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Williamsburg marca tendencias en Nueva York

La nueva zona trendy se encuentra en el norte de Brooklyn / IDA VANESA MEDINA P.

La nueva zona trendy se encuentra en el norte de Brooklyn / IDA VANESA MEDINA P.

Es donde se mueve lo novedoso, la bohemia, los artistas emergentes. Si algo va a pasar en la Gran Manzana, pasa primero en su laboratorio: Williamsburg

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Si siente alguna inclinación hacia la bohemia, Williamsburg es un lugar que debe conocer. La avenida Bedford es la columna vertebral en la que se reparten decenas de restaurantes, tiendas, boutiques y librerías. Ha entrado oficialmente en el reino de los hipsters, esos seres amantes del jazz y el indie rock que caminan por la calle con sus clásicos pantalones tipo pitillo, lentes de pasta y culto por lo vintage. Para muchos, el nuevo Soho.

Williamsburg se corona como la zona de moda en Nueva York. Su estética semindustrial y variopinta le otorga a este vecindario, ubicado en la parte norte de Brooklyn entre Flushing Avenue, Bushwick, y Kent Avenue, el encanto de estar fuera de Manhattan pero a la vez en el núcleo de la efervescencia creativa.

Basta cruzar el puente de Williamsburg desde el Lower East Side de Manhattan para dejar atrás la Quinta Avenida y los rascacielos. Si la nostalgia por el bullicio y el juego de luces del Times Square no le abandonan, el vecindario le ofrece desde sus parques, a orillas del río, privilegiadas vistas de la ciudad.

No obstante, este barrio se sostiene por su propio encanto de edificios bajos, nuevas tendencias y exposiciones de arte. Sus calles están plagadas de locales alternativos y aunque ahora es catalogado de “hippie chic”, todavía conserva muchas de las contradicciones de un sitio que ha sido residencia para extranjeros y para la clase trabajadora.

 

Un poco de retrospectiva. En un diámetro de una cuantas manzanas se puede hacer una travesía multiétnica: la zona de los judíos ortodoxos, que siguen hablando yiddish y se pasean con sus sombreros y mechones largos de cabellos; un importante número de población dominicana; puertorriqueña; mexicana y unos cuantos polacos, cuyo núcleo principal se asienta en Greenpoint. Todos diferentes, orgullosos de sus culturas, todos neoyorquinos enclavados desde varias generaciones allí, desde la apertura del puente de Williamsburg a Manhattan.

La historia de este sector de Brooklyn está cargada de anécdotas, durante un tiempo fue el barrio más densamente poblado del país. Sus aceras han sido tema de inspiración para películas como Once Upon a Time in America (1984), protagonizada por Robert De Niro y James Wood; y también han sido la cuna de famosos como Barbra Streisand, Gene Simmons de Kiss y Barry Manilow.

En los últimos años, el creciente número de turistas y curiosos, y la revalorización de sus propiedades lo han hecho un sitio bastante seguro. Sin embargo, no siempre fue así. Durante varias décadas del siglo XX era territorio de la criminalidad y la cultura de pandillas. Un ejemplo, la leyenda del tristemente célebre Al Capone, quien nació y tuvo su reinado allí hasta que huyó a Chicago en 1919. Williamsburg ha sido zona de la mafia, de astilleros, almacenes portuarios, fábricas y cervecerías.

 

Lo nuevo, lo cool. Ahora es considerada un hervidero de bandas nuevas. Y según muchos el mejor lugar de Nueva York para asistir a un toque de música independiente, algunas opciones son el Music Hall of Williamsburg (66 N. 6th St), con tres niveles y una agenda repleta de las mejores bandas del momento; el Glasslands (289 Kent Av), destaca por la cerveza barata y la intensidad de sus conciertos; el Union Pool (484 Union Av), hermano pequeño del Music Hall of Williamsburg, perfecto para escuchar bandas locales; o el Bruar Falls (245 Grand St), con música alta y buen ambiente.

El amante de las compras no se puede perder las curiosidades de segunda mano, las antigüedades y los productos de artesanos y nuevos diseñadores. Puede pasarse por el Amarcord (en el 230 de Bedford Av) o en Pema New York (en el 225 de la misma avenida) o el mercado de Artists and Fleas, instalado en un viejo almacén industrial de los años treinta, sábados y domingos de 10:00 am a 7:00 pm. Puede pagar en efectivo o con tarjeta de crédito. Si opta por lo segundo, el hipster-vendedor sacará el iPhone y deberá firmar en la pantalla de cristal líquido. La factura le llega vía correo electrónico.

El Brooklyn Flea Market se instala los domingos, todo un bazar de curiosidades, libros, artesanías, ropa, mientras se disfruta de algunos de los snacks que ofrecen los puestos, o se deja relajar el cuerpo en la grama viendo la bahía, a la gente conversando, jugando frisbee o leyendo.

 

RECUADRO

Cita obligada

Un imperdible es la visita a Brooklyn Brewery (79 N 11th St). Una fábrica de cerveza con tradición en Brooklyn que ofrece visitas guiadas los sábados. Para desayunar una buena opción son los bagels en The Bagel Store en 247 Bedford Av, otro clásico.

 

RECUADRO

Tendencia orgánica

La obsesión por lo orgánico se ha vuelto un emblema entre intelectuales y promotores de lo saludable. A esta demanda responden negocios como Eggs (135 N 5th St), cuyos productos provienen de una granja propia a dos horas y media de la ciudad. Se hacen largas filas para ir a desayunar en este modesto pero exitoso restaurante.

Si ha considerado alojarse en Williamsburg –a 15 minutos de Manhattan en Metro–, esta zona posee hoteles y complejos habitacionales muy modernos, que nada tienen que envidiar a los existentes en la isla, pero a precios competitivos respecto a las costosas tarifas de la Gran Manzana. El White Hotel, el New York Loft Hostel, el Hotel Le Jolie, pueden ser algunas opciones según el bolsillo y el estilo del viajero.

 

[RECUADRO]

Arepas neoyorquinas

Imposible de ignorar, entre los locales de tendencia, Caracas Arepa Bar llegó desde 2003 al vecindario para agregar un toque exótico con tequeños, arepas y una variedad de cocteles a base de ron. El ambiente lounge lleno de iconografía venezolana y ubicado a diez minutos de la estación Bedford, atrapa a curiosos y nostálgicos que quieren probar un cocomojito o comerse una reina pepeada.

La propuesta ha valido a sus fundadores, Maribel Araujo y Arístides Barrios, varias reseñas exitosas en televisión y prensa. Las torres de Parque Central, orquídeas y la sonrisa eterna de Popy reciben a los comensales, una especie de chiste interno que pueden descifrar aquellos que posean la marca cultural venezolana.

Otra surcursal en Manhanttan sirve también de embajada gastronómica. Pero el local pionero, el espacio en el que se coló la arepa, fue en Williamsburg, en donde se mueve lo nuevo, la tendencia, la bohemia, los artistas emergentes.

Si algo va a pasar en Nueva York, pasa primero en su laboratorio: Williamsburg.