pero cuidado, su nombre se traduce como “mercado del ladrón” y algunos artículos como los típicos azulejos solo se deben adquirir si su vendedor ofrece prueba de su procedencia legal.

El carácter morisco de la Alfama se refleja en el laberinto de estrechos y empinados callejones que conducen a amplios miradores como la Terraza de Largo de Portas do Sol, enfrentada a las cúpulas de sus blancas iglesias y a la inmensidad del río Tajo.

Cerca de aquí se encuentra el Café do Eléctrico. Este sencillo cafetín de esquina es ideal para contemplar desde su improvisada terraza el pasar del tranvía 28 mientras Sandra, su propietaria, se desvive para complacerle con sus pasteles de nata. Los también llamados pasteles de Belém son torticas dulces de crema hechas a base de hojaldre, yema de huevo, leche y azúcar.

A pasos de aquí encontrará el Castelo de São Jorge, una fortaleza medieval del siglo VIII que domina la silueta de este barrio.

En los barrios de Baixa Pombalina –el downtown de Lisboa– de Chiado y en el Barrio Alto se concentra el comercio, la gastronomía y los monumentos más distintivos de la ciudad. Imperdibles en esta parte de Lisboa es pasearse por la Plaza Comercio a orillas del Tajo, por la peatonal Vía Augusta o subirse en el Elevador de Santa Justa que conecta los barrios.

 

Bebidas y dulces

En Baixa encontrará una gran cantidad de vinotecas en donde degustar los típicos vinos portugueses de Porto, Alvarinho y Vinho Verde. También, locales gastronómicos y marisquerías con una impresionante variedad de frutos frescos del mar a precios tentadores. Pero es en los cafés y reposterías típicas como la Beira Gare o el Café Chineza del 1886, con su generoso surtido de dulces típicos, a donde deseará entrar una y otra vez. 

En Chiado está la tienda de café A Carioca, con su decoración de siglo XIX y su gran surtido de dulces, chocolates y cafés provenientes de las antiguas colonias portuguesas. En este barrio se topará también con la cervecería más antigua y hermosa de Lisboa, la Cervejeria Trindade.

En la cima del Barrio Alto se encuentra el Miradouro de São Pedro de Alcantara, un jardín con una vista que enfrenta a la Alfama y a su castillo de São Jorge. La empinada cuesta hacia este miradero se deja hacer en un funicular del 1855, el Elevador Gloria.

Cerca del mirador puede probar las variedades de los dulces vinos de Oporto en el Solar do Vinho do Porto, con una selección de 150 marcas de este vino portugués.