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Vietnam, sabor y color

Vietnam ha pasado a convertirse en uno de los destinos más atractivos del sudeste asiático / Andrés Rojas Jiménez

Vietnam ha pasado a convertirse en uno de los destinos más atractivos del sudeste asiático / Andrés Rojas Jiménez

La Bahía de Halong es una de las nuevas 7 maravillas del mundo. Hanoi y Ho Chi Minh City rivalizan por convertirse en centro del nuevo destino de moda en Asia

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Vietnam ha pasado a convertirse en uno de los destinos más atractivos del sudeste asiático, quitándole mercado a sus vecinos porque tiene un conjunto de características que le ganan adeptos de todas las edades, como sus bellezas naturales, sus planes por emprender un desarrollo turístico sustentable, la seguridad que ofrece, sus accesibles precios y, por si fuera poco, su deliciosa gastronomía.

Sus dos principales ciudades: la capital Hanoi y Ho Chi Minh City, aunque todavía se le llama Saigón, rivalizan, pero no como en el pasado por razones políticas, cuando llegaron a ser epicentro de la división de esa nación y de la guerra de Vietnam. Ahora ambas urbes ofrecen se esmeran por resaltar sus encantos, de allí que es una omisión grave excluir a cualquiera de ellas.

En la actualidad la mayoría de los operadores turísticos incluyen a Vietnam como parte de un recorrido por Asia, pero se trata de un país que merece dedicarle no menos de dos semanas. Es amigable y rendidor para un viajero independiente de cualquier edad y que tenga un presupuesto limitado. No faltan los datos en inglés o francés y por lo general la gente se esfuerza en suministrar la información básica y los vietnamitas, aún cuando tienen sus costumbres bastante arraigadas, se caracterizan por ser unas personas abiertas en el trato y dan muestras de no haber perdido sus herencias francesas, como la de comer diariamente pan al mejor estilo de una baguette.

La entrada por Hanoi impone por un lado dejarse llevar por el fascinante caos de esta ciudad, que está rodeada de lagos y motos. Nada mejor que alojarse en alguno de los hostales del barrio antiguo, destacando el City Gate Hotel, el Hanoi Backpacker o el Artist Hostel, por su ubicación, servicio y buen precio.

En el barrio antiguo tampoco faltan los lugares donde tomarse la tradicional sopa vietnamita pho, los típicos enrrollados primavera o su variedad frita conocida como los com, que se pueden comer en cualquier esquina desde primeras horas de la mañana. Si se quiere ser más sofisticado y conocer lo que hacen los jóvenes chef con su comida nada mejor que los restaurantes Wild Lotus y Wild Rice. Un intermedio entre ambos es el Tamarind Café, donde se puede degustar unos deliciosos jugos de frutas naturales y como postre es imperdible la crème brûlée con gengibre.

El asunto gastronómico prácticamente podría convertirse en el único motivo de visita de esta ciudad, tomando en cuenta que existen varias academias culinarias que ofrecen cursos cortos que enseñan cómo preparar los platos propios de la comida vietnamita, pero Hanoi también impone abrirle un tiempo para recorrer parte de su pasado legendario marcado por sus templos y sus sitios de historia contemporánea como el Palacio Presidencial, el palafito donde vivió el líder Ho Chi Minh. Si se dispone de tiempo hacer para hacer enormes colas está la opción de conocer el mausoleo donde se encuentran los restos del fundador del actual Vietnam.  

Desde esta urbe se puede organizar otros paseos, comenzando por la famosa bahía de Halong, que este año resultó electa como una de las nuevas siete maravillas del mundo mediante votación popular en todo el mundo. Esto ha propiciado que desde mayo pasado se incremente el número de visitantes que no se conforma sólo con ver con las formaciones montañosas o alojarse en la ciudad de Halong, sino que opta por algún paseo en barco con pernocta, nadar en las aguas de la bahía, practicar kayac y caminar por alguna de las cuevas que de estas montañas.

Lo más conveniente e incluso económico para ir a Halong Bay es tomar un tour que ofrecen cualquiera de los hostales del centro de Hanoi de tres días y dos noches, cuyo precio con hospedaje y desayunos apenas roza los 100 dólares.

Otro paseo de tres días es hacia la zona montañosa que marca frontera con China con las poblaciones de Sapa y Bacha, donde viven cerca de 10 comunidades étnicas que se caracterizan por su vestimenta llamativa como los hmong flor, los dzao, lachi o los nung.

Es usual que se incluyan varias rutas de senderismo por las terrazas de arrozales que están en estas montañas, pernoctar con alguna familia de estos grupos. Tampoco faltan las compras propias en el mercado de Sapa, sobre todo el sábado en la noche; o el que se instala todos los domingos desde primeras horas de la mañana hasta mediodía en Bacha.

Rumbo a Saigón
Cerrado el circuito por el norte, la opción hacia el sur implica un viaje por avión en un vuelo doméstico desde Hanoi hasta Ho Chi Minh City que se toma hora y media. El trío de hostales de Madame Cuc´s se han convertido en uno de los mejores lugares para alojarse por su precio y calidad.

Allí también organizan paseos por el río Mekong o hacia Camboya.

Pese al régimen socialista que se impuso, esta ciudad no escapa a su nombre antiguo de Saigón, sus referencias capitalistas con tiendas de marca y su tradición francesa como la Catedral de Notre Dame o el viejo edificio de Correo.

Sin embargo, el lugar más visitado es el Museo de los Recuerdos de Guerra que muestra sin ninguna reserva cómo se dieron los ataques bélicos por parte de Estados Unidos y los efectos que afrontó la población civil tras las explosiones. En este complejo no faltan referencias a las incursiones armadas hechas por China en territorio vietnamita.    
 
Túneles de Cu Chi, un parque temático sobre la guerra
Uno de los atractivos de Ho Chi Minh City o Saigón es hacer el paseo por los túneles de Cu Chi, que es una pequeña población al sur de Vietnam que se hizo famosa porque en la década de los años 60 del siglo pasado los grupos guerrilleros del Vietcong construyeron una red de túneles de donde se organizaron ataques sorpresa contra soldados de Estados Unidos o del Ejército del antiguo Vietnam del Sur.

En la actualidad se puede entrar en varios de los túneles y se puede observar varias de las trampas que se instalaron para capturar al enemigo. Tampoco falta la posibilidad por menos de 5 dólares para hacer práctica de tiro.

Usualmente los operadores turísticos lo ofrecen como un paseo de día completo que también incluye la visita al colorido templo de Cao Dai, bastante cercano a la frontera con Camboya.

¿Cómo llegar?
La opción más directa y más económica es con Air France en vuelo vía a París para luego tomar el trayecto hacia Hanoi o Ho Chi Minh City (Saigón) con Vietnam Airlines. Son aproximadamente 22 horas de vuelo incluida la espera en el aeropuerto Charles De Gaulle.

¿La moneda?
El dong vietnamienta. Por un dólar de Estados Unidos entregan 20.8 48 dongs.

¿La visa?

Se requiere una visa de turista que se puede solicitar para una o múltiples entradas. Conviene esta última pues existe la opción de cruzar la frontera hacia China, Camboya o Laos. La embajada en Caracas se encuentra en la novena transversal de Altamira, entre sexta y séptima avenida, Quinta Las Mercedes y el teléfono 212-6357402. El horario de tramitación y retiro de visa son los martes, miércoles y jueves entre 9.00 a.m. y mediodía.