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El Roraima ruega que lo atiendan

Acampada junto al río Tek | Foto pisapasito

Acampada junto al río Tek | Foto pisapasito

Subir a esta cima es el sueño recurrente de muchos y lo entendemos. Entre la película Up de Disney, la producción venezolana La distancia más larga y una telenovela brasileña, las visitas aumentaron muchísimo entre noviembre de 2014 y enero de 2015. Los “hoteles” no logran recibir esta muchedumbre, se acampa en otros sectores, acaban con la vegetación, rayan las rocas milenarias, hacen fogatas, introducen especies y dejan los desechos sólidos en todas partes. El Roraima nos llena de asombro, nos remueve el alma, se entrega generoso a la visita. ¿Qué tal si lo cuidamos con amor y esmero?

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El Roraima forma parte de la milenaria cadena de tepuyes del Parque Nacional Canaima. Por lo tanto es Monumento Natural de la Humanidad y responsabilidad del Estado venezolano y sus habitantes. Preservarlo debe ser un sentimiento nacional, una euforia que nos una. Quienes hemos subido alguna vez en la vida, guardamos esa travesía en el alma. En un momento ya no nos duelen las rodillas, el cansancio pasa a otro plano y lo único que nos mueve es la euforia, el llanto en los más sensibles, el asombro ante aquella pared imponente vista desde abajo en la base o desde arriba en pleno precipicio.

Su cima es un universo apabullante. Provoca levitar para no pisar sus breves maticas. Sabemos que le ha costado millones de años tener esos arbolitos zarandeados sin misericordia por el viento y la lluvia y que su capa vegetal es mínima por su antigüedad. Sobrecoge cuando el sol pega y podemos ver el horizonte, asusta cuando se nubla y no logramos ver la cara de la voz que oímos al lado. Solo quienes hemos estado allí podemos entender estas sensaciones. Nos toca a nosotros velar por el Roraima y convencer a quienes vayan de la urgencia de protegerlo.

Los hoteles. Entre julio de 2014 y febrero de 2015 más de 6.000 personas estuvieron en la cima del Roraima. No hay forma de que esa muchedumbre pueda hospedarse en los hoteles. Eso hizo que se impactaran inmensas áreas para poder colocar las carpas y se movieran rocas para  sostener los anclajes. Ojalá entendiéramos que todo lo que se mueve tiene miles de millones de años en ese sitio. No se toca. No se mueve. Punto.

Pero no solo se nota el deterioro en los hoteles Principal, Jacuzzi, Indio, Arenal, San Francisco y Basilio, sino en los destrozos en la vegetación y la presencia de plantas no autóctonas.

El caos mayor se produjo entre noviembre de 2014 y semana santa de 2015. Miles de personas ascendieron a la cima motivadas y emocionadas por la película Up de Disney, la producción venezolana La distancia más larga y fue notorio el aumento de los visitantes brasileños. En Brasil se transmite una telenovela llamada Imperio, cuyos primero capítulos fueron grabados en el Roraima pues compartimos este tepuy con el país hermano. Hay operadores que se han quejado de que los pemones privilegian a los brasileños porque estos pagan en reales. Ha ocurrido que venezolanos han hecho acuerdos con los pemones de Paraitepui y han pagado la reserva en los hoteles para un grupo y cuando llegan se los han dado a los brasileños porque pagaron en su moneda más fuerte.

Otro destrozo lamentable en los hoteles son las rayas en las piedras de los hoteles. Esa estupidez de poner el nombre y la fecha en la que fueron como si a alguien le importara. Algunos hacen fogatas y dejan las paredes negro cacho.

Los desechos sólidos están presentes en casi todos los hoteles. Algunos los encaletan bajo las piedras y otros los lanzan abiertamente donde caigan. El reguero de papel higiénico es deplorable. Los operadores serios le indican a sus viajeros la disposición de los desechos y les dan las bolsitas y la cal que cada quien debe guardar y devolver. Otros colocan baños y llevan los desechos de regreso.

La vegetación. En el caso de la vegetación, es notorio que todos los senderos han perdido la capa de alga que les daba un color oscuro y ahora lucen rosados por la arena. No hay nada que podamos hacer porque todavía no hemos logrado levitar, pero una gentileza sería no abrir nuevos senderos como se lo pedimos a los rústicos en la Gran Sabana.

En la base se hizo una deforestación notoria. Aquí solo cabían unas pocas carpas y en vista de las muchedumbres que suben, ampliaron el espacio a punta de acabar con la vegetación y colocaron una carpa inmensa. Hay quienes la aplauden porque protege cuando hay temporales, pero hay quienes critican el destrozo ambiental. Por estos predios abundan los restos de papel higiénico que guindan de los árboles, basura, conchas de frutas y hortalizas que si bien son biodegradables lucen horrendas. Es notorio que hubo quema para abrir espacio.

Algunas propuestas. Se han hecho estudios de capacidad de carga en el Roraima y no se cumplen. Lo que se ha determinado es que en la cima no puede haber más de 50 personas al mismo tiempo. Esta cuenta se saca según la capacidad de los hoteles, el uso de los senderos y el agua. Si se cumpliera, el impacto bajaría bastante. Subir al Roraima debe ser un privilegio.

Los parques nacionales de todo el mundo tienen leyes muy rígidas. No hay sino que revisar los requisitos para ir a Galápagos. Se debe reservar con meses o años de anticipación  porque se respeta la capacidad de carga. Solo así se conservan los monumentos naturales mientras se abren al público. No se trata de cerrarlos. El Roraima está ahí para que lo admiremos y nos marque la vida para siempre. Pero hay que respetarlo, cuidarlo y amarlo.

Hay varios operadores que han hecho propuestas. Se quejan de los guías independientes que no cumplen con las normas y dejan la basura regada. Aseguran que se requiere más presencia de Inparques, que debe hacerse un campamento en río Tek, mejorar el campamento base y colocar señalización, no solo sobre normas sino sobre sitios de interés, vegetación, indicación de senderos o alertas de peligro.

Debe haber un manejo binacional, Venezuela – Brasil, ya que ambos son responsables del Roraima. El ascenso solo se hace por el lado de Venezuela, donde no hay ningún tipo de limitaciones. Los brasileños están exigiendo permiso para pasar a la proa.

Se recomienda hacer un profundo saneamiento ambiental de nuestro tepuy donde no solo se saque la basura, sino que se remuevan los grafitis de las rocas en los hoteles y se saquen las plantas invasoras con apoyo de expertos. También sería importante estudiar la calidad de las aguas en el tepuy porque el mal manejo de las excretas ha contaminado algunas fuentes de agua y por eso la gente se enferma.

Sería sano darle un descanso al hotel Principal porque su deterioro es feroz y la hediondez es insoportable.

Eric Burshell, de Backpackers, una operadora en Santa Elena de Uairén, ha unido a un grupo grande en la zona para crear conciencia.  Sus afiches se titulan “Rescatando Roraima”. Pudimos ver tres. Uno se refiere a las normas del visitante: obligatorio llevar un guía, bajar basura y excrementos, usar solo jabón biodegradable, no botar restos de comida en los ríos, no traer cristales, piedras o plantas de la cima. Los otros se refieren solo a alguna norma en particular. Están en inglés y en español.

La preocupación es tan genuina como alarmante es el deterioro. Ahora toca fijar normas estrictas, hacer que se cumplan, sancionar a quienes las violen y sensibilizar a todo el que nos visite. El Roraima ruega que lo atiendan. Se lo merece.

El drama de la basura

Se supone que existe una norma que obliga a todo visitante a bajar la basura que suba. A tal punto que se inspeccionan los morrales al subir y al bajar para ver si traen todo lo que llevaron. No se cumple. A mucha visita le ha dado por dejar sus bolsas de basura guindadas de los árboles para que los pemones tengan que subir luego en jornadas de limpieza o sea necesario armar grupos para limpiar el tepuy cada cierto tiempo. La norma indica que bajes tu basura y la lleves hasta los contenedores dispuestos para tal fin en la carretera principal.