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Qhapaq Ñan la arteria vial inca

La arteria vial inca | EFE

El camino mide en total 23.000 kilómetros | EFE

Era la columna vertebral del poder político y económico del gran imperio y ahora es el único monumento compartido por seis países nombrado patrimonio mundial de la humanidad

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El Qhapaq Ñan es uno de los vestigios desconocidos del Imperio Inca. Fue construido hace 600 años con la voluntad de integrar el extenso territorio poblado por las decenas de civilizaciones precolombinas que los incas conquistaron, para facilitar las comunicaciones, los transportes y el comercio, y también con fines defensivos.

Se extiende por una de las zonas geográficas más variadas del mundo, pues va desde las cumbres nevadas de los Andes que se alzan a más de 6.000 metros de altitud hasta la costa del Pacífico, pasando por bosques tropicales húmedos, valles fértiles y desiertos de aridez absoluta.

“Esta ruta es la demostración de un valor universal a gran escala, una obra de ingeniería solo comparable con la Gran Muralla China o los caminos romanos de Europa”, declaró el director general de Patrimonio de Bolivia, Marcos Michel.

 

En las alturas. Desde el Cuzco, la capital del Imperio Inca, salían las principales vías en dirección a los cuatro grandes suyus, o reinos, que justificaban el nombre de Tahuantinsuyu como el imperio de las cuatro regiones: Chichasuyu, Antisuyu, Cuntisuyu, y Collasuyu.  

El camino fue trazado por las alturas de la cordillera y adaptado a las dificultades de la topografía más extrema del mundo. En ese sentido, es destacable el aporte del conocimiento geográfico del Qhapaq Ñan, que demuestra el poder político y militar de este imperio, cuya planificación estatal se basó en el aprovechamiento de los recursos.

“El Qhapaq Ñan permitió hermanar a centenas de comunidades y hacer intercambio de productos, y logró el mayor proyecto político en Latinoamérica: el Imperio Inca”, afirmó recientemente el presidente de Perú, Ollanta Humala.

La espectacular expansión del Tahuantinsuyu jamás hubiera sido posible sin un eficiente sistema de comunicación que se extendiera a medida que crecía su territorio y poderío, que alcanzó su máximo apogeo en el siglo XV. 

De Cuzco a Machu Picchu. Perú es el país que concentra la mayoría del trazado del Qhapaq Ñan: 11.000 kilómetros de los 23.000 que recorre la totalidad de su trayecto. El camino atraviesa parques nacionales, reservas naturales y áreas silvestres protegidas. Solo en Perú los caminos surcan 56 espacios protegidos.

Hoy el esplendor del camino se puede observar solo en algunos tramos que han superado con excelencia el paso del tiempo, aunque en muchas zonas de los Andes, donde aún no han llegado las vías estatales, sigue utilizándose el Qhapaq Ñan.  

Entre otras ciudades, la ruta pasa por Lima, La Paz, Cochabamba, Santiago o Salta. El tramo más famoso, conocido como “el camino del Inca”, es el que los turistas recorren  desde Cuzco hasta Machu Picchu, que atrae a cientos de miles de viajeros anualmente. Son 43 kilómetros de impresionantes montañas cubiertas por un abrigo eterno de niebla, escalones de piedra milenarios y vistas majestuosas.    

La exuberancia de la naturaleza, que dificulta la supervivencia del paseante, explota en un mosaico de colores verdes en el que también cobran fuerza los ríos, que descienden cristalinos y espumosos arrancándole sedimentos a las montañas. Un mundo de cascadas y bosques donde las plantas y animales alcanzan los máximos niveles de diversidad del mundo.

Además, es un verdadero museo al aire libre, al acoger en sus alrededores sitios arqueológicos de gran valor, reflejo de la vida y cultura de las antiguas civilizaciones que poblaron el país.

La cantidad de los objetos encontrados permite acercarse a las costumbres del antiguo imperio, y de quienes construyeron, a lo largo del Qhapaq Ñan, lugares de alojamiento o “tambos”, centros administrativos y almacenes de productos denominados “colcas”. 

Nominación única

Tras diez años de trabajo por parte de los seis países –Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, y Perú– que presentaron la candidatura ante la Unesco, el sistema vial andino fue incluido en la lista del patrimonio mundial, en junio pasado.

“Es una nueva oportunidad de la convención del patrimonio mundial para superar la idea de monumento, paisaje y territorio y convertir el patrimonio en algo territorial”, declaró la coordinadora de este proyecto, Nuria Sanz. Además, pidió que sea un método de cooperación internacional y un instrumento de integración regional entre los países involucrados.

El dato

La ruta abarca 232 comunidades de Colombia, Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú. La Unesco destacó la importante función social y política de esta red vial, “que sirvió como medio de integración tanto política como administrativa, socioeconómica y cultural” del imperio incaico.