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Trans-Asia 2013: La aventura de Rui Mendes en el sureste asiático

Rui Mendes y su viaje por el mundo / Cortesía

Rui Mendes y su viaje por el mundo / Cortesía

El expedicionario venezolano Rui Mendes recorrió a bordo de su camioneta buena parte del sureste asiático: Malasia, Tailandia, Camboya, Laos y Vietnam. En su relato, narra las aventuras que vivió a lo largo de varios meses por tierras realmente exóticas, dejando constancia de la perseverancia criolla. 

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En todas las 16 expediciones internacionales que he realizado he llevado por norma que las cosas pueden cambiar y debemos adaptarnos a lo que se nos presente en aras de seguir avanzando y de lograr los objetivos que se han propuesto. 

En la Expedición Trans-Asia, pasó un poco de todo. Estimábamos terminar la expedición en noviembre de 2013 pero la terminamos en febrero de 2014. El contenedor con la camioneta se retrasó 40 días en llegar  y, de allí en adelante, los obstáculos a superar se presentaban uno tras otro.

La meta era cruzar toda Malasia, Tailandia, Camboya, Laos y finalizar en Ha Noi, Vietnam. Y se logró.

En general, todos los caminos rurales de Malasia, están en las mismas condiciones durante las lluvias monzónicas, pero por donde pasan más los tractores los surcos en el terreno son más profundos y el barro queda más ¨batido¨, haciendo muy difícil el avance de una camioneta tan pesada y con cauchos de tamaño normal. En algunos tramos, tardamos cinco días para recorrer apenas 300 km.

Una noche avanzábamos a baja velocidad por un muy estrecho camino (que bordeaba a veces unos acantilados) mientras seguíamos a un 4x4 malayo por unas montañas ubicadas justo en el borde de la frontera entre Malasia y Tailandia.

En un momento dado, marchando con precaución debido a la oscuridad y lo angosto de la trilla, el borde del camino sucimbió al peso de la camioneta y caímos por un barranco, dimos tres vueltas y paramos en el lecho de un pequeño río. No hubo heridos, pero tardamos tres días en sacar la camioneta de donde estaba. Una vez arriba, nos dimos cuenta que los daños eran solo de latonería y que, con cuidado, podríamos seguir la expedición. Con mucho tirro-plomo, alambres y otros remedios mineros logramos que la camioneta no se viera maltrecha a fin de que no nos pusieran problemas en los pasos fronterizos.

Esos países del sur de Asia sufrieron muchísimos años de guerras y han sido invadidos múltiples veces por otras naciones, de las que han tenido que defenderse una y otra vez durante decenas de años, padeciendo hambrunas y condiciones de vida que serían insoportables para nuestros estándares. Actualmente siguen viviendo en condiciones de pobreza, por lo que mantienen gran parte de las ¨costumbres¨ que adoptaron para sobrevivir en tiempos de guerra, cuando no existían alimentos que llevar a la boca y debían comer, literalmente ¨lo que sea¨ que los mantuviera con vida.

Es muy común ver en las zonas rurales que las personas coman, por ejemplo, ratas, cucarachas fritas, gusanos y muchos otros bichos. No me quedé con las ganas de probar esas raras costumbres culinarias y me di unos cuantos bocados.

Existen sitios sobre esta tierra que deberíamos conocer antes de pasar al otro plano y uno de ellos es Angkor Wat.  Es el monumento religioso más grande construido por el hombre, con más de 200 hectáreas. En mi opinión, tiene muchos secretos que no han sido bien esclarecidos.

Según cuentan, fue construido en el siglo IX, pero ya para el siglo XV ya no existían habitantes. Fue un monje portugués que lo dio a conocer al mundo, porque de casualidad visitó esa zona y habló de ella en Europa. Al recorrerlo da la impresión de que allí ocurrió un gran cataclismo, al ver inmensos bloques de piedra regados como si los hubieran lanzado. Como detalle muy curioso, en una de sus paredes, está claramente grabado un dinosaurio y no hay manera alguna de que en el siglo 12 supieran que habían existido dinosaurios, y menos que supieran cómo era exactamente uno de ellos.

Estando en Camboya intenté cruzar a Vietnam pero no me lo permitieron, según porque por ese punto no pasaban vehículos extranjeros. No pensé en nada especial y opté por volver a intentarlo desde un paso que está más al norte, en Laos.

Tres días y 1.000 km después, volvía a intentar entrar a Vietnam y tampoco me dejaron. Las trabas eran muchas; entre ellas el que ninguno de los funcionarios entendiera inglés. Cada vez que les enseñaba el pasaporte de la camioneta hacían ademanes con las manos, dando a entender que eso no servía y me señalaban que tenía que tener documentos originales vietnamitas. Al ser extranjeros, no tenía lógica alguna. Tuvimos que buscar una alternativa en otro país para embarcar la camioneta.

Decidí recorrer todo Laos y llegar hasta la capital, Vientiane, que está muy cerca de la frontera con Tailandia y desde allí pasar de nuevo, para después enrumbarnos hasta Bangkok.

Pasamos un par de días buscando un agente aduanero que nos embarcara la camioneta y con consiguiera un contenedor para trasladarla a Venezuela, hasta que lo encontramos. 

Al día siguiente, cargamos el vehículo en el contenedor, lo cerramos, pusimos los precintos y mentalmente dije: en el nombre de Dios. Después tomamos un taxi en dirección al aeropuerto para volar a Ha Noi, Vietnam. A los dos días tomamos un vuelo de regreso a casa.

Al igual que las expediciones pasadas tuve aprendizajes. Descubrí cómo actúo en una situación de alto riesgo que nunca había vivido, puse en práctica conocimientos aprendidos en otras expediciones en lo que se refiere al manejo de las emociones (Inteligencia Emocional), pero, sobre todo, constaté una vez más que, si tienes fuerza interior y mucha fe, siempre encontrarás una manera de alcanzar tus metas, aunque el ¨camino¨ se vuelva difícil.

www.expedicionesruimendes.com
La Expedición Trans-Asia 2013 fue  posible gracias a: PDV-PDVSA, Lenovo, TJM Suspension, Autobruder4wd Miami, Power Led Venezuela, IND, www.innovame.com, Tienda Alfer y Salas Agentes Aduaneros.