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Montar una vaca, visitar la cuna de los perros San Bernardo y correr descalzo por la montaña son para turistas que desean unas vacaciones realmente helvéticas | Cortesía

Montar una vaca, visitar la cuna de los perros San Bernardo y correr descalzo por la montaña son para turistas que desean unas vacaciones realmente helvéticas | Foto: bolderhof.ch

Montar una vaca, visitar la cuna de los perros San Bernardo y correr descalzo por la montaña son para turistas que desean unas vacaciones realmente helvéticas

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Reconocidos relojes, los bancos más confiables y chocolates exquisitos. Además de estas cosas típicas hay paseos turísticos que llevan el sello de made in Suiza, con exclusividad. Los visitantes pueden probar el novedoso cow trek, visitar un museo de perros y subir montañas con los pies descalzos.

Cencerros que tintinean y pastores que llaman a sus rebaños en las praderas de altura de los Alpes: así es el ambiente sonoro en los trenes automáticos del aeropuerto de Zurich. Sonidos que funcionan como una tentación acústica en vuelo hacia las montañas, los prados con vacas y los paseos rurales en medio de los Alpes. La mejor opción para no quedarse con las ganas es el pueblo de Hemishofen, en Appenzell, para ser vaquero por un día. Y no cualquier vaquero.

Appenzell son en realidad dos cantones, los más tradicionales de Suiza. Es una región donde viven casi tantas vacas (15.500) como personas (16.000). Concretamente en la granja Bolderhof, la vaca es la verdadera reina. Son más de 100 sobre apenas 30 hectáreas: se aprende a hacer queso y se sube a lomo de vaca para dar el famoso paseo. Al regreso, Doris, la granjera, espera a los queseros por un día con su producto y un diploma que dará fe del conocimiento recién adquirido.

Museo de perros. Martigny es la última ciudad antes de subir por el estrecho valle que nace en el paso del Gran San Bernardo y desemboca en el Valle de Aosta, en Italia. Fue un pueblo romano importante y todavía quedan algunas ruinas al borde de las calles. Allí arriba en la montaña, donde la nieve, los vientos y el frío se cobraron miles de vidas durante siglos, un grupo de monjes fundó un hospicio y crió grandes perros para rescatar a los viajeros perdidos.

Allí, en la cuna de la raza, no podía faltar un museo dedicado al paso limítrofe, al hospicio y a los perros San Bernardo. Sobre dos niveles hay una interesante colección histórica y en un costado del edificio se puede visitar un canil con varios perros, listos para sacarse fotos. Aviso: los perros del museo no tienen el célebre barril de licor al cuello... Abajo, en el valle, no tienen que rescatar a nadie.

Pastores descalzos. Muy cerca, también en el Valais está Nendaz. Se la conoce como la capital del Alphorn, el gran cuerno con el cual los pastores suizos se hacían escuchar de valle en valle. Hay un festival cada año en julio que reúne a cientos de sopladores... y miles de curiosos. Nendaz también es el lugar donde se creó el primer sendero de los Alpes para caminar descalzo. La experiencia se realiza por un sendero durante una caminata de media hora, claro, si no se extrañan las medias y los zapatos de trekking.

En la web

- En la granja Bolderhof la visita dura 4 horas, incluyendo el paseo a lomo de vaca: 120 euros.

www.bolderhof.ch

- Información del Museo de los San Bernardo en www.museesaintbernard.ch

- Más datos sobre la caminata descalzo en www.nendaz.ch