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Panamá destino de ballenas

El istmo posee un corredor de mamíferos acuáticos

El istmo posee un corredor de mamíferos acuáticos

Hasta mediados de septiembre se pueden realizar “safaris fotográficos”, en el Caribe y Pacífico panameño, de los cetáceos que provienen tanto del hemisferio sur como los que salen de Alaska

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Los 2.210 km² de superficie en aguas territoriales que rodean al “corazón del universo”, como se conoce a Panamá, proporcionan el ambiente perfecto para que gran variedad de especies marinas recorran distancias inimaginables para llegar al istmo centroamericano, en busca de la calidez de sus mares para reproducirse.

Las temperaturas tropicales del Caribe y Pacífico panameño forman un escenario ideal para que las ballenas jorobadas emprendan viaje desde el hemisferio sur hasta Costa Rica, atravesando el Pacífico Oriental tropical. Cuando éstas se han marchado, arriban las de hemisferio norte que provienen de Alaska, recorriendo las costas de Norteamérica y México hasta llegar a Panamá.

Todos los años, hembras y machos a fin de aparearse y reproducirse, llegan a mares donde se encuentran los archipiélagos de ensenadas de aguas bajas y cálidas, que ofrecen a las madres una oportunidad para que las crías estén libres de sus depredadores más agresivos después de los seres humanos: las orcas.

Los ballenatos que nacen con poca grasa, durante 5 semanas engordan rápidamente al tomar más de 300 litros de leche al día. También precisan de las calurosas aguas para mantener su temperatura y de las mareas bajas, para que las madres puedan enseñar a sus crías a nadar, sumergirse y respirar.

Cuando los ballenatos se sienten fuertes, inician una larga migración cercana al continente, y aprovechan los lugares que les ofrece la geografía de las costas de Suramérica, hasta llegar a la Antártida.

 

Ceremonia de apareamiento. Con canciones melodiosas para impactar y saltos acrobáticos en medio del océano, las ballenas macho hacen el mejor despliegue de sus habilidades para llamar la atención de la hembra, la cual, como parte de su ceremonia de apareamiento, elige al macho que muestre mayor firmeza y elegancia en sus galas acrobáticas.

Cada año, entre julio y mediados de septiembre, decenas de visitantes, entre los que se encuentran científicos y ecologistas, se dan cita para disfrutar del deslumbrante espectáculo de avistamiento de ballenas en Panamá.

La Fundación Albatros Media promociona los “safaris fotográficos”, en los que se invita al público a ver cetáceos durante uno o dos días. Con ello se fomentan las buenas prácticas y sirve de inspiración para que los visitantes se vuelvan agentes multiplicadores y responsables.

El golfo de Chiriquí o las playas de la provincia de Herrera y Los Santos son algunas de las zonas donde se pueden encontrar ballenas durante toda la temporada, gracias a las diferentes corrientes marinas que se producen en estas zonas.

Las islas Contadora, Saboga, Coiba, la bahía de Panamá y el majestuoso archipiélago de Las Perlas, a tan solo algunas horas de la ciudad, son el espacio cumbre del más vistoso espectáculo marino que brinda la madre naturaleza.

El especialista y director general de la Fundación Albatros Media, Alejandro Balaguer, afirma: “Panamá podría convertirse en el mejor lugar del mundo para los avistamientos de ballenas que pueden realizarse a tan solo una hora de la ciudad, lo que enriquecería los recursos marinos naturales del país, si se logra promover más, tanto en el ámbito nacional como internacional”.

Panamá posee una reglamentación, desde el año 2004, que promueve la creación de santuarios para ballenas y otras especies marinas. “El santuario es conocido como “el corredor de mamíferos acuáticos” situado, tanto en el mar Caribe como en el océano Pacífico.

 

EL DATO

El avistamiento de ballenas es una actividad que moviliza más de 15 millones de turistas alrededor del mundo y genera más de un millardo de dólares anuales, producto de la actividad y los servicios accesorios que genera. Las normas más importantes que se deben cumplir para la observación responsable de cetáceos son: no acercarse a menos de 200 metros de una ballena con su cría, apagar el motor del bote si se llega a tener un acercamiento espontáneo de la especie hacia la embarcación, no perseguir a los animales, ni nadar o bucear con ellos.