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Safari funerario en París

Un cementerio forma parte de la ruta turística de la Ciudad Luz

Un cementerio forma parte de la ruta turística de la Ciudad Luz

Miles de visitantes acuden al Père Lachaise en búsqueda de tumbas de personajes célebres

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Père Lachaise, con sus 44 hectáreas de extensión, es el espacio verde amurallado más amplio de París, una importante reserva ornitológica y un buen sitio, por su altitud, para disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad. Pero forma parte de la ruta turística habitual de París por ser el lugar del último descanso de ilustres nombres como Oscar Wilde, Edith Piaf, Jim Morrison, Frédéric Chopin y Honoré de Balzac.

Reconocible por los souvenirs de rock y por los chicles que se estampan como exequias en un árbol aledaño se encuentra la tumba de Morrison. “El día que vi la primera goma de mascar, supe que se convertiría en un ritual”, asevera Thierry Le Roi, un guía francés que conoce las costumbres de los turistas de Père Lachaise, tras 3 décadas orientándoles entre sus más de 70.000 sepulturas.

Su público es variado y sus historias se adaptan tanto a niños como a adultos, la única condición para seguirlo es hablar francés, aunque ya está formando a un joven para dar los paseos en español e italiano.

Valor artístico. La administración francesa, al cabo de un tiempo, exhuma los cuerpos de los difuntos sin descendencia para dejar terreno a futuros inquilinos, pero respeta aquellas tumbas con un valor artístico excepcional.

La perpetuidad debe pagarse. “La tarifa asciende este año a 20.000 dólares aproximadamente”, comenta Le Roi y añade que no es requisito indispensable tener la nacionalidad francesa, sino que basta con haber fallecido en París y poder costear el espacio.

Otro de los sitios favoritos en el cementerio es la tumba de Wilde, tallada por el artista Jacob Epstein en Londres y trasladada hasta París. Wilde murió arruinado, por lo que la construcción de su sepultura —financiada por una admiradora— fue posterior y supuso un gran escándalo porque, tras un rostro angelical, se vislumbra un sexo masculino.

No todo es artístico en Père Lachaise. La austera tumba de Edith Piaf tampoco pasa desapercibida para sus admiradores que depositan flores blancas y le rinden sonoros homenajes cantando uno de sus temas más conocidos: La vie en rose.

“Los personajes famosos siempre han tenido el poder de atraer a la gente”, simplifica Le Roi, que reconoce que “80% de los visitantes del cementerio conocen de su existencia tan solo por la tumba de Morrison”.