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Las Vegas nunca se apaga

Tildada durante años capital del pecado, cimentó su mística enraizada en la ruleta, el alcohol y la permisividad |Fotos Pixabay

Tildada durante años capital del pecado, cimentó su mística enraizada en la ruleta, el alcohol y la permisividad |Fotos Pixabay

Solo 15% de los turistas va a esta ciudad de Nevada a apostar, el resto va por sus espectáculos,  gastronomía y hoteles extravagantes

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Cuando el 19 de octubre Hillary Clinton y Donald Trump se enfrenten en lo que será el último debate de la carrera presidencial estadounidense, Las Vegas se cobrará su pequeña revancha. Elegida como sede del duelo político, la urbe más grande del estado de Nevada será finalmente considerada “una ciudad en serio”.

Tildada durante años capital del pecado, fundada a principios del siglo XX en una zona húmeda del desierto de Mojave, catapultada a la fama con la legalización del juego en 1931 y conquistada poco después por la mafia, cimentó su mística enraizada en la ruleta, el alcohol y la permisividad.

Más de 50 años después de que capos del crimen organizado forjaron el carácter de Las Vegas, una encuesta de 2013 indica que apenas 15% de los que viajan hasta aquí lo hacen para apostar. El resto se deja llevar por la oferta inagotable de espectáculos, compras, gastronomía y un cúmulo de récords que solo un enclave que sabe reinventarse en un pestañeo puede ostentar: es la ciudad con mayor capacidad hotelera de Estados Unidos, la de más estrellas Michelin per cápita en el mundo y la que más creció en el siglo XX en todo el país. Solo en los últimos 25 años, pasó de 500.000 a 2 millones de habitantes.

Sin tregua. Las novedades en Las Vegas no dan tregua. Entre las últimas se encuentran la inauguración de un estadio con capacidad para 20.000 personas (el T-Mobile Arena), el restaurante del chef británico Gordon Ramsay (Fish & Chips) o The Park, un bienvenido descanso con cascadas de agua y ¡árboles! bajo un sol inclemente, en medio de la jungla de cemento.  Porque el corazón de Las Vegas, The Strip –la arteria principal– es una sucesión de rascacielos y hoteles. Primero surgieron como hoteles-casino, y hasta el día de hoy la mayor parte de los alojamientos tiene el casino incorporado en pleno lobby.

Después vinieron los hoteles temáticos, con réplicas grotescas y alucinantes de las pirámides y la Esfinge de Giza, de la Torre Eiffel, de la Estatua de la Libertad y del Empire State Building (con montaña rusa incluida), y hasta de los canales de Venecia.

Sobre el filo de esta década llegarían los más lujosos, como The Cosmopolitan, con sus obras de arte que decoran los pasillos y la espectacular araña de 2 millones de cristales Swarowski; el Wynn, con sus jardines tropicales, decoraciones de flores naturales (solo el carrusel en tamaño real lleva 110.000 flores frescas), cancha de golf de 18 hoyos o la escultura en vidrio Tulips, de Jeff Koons; el Mandalay y su acuario de tiburones o el Bellagio, con sus famosas fuentes de aguas danzantes, calificadas como el mejor espectáculo gratuito de Las Vegas. Está claro que en un lugar donde la ostentación desmesurada es la norma, los hoteles se desviven por subir el nivel con toques cada vez más espectaculares.

Lo último son los llamados hoteles boutique que, a pesar de tener miles de habitaciones, ostentan la condición de ser “non gaming & non smoking resorts” (sin casinos ni fumadores). Ejemplos de esta tendencia son el Delano, el Vdara, The Cromwell, The Signature, The Four Seasons, Mandarin Oriental o el Trump International.

El dato

42 millones de visitantes al año recibe Las Vegas

Espectáculos inagotables

Así como los hoteles fueron mutando de perfil, también la ciudad se alejó del rótulo pecaminoso para posicionarse como capital del entretenimiento, con shows que vienen rompiendo taquillas desde hace ya más de 20 años. Solo el Cirque du Soleil tiene hasta siete espectáculos simultáneos en distintas partes de la ciudad, y algunos, como el 0 (sobre agua), son exclusivos de Las Vegas. Love, el show con música de Los Beatles, es acaso el que despliega el mejor diseño de producción de la historia del circo, con una banda sonora de excepción.

Le siguen un rosario de espectáculos, musicales, presentaciones y apariciones de viejas glorias tan disímiles como atractivas: en lo que queda de 2016 desfilarán desde el Blue Man Group hasta Jerry Seinfeld, Elton John, Santana, Enrique Iglesias, Whoppie Goldberg, Mike Tyson, David Copperfield, Lionel Richie o Jay Leno. Sin nombrar a los permanentes de Las Vegas, como Jennifer Lopez, Britney Spears y Celine Dion.