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Singapur, en pleno apogeo

El Hotel Marina Bay y el Museo de Arte y Ciencia de Singapur/ Reuters

El Hotel Marina Bay y el Museo de Arte y Ciencia de Singapur/ Reuters

Diminuto en dimensiones geográficas pero grande en prosperidad, este país asiático invita a sumergirse en la modernidad

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Formalmente, Singapur es una ciudad-Estado ubicada en la península de Malasia, en el sureste asiático. A partir de su independencia como colonia británica, en 1965, se convirtió en uno de los territorios más prósperos de la región.

En 1819 sir Stamford Raffles, de la Compañía Británica de las Indias, estableció este lugar como un puerto de comercio y lo convirtió en un destino lleno de promesas, especialmente para los habitantes de países vecinos. Singapur se transformó en un microcosmos con una población de descendencia china, malasia e india. También con un alto número de inmigrantes atraídos por la seguridad, la ubicación geográfica y el maravilloso clima tropical.

Este es un país de exageraciones. Siendo tan diminuto, ofrece una excelente calidad de vida y tiene uno de los paisajes más modernos del mundo. Entre rascacielos y enormes autopistas se descubren espacios que muestran la herencia budista, islámica e hindú. Es posible caminar por una inmaculada galería de tiendas y, minutos más tarde, respirar la esencia espiritual de un templo o disfrutar la algarabía de un mercado ubicado en el centro de Kuala Lampur.

En el pasado se decía que Singapur era un desierto cultural. El conocido autor de ciencia ficción William Gibson la describió, hace dos décadas, como “Disneylandia con pena de muerte” y “el único centro comercial con una silla en la ONU”. Sin embargo, la también conocida como la Suiza de Asia se ha transformado poco a poco en un eje cultural que atrae a miles de visitantes en busca de maravillas culinarias, shopping y diversión.

 

Directo al paladar. La comida singapurense es legendaria; sus animados “hawker centres” (ferias de comida) y cafés abiertos 24 horas son una estampa nacional, y hoy en día siguen siendo las mejores opciones para degustar platos locales al mejor precio. En los últimos años, Singapur se presenta como la capital culinaria de Asia. No sólo tiene excelente comida local, sino también platos internacionales gracias a reconocidos chef como Daniel Boulud, Joel Robuchon  y Mario Batali que, aprovechando el boom, han abierto allí sus restaurantes.

Para los viajeros en busca de aventuras culinarias Singapur no defraudará. Siguiendo algunas ideas que nacieron en Nueva York y en Hong Kong, los “club secretos” son ahora el menú del día. El “Secret Cooks Club”, fundado por dos jóvenes inmigrantes, ofrece cenas temáticas. Allí es posible disfrutar de una degustación de sushi al estilo “nyotaimori” (el arte japonés de presentar los roles encima del cuerpo desnudo de una mujer) o compartir una cena con extraños debatiendo temas de ciencia y filosofía. Hay opciones más atrevidas: un evento llamado “Tú eres lo que comes y también puedes comer lo que eres” requiere que los participantes envíen una muestra de saliva para que el menú de la cena sea creado a partir del ADN de cada comensal.

De cualquier modo, cuando visite Singapur olvídese de los huevos y las tostadas. Sería un pecado no disfrutar un desayuno típico de Dim Sum. Las opciones son infinitas, y entre ellas Hai Tien bien vale la pena. Sus delicados dumplings elaborados con ingredientes locales y frescos son únicos, y las lumpias de barriga de cerdo crujiente son capaces de hacer carnívoro al más consagrado vegetariano.

 

Paraíso de fashionistas. El shopping es otra razón para visitar Singapur. Hay quienes incluso aseguran que no tiene nada que envidiarle a Le Marais, en París, o a SoHo en Nueva York. Para comenzar es preciso dar un paseo por Orchard Road, una larga y ancha avenida de tiendas, malls y pequeñas boutiques.

Pero la joya se encuentra escondida en el corazón del barrio musulmán Haji Lane: un espejismo para cualquier fashionista. La pintoresca callejuela, favorita entre jóvenes locales, exhibe las fachadas de tienditas independientes, boutiques exclusivas y cafés de moda. Paradas obligadas incluyen la boutique Know It Nothing, donde es posible encontrar ropa a la medida, inspirada en la arquitectura y el mestizaje cultural de los alrededores, y Pluck, una tienda que captura la imaginación de los visitantes por sus divertidos y originales diseños. Si ir de compras le abre el apetito, haga una pausa para disfrutar un delicioso falafel en el Café Le Caire.

 

En la noche. La nueva generación de jóvenes singapurenses e inmigrantes están determinados a colocar Singapur en el mapa de la vanguardia. A pesar de seguir siendo un lugar conservador, las restricciones en el país han mitigado. Ahora es posible saltar en bungee jumping y hasta rumbear la noche entera aunque la parranda cueste el doble, pues el precio del alcohol sigue siendo muy elevado. Una curiosidad es que el chicle sólo lo venden en farmacias por razones médicas.

Para el viajero intrépido, el bar Crazy Elephant puede ser un sueño convertido en realidad. El local ofrece un espacio para que artistas amateurs presenten sus mezclas ante grupos de jóvenes dispuestos a pasarla bien. Pianos, baterías, guitarras y micrófonos están a disposición del pnalo.﷽﷽﷽﷽﷽sueños creo que lo utilizas todo el tiempo. Mejor elima. Desamonrustraciones)an decisiones importantes. Se eligen las úblico todos los domingos en las noches de jam. No le quepa la menor duda: los singapurenses están más que abiertos a la idea de experimentar y compartir sus talentos con el público. 

Los amantes de la naturaleza y el arte pueden deleitarse en Dempsey Hill, una edificación que en el pasado sirvió de cuartel para el ejército inglés y en la actualidad se ha transformado en un complejo cultural con variedad de restaurantes, bares, galerías de arte y spas.

Sin duda, Singapur está pasando por un renacimiento. Las posibilidades son infinitas y la promesa de innovación se siente en todos lados.  

Coordenadas:

Pasaporte

Los venezolanos no necesitan visa.

 Cómo llegar

Air France y Lufthansa ofrecen vuelos desde Caracas con paradas en París y Francfort, respectivamente.

 Dónde alojarse

Marina Bay Sands Towers complace todas las fantasías: casino, restaurantes de “celebrity chefs”, amplia piscina en el techo de las torres, una maravillosa vista y un excelente servicio. Esta es, sin duda, la opción número uno para quienes lo puedan pagar.

 Wanderlust es la mejor opción para los que buscan algo más económico. Luces de neón, instalaciones de arte y espacios comunales animan este original hotel boutique ubicado en Little India. 

 Impelable

Un masaje de hierbas en el centro de medicina china Chien Chi Town, en Chinatown, un recorrido por Hong Lim Market (el mercado chino) y tomarse un Singapur Sling en el Raffles Hotel.