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El Retiro, remanso de relax en Madrid

Todavía se pueden encontrar esos guiños históricos en las 125 hectáreas del parque

Todavía se pueden encontrar esos guiños históricos en las 125 hectáreas del parque

Con 125 hectáreas, este lugar, reconocido como Jardín Histórico Artístico, aún exhibe detalles de su pasado monárquico. En pocas horas se pueden conocer algunas de las maravillas de este gran jardín madrileño

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Pasear una mañana de primavera o verano por el parque de El Retiro –muy cerca del centro de Madrid– es ideal para deslastrarse de tensiones. La luz, con su rebeldía, se posa por todas partes: entre las copas de los árboles, por las caminerías, sobre los estanques de agua y los jardines. Ya dentro de los límites de este oasis, los ruidos de la ciudad se opacan con los pájaros, las risas de los niños y los músicos ambulantes.

Hace unos cuatro siglos, ni yo ni los millones de visitantes que recorren este parque cada año –no hay una cifra oficial– hubiésemos podido entrar, a menos que tuviéramos alguna conexión con la realeza. En el siglo XVII, Felipe IV ordenó la creación de los Jardines del Buen Retiro como lugar de esparcimiento para los reyes de la Casa de Austria. Con el paso de los años, los monarcas de turno se preocuparon por cuidar y ampliar las instalaciones. Fue Carlos III quien permitió que los ciudadanos entraran a ver los jardines, siempre que estuvieran “bien vestidos”. Y ya en 1868 se abrió por completo y en 1935 se declaró Jardín Histórico Artístico.

Pese a que el tiempo ha pasado, todavía se pueden encontrar esos guiños históricos en las 125 hectáreas del parque. Pero no se preocupe por esa extensión. Si su estancia en Madrid es corta, puede disfrutar de algunos de los sectores más bonitos en apenas medio día.

El Estanque Grande

Si se baja en la estación del metro de El Retiro, tendrá a pocos pasos el Estanque Grande. Es un lago de 280 metros de largo y 140 metros de ancho, que, en la época de Felipe IV, se usaba para hacer simulacros de batallas navales y otros grandes espectáculos. La organización Rutas con Historia, que realiza paseos guiados por Madrid, señala que el propio monarca participaba en estas actividades.

Ahora, ya no existen esas diversiones de la realeza. En lugar de eso, se puede dirigir al embarcadero y alquilar un botecito por 6 euros de lunes a viernes, o por 8 euros los fines de semana. Durante 45 minutos podrá remar por las aguas y ver uno que otro pez asomándose a la superficie. También es posible apreciar de lejos el imponente monumento a Alfonso XII, que fue diseñado por el arquitecto José Grases Riera y que se construyó entre 1902 y 1922. Se trata de un complejo de esculturas y columnas que muestran a este rey como el gran pacificador.

 

El Parterre

Después de bajar del bote, puede tomarse un tinto de verano en algunos de los puestos de comida –o chiringuitos, como dicen los españoles– que se encuentran cerca del estanque. Luego, debe seguir el camino hasta el Paseo de Paraguay –por cierto, muy cerca del de Venezuela– y llegar hasta el Parterre. Allí se encontrará con un panorama que parece salido de Alicia en el país de las maravillas: un jardín con inspiraciones francesas, construido por  orden de Felipe V, con cipreses con formas curiosas, setos de boj y otros árboles, como el Ciprés Calvo, que tiene alrededor de 400 años y es considerado el más antiguo de Madrid.

 

El Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez

Si se regresa en dirección al Estanque Grande, puede tomar el Paseo del Duque de Fernán Núñez y llegar hasta el Palacio de Cristal. Es una estructura de hierro y cristal, construida en 1887 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, que cuenta con 22,60 metros de altura. La armazón –inspirada en el Crystal Palace de Londres– sería provisional: solo funcionaría como una especie de invernadero para exhibir plantas exóticas, en el marco de la Exposición General de Filipinas. Su carácter transitorio se convirtió en permanente, y ahora es una sede del Museo Reina Sofía. Allí, bajo la luz que se deja colar por el vidrio del techo y las paredes, se pueden apreciar exposiciones que se cambian con frecuencia.

A escasos metros se encuentra el Palacio de Velázquez, diseñado también por Velázquez Bosco y construido a finales del siglo XIX. Tal como señalan en Rutas con Historia, Alfonso XII y el rey de Portugal, Luis I, inauguraron este recinto, edificado especialmente para una exposición de minería y artes metalúrgicas en 1883. Ahora alberga piezas y muestras del Museo Reina Sofía.

Entre árboles y obras artísticas, no es de extrañar que esa conjunción entre naturaleza y cultura, que tanto disfrutaron los monarcas de otros tiempos, sea todavía una característica de este parque que le hace honor a su nombre.

Otros puntos

Por supuesto, medio día no es suficiente para apreciar con calma todas las bellezas de El Retiro. Si el tiempo lo permite, no deje de visitar la fuente del Ángel Caído, con la escultura de Lucifer hecha por Ricardo Bellver; la Casita del Pescador, con un estanque en el que Fernando VII atrapaba peces; o el Bosque del Recuerdo, con 192 árboles que representan a las personas que fallecieron en los atentados de marzo de 2004.