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Viaje al mundo futurista de Julio Verne en un bar rumano

El bar es una oportunidad de tomar una copa o un café en un mundo retrofuturista / Foto EFE

El bar es una oportunidad de tomar una copa o un café en un mundo retrofuturista / Foto EFE

Un bar rumano viaja al futuro alternativo inspirado en Julio Verne y H. G. Wells con un ambiente steampunk

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Un robot que pedalea eternamente en bicicleta sin moverse del sitio y un pájaro metálico que finge volar son algunos de los elementos que hacen de Enigma un bar pionero en Rumanía, inspirado en el universo ucrónico del steampunk donde la decoración son esculturas cinéticas.

Eso afirman los gerentes de este local ubicado en la ciudad rumana de Cluj-Napoca y que desde el pasado octubre permite tomar una copa o un café en un mundo retrofuturista inspirado en las obras de Julio Verne o H. G. Wells, en el que las máquinas a vapor siguen siendo el eje sobre el que se asienta la tecnología y el progreso.

“Hay muchos lugares con temática steampunk, pero son objetos pegados a la pared, estáticos; nuestro tema es el movimiento”, cuenta Valentin Mihai, gerente de Enigma, quien precisa que el objetivo es “lograr que la gente se emocione, vibre y se entusiasme mientras está rodeado de estos mecanismos”.

“Todo gira y rota alrededor del cliente”, transmitiéndole así la noción del tiempo, resume el empresario.

Enigma recrea el universo steampunk, un genero literario y cinematográfico en el que la tecnología del futuro es como la hubiera imaginado la sociedad victoriana de la Revolución Industrial, en un futuro alternativo o ucronía.

Flores metálicas que se abren y se cierran en el techo o una simulación de lluvia son otros de los elementos que permiten sumergirse en ese mundo.

Entre todos, el que más envuelve al visitante son Enigma, la sofisticada “computadora” de cifrado de mensajes utilizada por Alemania en la Segunda Guerra Mundial, y los imponentes engranajes móviles de un reloj con decenas de piezas móviles.

Hasta dos años tardaron sus creadores, Alexandru Tohotan y Zoltan Zelenyak, del estudio 6 Sense, en concebir los siete mecanismos que decoran el local y que les han hecho famosos.

“Hemos pensado alguna vez en esta vida poder viajar atrás en el tiempo, ya sea por deseo de cambiar algo del pasado o por simple curiosidad de ver cómo sería estar en otra dimensión temporal; de esta manera, hemos querido expresar la importancia de aprovechar nuestro tiempo”, explica Tohotan.

Nada más entrar, el visitante choca con un robot humanoide que se pasea en bicicleta de manera continuada, como si se tratara de un esclavo del tiempo; instantes después, uno se sumerge en el hipnótico tic-tac de los minuciosos dispositivos que hacen que todo se mueva.

“Este sitio te transporta al mundo misterioso de las novelas de Julio Verne, con un imaginario entre el pasado y el futuro”, detalla Mihnea, un joven de 27 años cliente de Enigma, que reconoce que el dinamismo del local contagia una sensación agradable.

“Parece como si nos adentráramos en una historia sobre el tiempo, con ese fastuoso reloj o esa máquina de descodificación de códigos, hasta retrotraernos a periodos pasados, aunque cercanos al mismo tiempo”, señala Andreea, una joven estudiante de traducción.

El bar se sitúa a escasos metros del centro neurálgico de la ciudad transilvana de Cluj-Napoca, una ciudad a la que los numerosos universitarios confieren una animada vida social y conocida como el Silicon Valley rumano, debido a la presencia de numeras empresas de tecnología.

En realidad, Enigma es un enorme reloj que hace sumergirte en las entrañas del tiempo. “Atención a todos los detalles”, advierten sus diseñadores, “cada uno de ellos cuenta algo que se acopla perfectamente a nuestra corta historia en el tiempo”, concluye Tohotan.