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Vietnam convierte isla penal en paraíso turístico

La isla trata de dejar atrás su terrorífico pasado para potenciar el turismo en sus playas paradisíacas y sus frondosas selvas / Foto EFE

La isla trata de dejar atrás su terrorífico pasado para potenciar el turismo en sus playas paradisíacas y sus frondosas selvas / Foto EFE

Con Don es hoy un lugar apacible en el que unos 50.000 visitantes disfrutan cada año de sus playas vírgenes, sus arrecifes de coral, su jungla tropical o el cercano santuario de tortugas marinas

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Conocida durante más de un siglo como “el infierno sobre la Tierra”, la antigua isla penal de Con Son, frente a las costas del sudeste de Vietnam, trata de dejar atrás su terrorífico pasado para potenciar el turismo en sus playas paradisíacas y sus frondosas selvas.

“Nuestra historia es interesante, pero la mayoría de los turistas prefiere tumbarse frente al mar, disfrutar de hoteles de lujo, hacer excursiones en la selva o bucear con tortugas”, dice Truong Ai Van, guía turística desde hace diez años.

Con Son, la mayor isla del archipiélago de Con Dao (antes llamado Poulo Condor) es hoy un lugar apacible en el que unos 50.000 visitantes disfrutan cada año de sus playas vírgenes, sus arrecifes de coral, su jungla tropical o el cercano santuario de tortugas marinas, mientras los muros de sus cárceles conservan los fantasmas de un pasado no demasiado lejano.

Las ocho prisiones que llegó a tener este territorio, de apenas 52 kilómetros cuadrados y 4.000 habitantes, cerraron tras terminar la Guerra de Vietnam en 1975.

Los recintos fueron abandonados por las autoridades de Hanoi e invadidas por la vegetación hasta que al final de la década de los noventa fueron rehabilitados como museos del horror.

Desde que la Administración colonial francesa construyó el primer penal en 1862, más de 200.000 reclusos, la mayoría disidentes políticos, pasaron por sus inexpugnables presidios.

Cada noche, los habitantes de las isla siguen acudiendo al cementerio para rezar por los 20.000 prisioneros que murieron entre rejas, incapaces de resistir las terribles condiciones, los trabajos forzosos, las enfermedades tropicales, la falta de higiene y escasez de alimentos y las constantes torturas a las que eran sometidos.

Tras la derrota francesa en Dien Bien Phu en 1954, la isla pasó a manos del régimen de Vietnam del Sur, que, con el apoyo de Estados Unidos, siguió utilizándola como presidio para disidentes políticos hasta su derrota en 1975.

Nguyen Thi Ni, de 77 años, malvivió encerrada en el penal de Phu Hai, el más grande y antiguo de la isla, entre 1972 y 1974, castigada por “actividades revolucionarias” de las que elude dar detalles.

“Varios amigos míos murieron en estas prisiones. Antes estuve en una cárcel en Saigón, pero aquí las condiciones son mucho peores, sufríamos muchas torturas, nos pegaban... Sólo podíamos centrarnos en sobrevivir, era especialmente difícil para las mujeres porque no éramos muchas. Creo que nunca pude tener hijos por culpa de las torturas”, rememora.

La mayoría de los que salieron vivos de aquel infierno abandonaron la isla para no volver, pero Thi Ni, originaria del delta del río Mekong, decidió regresar al lugar en el que había perdido a tantos amigos y contribuir a liberarlo de sus estigmas.

“Quería que Con Son saliera adelante, venir a vivir aquí era una buena oportunidad para mí y mi marido. En la isla solo quedamos vivos cinco antiguos prisioneros”, afirma.

Pese a las penosas condiciones en las que vivió, Nguyen Thi Ni considera que tuvo suerte de librarse de las asfixiantes celdas de aislamiento en que se hacinaban los presos considerados más peligrosos o las famosas “jaulas de tigre”, habitáculos exiguos con los barrotes en el techo donde a muchos reclusos se les terminaban atrofiando los músculos por la falta de actividad.

“Los guardias les pegaban con palos desde arriba y a menudo les tiraban cal viva para quemarles la piel”, explica el guía turístico del centro.

Construidas por la administración francesa en 1940 en un anexo de la prisión de Phu Tuong y después empleadas por el régimen de Vietnam del Sur, la existencia de las “jaulas de tigre” fue revelada por la revista Life en un reportaje fotográfico que conmocionó a la opinión pública estadounidense.

Nguyen Thi Ni asegura alegrarse de la nueva imagen de la isla y del paulatino desarrollo del turismo, pero lamenta la falta de interés por la historia de muchos jóvenes turistas vietnamitas y advierte de que el pasado no se debe olvidar.

“Ahora Con Son es un lugar mejor, pero debería servir para que los jóvenes aprendieran sobre la Revolución y sobre la historia de nuestro país”, afirma.