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Sobrevivir al primer viaje con el bebé

Madre sostiene a su bebé en las manos / Reuters

Madre sostiene a su bebé en las manos / Reuters

Irse de paseo a un lugar lejano con un niño pequeño puede ser un reto. Por eso, una mamá cuenta lo que aprendió de sus traspiés, mientras entendidos en la materia aconsejan qué llevar, cómo entretenerlos durante el traslado y qué hacer si se presenta una emergencia

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ABC del viajero Recomendaciones para disfrutar la experiencia

Mi pesadilla se había hecho realidad. Estábamos en el vuelo de regreso de Aruba y mi hija de seis meses lloraba con todas sus fuerzas. La salida se había retrasado y por un desperfecto técnico, el aire acondicionado no funcionaba. La bebé tenía calor, sudaba, estaba cansada y para remate venía enferma con bronquiolitis.

Al séptimo día en la isla (el plan era pasar 14) comenzó con estornudos, nariz tupida y tos incesante que se empeoraron con el pasar de la semana. Como primeriza inexperta que soy, no llevé suficiente del remedio que uso en esos casos y en las farmacias locales no vendían nada parecido. Después de seis noches de insomnio y lágrimas de ambas decidimos regresarnos.

Todo o casi todo –no exageremos– lo que podía salir mal había salido mal: se había enfermado, olvidé el medicamento, el vuelo se había retrasado y la niña había llorado tanto que recibí más de una mirada odiosa. Aún así, habíamos sobrevivido al primer viaje con ella y teníamos miles de fotografías felices, para el recuerdo, que lo demostraban.

Viajar con un pequeño requiere de una minuciosa planificación. Sin embargo, es importante saber que, la mayoría de las veces, se presentarán contratiempos para los que no está preparado ni el más experto. “La primera vez que viajé fuera de Caracas mi bebé tenía como ocho meses, se enfermó y yo no había llevado nada para eso. Tuve que triturar la medicina que traía para mí y dársela. Siempre se enferma de algo que no llevo”, cuenta Karen Silva, quien además de ser mamá de un niño de tres años es pediatra.

Ser imprevisibles y muy susceptibles a los cambios está en la naturaleza de los niños. No queda entonces sino tomar precauciones y –¿qué más?– armarse de paciencia. Así suele hacer Joana Alenso, madre de unos morochos de 13 meses y viajera experimentada, quien en los días previos a la partida hace una lista de lo que debe llevar. “Me ayuda saber que tengo cosas de sobra”.

Alenso ha viajado con sus hijos desde que tenían un par de meses, a Brasil en dos oportunidades y a Arabia Saudita en una. En ambos trayectos tuvo que superar llantos, largas escalas e imprevistos como no contar con el coche a la salida del avión. “Además en Arabia Saudita se enfermaron horrible y tuvimos que buscar un pediatra. Tenían seis meses y yo no estaba tan ducha con el tema de los medicamentos. No sabía cómo se hacía nada”.

Pero si bien los viajes en avión pueden presentar dificultades, ir en carro a las playas cercanas no carece de reto. Así lo confirma José Gregorio Quintero, padre de una niña de 16 meses, quien en su primer paseo al mar se quedó sorprendido con la logística. “Fue ida por vuelta, pero parecía que nos hubiésemos ido un fin de semana”. No en vano decidió aplazar un viaje de más de 12 horas a Canadá para cuando su hija estuviese más grande.

Y es que vale entender que aunque primer viaje sólo hay uno, si no resulta ser idílico, al menos ganaremos experiencia para una próxima oportunidad.

 

RECUADRO 1

Receta médica

Karen Silva, pediatra puericultora del Centro Clínico de Maternidad Leopoldo Aguerrevere y mamá de un niño tres años, comparte consejos:

- Si el viaje es corto el bebé puede hacerlo a partir del primero o segundo mes de vida.

- Aunque la creencia es que a los niños se le tapan los oídos en el despegue o aterrizaje, Silva señala que esto no debería pasar porque los aviones comerciales suelen estar presurizados. En caso de que suceda se le puede amamantar, ofrecer agua o un chupón.

- Si bien las aerolíneas cuentan con menús infantiles, por lo general no se recomienda darle a los bebés la comida del avión, pues “no son preparadas al momento y son muy condimentadas o grasosas”.

-En los viajes en carro, el bebé debe estar atrás en su silla y la mamá debe ir al lado en caso de que se acerque la hora de la comida o el niño necesite alguna atención.

- En cuanto a los medicamentos, recomienda llevar para la fiebre, para los vómitos o diarrea, para la tos, antialérgico, gotas para el oído, antiinflamatorio y un termómetro. Si el niño sufre de alguna condición específica o tiene predisposición a cierto tipo de enfermedades lo mejor es conversar con el médico y tomar precauciones.

- Si el viaje es para un destino tropical llevar protector solar mínimo factor 50.

- En caso de que hervir el agua no sea una posibilidad, comprar agua mineral para los teteros y no darle al niño nada que nunca haya probado. ¿Un dato? Existen unas bolsitas plásticas para esterilizar biberones en el microondas.

- Invertir en un seguro de viaje (mejor que los contrarreembolso son aquellos que permiten llamar en caso de emergencia). 

 

RECUADRO 2

Hay que tener a la mano:

- Documentos. Todo niño, desde su nacimiento necesita pasaporte y partida de nacimiento (llevar varias copias) para viajes internacionales. En caso de viajar sin uno de los padres, permiso notariado.

- Kit de medicamentos.

- Meriendas: galletas, frutas, jugos, compotas, caramelos y cualquier otro que sea del agrado del niño.

- Entretenimiento: juguetes varios (es recomendable llevar sus favoritos y alguno nuevo que capte su atención cuando esté fastidiado), libros para pintar (si aplica a la edad), electrónicos como DVD portátil o iPad con sus videos favoritos o su música preferida si se va en carro.

- Teteros y fórmula suficiente (en caso de que la consuma).

- Pañales (calcular al menos para 12 horas, nunca se sabe que imprevistos surjan)

- Toallitas húmedas (al menos un paquete grande).

- Toalla de mano para limpiar cualquier accidente.

- Chupones (en caso de que los use).

- Varias mudas de ropa y una pijama.

- Una muda de ropa extra para la mamá en caso de algún percance.

- Par extra de medias, pues suelen caerse y perderse con mucha facilidad.

- Suéter o algún tipo de abrigo y una cobija. Si va a un lugar frío prever que tal vez no habrá chance de abrir la maleta antes de salir y tener a la mano chaqueta, bufanda o guantes.

 

RECUADRO 3

No voy en tren, voy en avión

Las aerolíneas tienen regulaciones específicas en cuanto a bebés y niños. Aquí Patricia Haro, asesora de viajes de Souvenir Tours, las resume:

- Todo niño o bebé necesita un boleto aéreo para viajar, aunque éste no tenga costo.

- Las líneas aéreas dividen a los pequeños en tres grupos: infantes (0-2 años), niños (2-12) y menores (12-18).

- En vuelos nacionales los infantes no pagan y los niños pagan 50%. En los vuelos internacionales los infantes pagan 10% y los niños desde 50% hasta el precio total, dependiendo de la aerolínea. Los menores siempre pagan como adultos.

- Los impuestos de salida y tasa aeroportuaria están incluidos en los boletos.

Los infantes están exentos y los niños pagan igual que los adultos.

 –Los infantes viajan en las piernas de su representante y para los vuelos largos hay cunas que se deben pedir con al menos 48 horas de antelación.

- En viajes internacionales los niños tienen derecho a un equipaje igual que el de los adultos y los infantes a una pieza de menor peso –que varía según la aerolínea– más un coche. En trayectos nacionales los niños cuentan con un equipaje como el de los adultos.

- El coche (debe ser tipo paraguas) debe llevarse hasta la puerta del avión dónde deberá entregarse. Es recomendable llevar un forro, pues puede romperse o ensuciarse. Otra sugerencia para los más pequeños es llevar un portabebés o canguro.

- Está permitido llevar una pañalera adicional al bolso de mano del adulto.

- Aunque, por lo general, en los controles de inmigración suelen dejar pasar el agua para los teteros y medicamentos líquidos mayores a 100 ml, es mejor llevar un récipe del pediatra con las indicaciones para ambos y guardarlos en bolsitas tipo Ziploc.

- Si se viaja fuera de Venezuela recordar alquilar la silla del carro. En la mayoría de los países es obligatorio usarla hasta los cinco años de edad.

 

RECUADRO 4

Temor al que dirán

Los padres sienten presión porque sus hijos se comporten correctamente en lugares públicos. Sin embargo, más allá de atender sus necesidades –comida, entretenimiento, higiene– es poco lo que se puede hacer cuando un bebé llora. Joana Alenso, mamá de mellizos, viajera frecuente y psicólogo clínico, explica que lo primero es guardar la calma. “Si uno se pone ansioso, el mismo chamo empieza a sentir que algo no está bien”. Además añade que es importante evitar las peleas que surgen –con el papá o el acompañante de viaje– en los momentos de estrés.

 

 

 

@agobiosdemadre