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Los destinos en los que la naturaleza y la preservación ambiental son los protagonistas pueden ser tan atractivos como las grandes metrópolis. Sea en el mar, en el llano o en la montaña, Venezuela cuenta con iniciativas ecoturísticas que regalan hermosos parajes y promueven la sustentabilidad

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El turismo ecológico busca la convivencia con la naturaleza, no sólo al momento de la exploración, sino también en cuanto a la sustentabilidad, preservación y apreciación del medio en el que se desarrolla.

Venezuela cuenta con una amplia variedad de destinos naturales para practicar ecoturismo. Entre los más conocidos están los Médanos de Coro, los parques nacionales Mochima, El Guácharo, Sierra Nevada y Morrocoy, las islas de Coche y Cubagua, la Gran Sabana, Canaima, los páramos y hasta el propio Waraira Repano (cerro Ávila), que podrían denominarse la punta de lanza del ecoturismo en el país.

Pero también hay maravillosas iniciativas que llevan años formándose. Trabajo arduo y complicidad con las comunidades en las que se desenvuelven son dos de las características que tienen en común estos admirables proyectos que han logrado poner nuevos lugares en el mapa de preferencias de los viajeros que desean hacer turismo, conectarse con la naturaleza y, al mismo, ser partícipes de la conservación ambiental. A continuación, un paseo por algunos de estos emprendimientos verdes.

Tortugas peninsulares

A finales de la década de los ochenta, el Centro de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas (Cictmar) en conjunto con la Fundación para la Defensa de la Naturaleza se propusieron evaluar la situación de las tortugas marinas en la costa venezolana. 19 años después Cictmar estableció su primer campamento en la playa de Cipara, en el norte de la península de Paria. En 2002, llegó el segundo campamento, en playa Querepare.

Ambas playas constituyen un área de gran importancia para la reproducción de las tortugas marinas, específicamente de la especie cardón, que está en peligro de extinción. Entre mediados de abril y una parte de mayo se inicia la temporada de desove. A partir de ese momento, toma 60 días que los huevos se incuben, por lo que en los meses de junio y julio hay montones de crías caminando por la playa. Es entonces el momento perfecto para la observación.

Los voluntarios de Cictmar se desviven por proteger a estos animales que vienen cada tanto a la costa sucrense  a desovar. Durante su estadía, identifican a las hembras y sus nidos, y velan porque el proceso de incubación se lleve a cabo hasta el final.

Cipara, a 80 kilómetros de Río Caribe, es una playa de aproximadamente 1.500 metros de largo que pertenece a un pueblo pesquero. Con gran cantidad de cocoteros, la bahía se hace amable para quienes quieren pasar un buen día, montar hamacas y hasta acampar.

Querepare también está en la península, a 2 minutos de playa Cangua. Su orilla virgen de 1.200 metros está bordeada de uveros y cocoteros que ofrecen sombra y frescura a los visitantes.

El trabajo que hace Cictmar en esta región requiere de la ayuda de todos cuantos quieran brindársela. Cualquiera puede ser voluntario, tanto el que está descansando en la playa y decide participar en las actividades del día, como quienes se ponen en contacto con la organización y se unen al programa de asistentes de investigación. Hay que tener presente que durante la actividad de voluntariado no está permitido hacer fogatas, meter el carro a la playa, beber alcohol, botar basura, tomar fotos con flash ni fumar.

La organización también ha incorporado a las comunidades cercanas en su labor. “Puedes decirle a la gente que robar las crías de las tortugas está penado por la ley, pero mientras crean que pueden obtener algún beneficio de ellas seguirán robándolas. La manera de contrarrestarlo es explicarles a todos que una tortuga viva vale más que una muerta”, dice Hedelvy Guada, fundadora de Cictmar.

Está previsto que en 2013 entre en funcionamiento el Ecomuseo de las Tortugas Marinas, proyecto desarrollado a través de un convenio entre la Alcaldía del Municipio Arismendi, la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo y el Ministerio de Turismo venezolano. La construcción del museo está avanzada y, a excepción de algunos detalles técnicos para la inauguración, esperan que todo esté listo entre octubre y noviembre de este año.

Señas

Twitter: @Cictmar

Web: www.tortuadopcion.com

 

La ruta de los delfines

No se imagine que será un encuentro como los que ofrecen los grandes operadores que cuentan con delfines en cautiverio. Lo que sucede en las costas aragüeñas es más bien al estilo safari de vida silvestre: un grupo de personas se suben a una embarcación y navegan por zonas en las que suelen avistarse delfines. Si ellos así lo deciden, se dejarán ver e interactuarán entre sí para el disfrute de todos.

Hace 17 años, la Sociedad Ecológica Venezolana Vida Marina (Sea Vida) comenzó a trabajar en la zona con investigaciones científicas para determinar si había delfines y de cuáles especies.

De un tiempo para acá, los estudiosos se unieron a la comunidad, a los líderes locales y a los comerciantes para iniciar hacer de la observación de estos animales una fuente de turismo del municipio Costa de Oro, en Ocumare de la Costa.

La ruta de los delfines puede hacerse en cualquier época del año. La posibilidad de encontrarse con estos cetáceos es de 70% y, ocasionalmente –entre octubre y febrero– puede aparecer una ballena arenquera. El paseo comienza en El Playón (La Boca) o en bahía de Cata desde donde sale una lancha en la que también viaja un guía-observador autorizado por los ministerios del Ambiente y de Turismo, quien dará la información correspondiente a cada fase del recorrido.

Pueden avistarse dos especies: el delfín manchado del Atlántico y el delfín nariz de botella. Como son animales salvajes y muy territoriales, no es recomendable intentar tocarlos o nadar con ellos. El día termina con unas horas de relajación en las aguas calmadas de La Ciénaga. El recorrido cuesta 1.700 bolívares y la lancha tiene capacidad para 10 personas. El precio se mantiene independientemente del número de pasajeros.

Sea Vida también promueve el turismo educativo y científico al ofrecer la ruta a grupos de liceos de ciudades cercanas.

Señas

Armando Díaz. Teléfono: (0414) 463 5529

Jaime Bolaños. Teléfono: (0424) 932 3084

 

A la llanera

El hato El Cedral está en el municipio Muñoz del estado Apure, a dos horas y media de Barinas, por la carretera Barinas-Mantecal. El lugar es una joya preciada que expone lo mejor del llano venezolano. Si quiere estar cerca de chigüires, osos hormigueros, dantas, venados, zorros, mapurites, caimanes, babas, iguanas, tortugas, aves y serpientes, este es el lugar adecuado.

Son 53.000 hectáreas de llanura que llenan la vista. Los atardeceres son inigualables y en las noches el cielo se roba suspiros, sobre todo de los citadinos que pocas veces tienen la oportunidad de admirar las estrellas entre las luces, la contaminación y la velocidad de las metrópolis. Quienes se proclaman amantes de la naturaleza se sentirán más que satisfechos con el gran reservorio de fauna silvestre que alberga el hato. En los zoocriaderos crecen tortugas, caimanes y reptiles hasta que son liberados en su hábitat.

Desde la entrada del hato hay que recorrer 7 kilómetros para llegar al campamento Matiyure, en el que hay 25 habitaciones dobles, con televisión satelital, una piscina, un restaurante y un caney. Cuentan con guías especializados bilingües que acompañan a los asistentes, incluso en las 2 excursiones diarias estilo safari. Además, todos los visitantes tienen la oportunidad de aprender cómo es la faena del llanero de principio a fin.

La recomendación para quienes quieran disfrutar plenamente del lugar es que permanezcan por lo menos cuatro días y tres noches, lleven ropa liviana, franelas de manga larga, zapatos deportivos y repelente contra insectos.

Señas

Teléfonos: (0212) 781 8995 / (0212) 781 1826

Web: www.hatoelcedral.com

 

Cultura warao

Boca de Tigre es un campamento ecológico en el que se fusiona la magia y espiritualidad de la cultura de la “Gente de las Canoas”, los indígenas waraos y la belleza de uno de los deltas más grandes del mundo, el del Orinoco.

Lo que comenzó siendo una base de exploración petrolera, en 1993 se convirtió en un campamento que invita al turismo sustentable y las relaciones interculturales. Es una expedición que los niños amarán, pues el campamento garantiza la diversión de los más pequeños y, además, ofrece la posibilidad de conocer a personas que viven de una manera completamente diferente en medio de paisajes maravillosos.

Entre las excursiones que pueden realizarse están los paseos por los caños en peñero, remo en curiaras o kayak, observación de fauna y flora, pesca artesanal de pirañas, caminata por la selva pantanosa y visitas a las comunidades indígenas.

El hospedaje es en habitaciones privadas estilo janoko, que en la lengua de los warao quiere decir “lugar de las hamacas”. Cada habitación tiene baño y cuenta con capacidad total de alojamiento para 60 personas. El paquete de 4 días y 3 noches tiene un precio de 6.333 bolívares por persona.

La tarifa del campamento –que será válida hasta el 1° de noviembre próximo– incluye traslado terrestre y acuático desde Maturín hasta la isla del Tigre, ida y vuelta. Como recibimiento dan un coctel de bienvenida. También se encargan de todas las comidas y proporcionan bebidas no alcohólicas. Un guía local es el acompañante en todas las excursiones.

Lo ideal para gozar como debe ser es estar en el campamento cuatro días y tres noches. ¡Y no olvide la cámara!

Señas

Teléfono: (0212) 524 5023

E-mail: ecoturismobocadetigre@gmail.com

Mandamientos del viajero ecoturista

1-    Sea respetuoso y comprensivo con las costumbres locales. Si usted es el visitante, entonces es quien debe adaptarse.

2-    Utilice pilas recargables para los aparatos electrónicos (cámaras, linternas, etcétera).

3-    Para el hospedaje prefiera posadas locales antes que grandes cadenas de hoteles.

4-    Traiga de vuelta toda la basura que se produzca durante la estancia y bótela en lugares apropiados.

5-    Sea montaña, playa o llano, no se deben hacer fogatas.

6-    No abra nuevos caminos, utilice los existentes.

7-    Lo ideal es no fumar, pero si decide hacerlo no bote las colillas del cigarrillo ni los fósforos en el lugar.

8-    Tenga cuidado con los lugares a los que vaya con carro. No es recomendable estacionarlo en las bahías, por ejemplo.

9-    Aunque sea lindo tener un recuerdo del lugar visitado, no regrese a casa con piedras, plantas o animales, eso altera el ecosistema.

10-  A menos de que los guías de la zona lo asesoren, no alimente los animales, puede perturbar las costumbres de la fauna.