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Travesía Arekuna II: El dramático contraste entre Karuay y salto Hueso

Suculentos masajes de cascada en salto Karuay

Suculentos masajes de cascada en salto Karuay

De Kavanayén salimos a Karuay por carretera y a salto Hueso en curiara. Donde llegan los 4X4 es un caos de basura, música estridente, baños públicos junto a los ríos y en cualquier escondite medio boscoso. Cuando no hay carretera la naturaleza resplandece, el silencio la acompaña, se oye el escándalo de agua de los saltos, el cielo brilla con las estrellas porque no hay plantas ni faros que encandilen. Es contundente y feroz la diferencia entre los pocos kilómetros que separan el salto Karuay del salto Hueso. Acampamos en el segundo

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Jamás le recomiendo a nadie conocer la Gran Sabana en Semana Santa o la primera semana de enero. Acuden muchedumbres, con una minoría depredadora e insensible que coloca música horrenda a todo volumen, deja basura, atormenta a los vecinos y hace sus necesidades a las orillas del río o en cualquier mogote.

Cuando llegamos a Karuay el 9 de enero, habían salido los últimos carros, todos 4x4 armados con cauchos levantados, carpas en el techo, bidones de gasolina, plantas y algunos hasta con congeladores y aires acondicionados. Se calcula que entraron más de 1.000 carros en la temporada decembrina.

Unos amigos que llegaron el 8 de enero aseguraron que había 300 carros. Es un espacio reducido que se ha ido ampliando al talar los árboles. Al fondo está el río Karuay con una poza extraordinaria y por un caminito se llega al salto generoso que te da masajes, te consiente y te asombra y llena de euforia con solo verlo y oírlo. No parece que hubiera forma de destruirlo. Sin embargo el olor a excremento humano era notorio. Seis baños –que es lo que hay– no pueden contener tanta necesidad natural del cuerpo.

Es urgente hacer un estudio de capacidad de carga y respetarlo. Cerrar el paso en Kavanayén cuando ya no quede cupo y dejar pasar a medida que otros carros van saliendo. Hay que apoyar a los pemones en la protección del ambiente. La visita no los respeta. Los guardaparques no existen. La Guardia tampoco. Lo lógico sería apelar a la sensibilidad de la visita, pero hay una minoría que no entiende el significado de la Gran Sabana y se acerca para repetir la conducta que tienen en playa Pantaleta o en la plaza Bolívar de sus pueblos. Es indignante y doloroso. Nos dimos un baño bien sabroso procurando esquivar la ñoña del camino y seguimos de largo a donde no llegan los 4x4.

 

El asombro de salto Hueso

Luego de un trayecto breve en curiara por el río Karuay llegamos a salto Hueso. La primera visión es desde arriba, encaramadas en la sabana de piedra. El agua desaparece por un abismo y al fondo ves la arenita de una playa junto a la poza. 

Bajamos por un sendero y podemos ver el salto de frente rodando por la laja. Se extiende a todo lo ancho del río, forma cuevas y relaja con su sonido más leve en verano y contundente en invierno. La arena es suave y rosada en la playita. 


En la parte alta hay una churuata con paredes de piedra hasta la mitad, tremenda cocina, congelador, bomba de agua, dos baños estupendos, mesas amplias para comer y un espacio gratísimo para colocar pocas carpas. No llegan muchedumbres a salto Hueso. Como los carros no pueden pasar, solo lo apreciamos quienes podemos prescindir de los 4x4, amamos el silencio y soñamos con ver las estrellas y escuchar el agua.

Estas tierras a las orillas del río Karuay pertenecen a la familia Sucre desde que uno de sus antepasados las adquirió entregando a su hermana como pago. Cuentan que los abuelos eran bravos y celosos de su propiedad. No permitían que nadie se acercara a pescar o  cazar. Los perseguían hasta matarlos. Como sabían que el salto era fuerte y con remolinos, los hacían cruzar y el agua furibunda se encargaba del resto.

En una ocasión un excursionista quiso investigar el remolino. La corriente se lo devoró para siempre. Es tierra de arekunas, un grupo entre la etnia pemón que se extiende desde las orillas del río Karuay hasta San Rafael de Kamoirán. Epöpa Merú significa salto Hueso y huesos es lo que hay en el fondo de esta aguas.

 

La familia Sucre

Los descendientes de este bisabuelo Sucre que entregó a su hermana son quienes se ocupan de recibir a la visita en salto Hueso. Aquí nacieron Domitila y sus hijos y aquí viven Juan Rafael Sucre y Ana Rita Álvarez, padre y tía de Domitila. Lisbeth  –una hija de Domitila que estudia ingeniería en la ULA– recuerda su infancia silvestre de río, sabana y cuentos de la abuela para dormir. Vivían primero en Unatoy, pero luego se mudaron hasta aquí y cuando los hijos estuvieron en edad de colegio, se fueron a Kavanayén.

 

Domitila viene los fines de semana o cuando le anuncian visita. Pertenece a la Cooperativa de Turismo Pemón E’Masensen. Presentaron su proyecto y obtuvieron recursos del Fondo Bolívar para hacer su campamento.

Juan Rafael se afeita con un cuchillo porque no hay hojillas, pide unos zapatos y anzuelos pequeños para pescar. Ana Rita teje su chinchorro de colores y solo habla pemón.

Domitila es conversadora, tremenda anfitriona, con la cocina impecable y los baños pulcros. Solo le falta poner a funcionar la bomba para que tengan agua, pero mientras tanto llena pipotes con agua del río. Ahí cenamos suculento, desayunamos delicioso, dormimos glorioso oyendo el salto, nos dimos baños a toda hora, nos hicimos tratamientos de belleza con la arcilla, conocimos una cueva y conversamos largo y sabroso con estos pemones arekuna que nos consintieron.

Es notorio el sentido de pertenencia y el orgullo que sienten por su espacio. Lo cuidan con verdadero afán. La cooperativa en Kavanayén ofrece este paseo desde allá llegando en carro hasta Karuay y luego en curiara unos 30 minutos hasta salto Hueso. Pueden acampar o pasar el día.

 

Datos vitales

 

Salto Karuay

20 km desde Kavanayén por carretera pésima. Solo se pasa con 4x4 y mocha.

Campamento Puerto Karuay

2 módulos de baños

Bs 80 por carro, Bs 50 por carpa, Bs 30 por uso del baño

 

Campamento Irawanaimo (nombre del espíritu del agua)

Lo está construyendo Juvenal  –el hijo de Bruno– en la parte de arriba

 

 

Salto Hueso

 

Domitila Sucre

Salto Hueso

Teléfono: (0289) 540 1536

 

Guías confiables

Cooperativa de turismo pemón E’masensen

Calle Matura. Kavanayén

Teléfono: Salvador Peña (0416) 287 5375

Correo: turismopemon@hotmail.com

 

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