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Mukumbarí: el parque temático natural de Mérida

Valentina Quitero emocionada y helada en Pico Espejo | Foto: Pisapasito

Valentina Quitero emocionada y helada en Pico Espejo | Foto: Pisapasito

El nuevo teleférico será el transporte moderno y perfecto para conocer el Parque Nacional Sierra Nevada. Senderos que van desde la estación La Aguada hasta La Montaña pasando desde el páramo hasta la selva nublada. Se podrá andar en bicicleta montañera por rutas señalizadas. Restaurantes abiertos al paisaje con vidrios para que no entre el frío. Es un concepto novedoso en Venezuela. La estación Barinitas abrirá en marzo

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Conmueve ver los viejos recortes de periódico en una sencilla exposición montada en la estación Barinitas para contar la historia del teleférico merideño. Ignoraba que habían sido los propios montañistas y campesinos quienes propusieron construir el primer teleférico. El plan era hacer una carretera hasta el Pico Espejo. Les dio pánico la destrucción de su montaña y propusieron estos carritos voladores que habían visto en alguna parte. Ya en esos días se hablaba de Mukumbarí. Vimos los titulares de prensa con este nombre indígena que significa lugar donde duerme el sol. Son impactantes las fotografías de la construcción. Campesinos descalzos por ese pedreguyero. Con el primer salario se compraban las botas. Pura gente a pie y muchas mulas fuertes y tercas. Así se construyó el viejo teleférico de Mérida que emocionó a muchas generaciones de venezolanos. En 1956 lo inició Pérez Jiménez y se terminó durante el gobierno de Rómulo Betancourt, en el comienzo de la democracia.

Sufríamos cada vez que lo cerraban por diversos problemas y muchos nos opusimos a su cierre definitivo y su cambio por este nuevo sistema. Pero ya no cumplía con las normas de seguridad internacionales, tampoco las antisísmicas y en los estudios que se hicieron se determinó que solo debía ser utilizado para carga. El nuevo es responsabilidad de la empresa austríaca Doppelmayr/Garaventa, compañía líder en la fabricación de teleféricos con más de 14.000 sistemas en 88 países. 

Mukumbarí. El teleférico Mukumbarí se empezó a construir en 2010 a un costo de 680 millones de dólares. En la segunda visita –la primera fue el pasado julio– nos informaron que se abrirá por etapas. Para marzo está previsto tener lista la estación Barinitas. Sorprende la arquitectura de esta estación. Muy amplia, luminosa, con techos transparentes y una visual que permite ver todo el sistema de guayas y cabinas al entrar. El plan es ir educando a los visitantes en el nuevo sistema, los paquetes que ofrece, las modalidades para comprar los tickets y la amplia oferta de paseos, visitas, excursiones y servicios. Para mediados de año está previsto empezar el ascenso a las estaciones de La Montaña y La Aguada. Loma Redonda quedaría para una tercera etapa y por último Pico Espejo. El sistema ya funciona perfecto hasta Loma Redonda. Subimos en las nuevas cabinas con capacidad para 60 pasajeros, bellas, silenciosas y con muchas ventanas para ver.

Las obras civiles de cada estación mostraban un notorio adelanto en relación con la visita de julio. Impresionante el tamaño de los restaurantes y terrazas, todos abiertos al paisaje. Desde la estación La Montaña se ve toda la ciudad de Mérida. En La Aguada las montañas abrazan y la selva nublada se levanta sana y feliz. Desde Loma Redonda lo que hay es páramo y frailejones. Ya está montada la guaya al Pico Espejo y la estructura para encajar la cabina. En un carrito de carga pequeño subimos hasta los 4.800 metros. Nos tocó un día despejado. La piedra gris escarpada, el glaciar que queda, Miranda encaramado en su pico, el viento helado, la naturaleza prodigiosa, la altura que obliga a caminar lento y una llanura de nubes por donde provocaba arrancar a pasear a ver si conducían al cielo del que nos habla el catecismo.

Nos explicaron que montarán una vía ferrata. Son itinerarios verticales u horizontales que montan con clavos, presas, pasamanos, puentes, cadenas y todo lo que haga falta para que inexpertos y advenedizos seamos capaces de caminar seguros por esos picos violentos con precipicios y lleguemos sanitos hasta el final, derechito a tomarnos un chocolate caliente hecho con el mejor cacao del mundo que es el nuestro. Al bajar de nuevo a Barinitas nos mostraron parte de la campaña promocional. Vimos tres comerciales muy emotivos, conmovedores, con preciosas imágenes de las actividades que podrán disfrutarse en este nuevo gran parque temático de naturaleza y montaña.

La verdad es que el teleférico, las cabinas que suben y bajan, son apenas el transporte idóneo para meterse en esta montaña extraordinaria, en estos cientos de kilómetros cuadrados de Parque Nacional Sierra Nevada que solo hemos visto desde lejos. Palpar sus entrañas, admirar de cerca su geografía, observar sus animalitos, las matas, tocar los frailejones peludos y entender su variado ecosistema, harán que amemos y protejamos estas montañas. Nunca es lo mismo ver el mundo desde un avión que caminarlo. Esta es la propuesta del Mukumbarí. Acercarnos a la naturaleza y convertirnos en montañistas emocionados y orgullosos. Para mí es lo más valioso de esta propuesta de parque temático de naturaleza. Lo contrario hubiera sido un mero ascensor a Pico Espejo. El nuevo viajero explora y se acerca.

En noviembre pasado tuvo lugar la Gran Travesía Mukumbarí: 132 kilómetros de recorrido para deportistas que debieron cruzar desde los llanos de Barinas hasta lo más alto de las montañas merideñas, una parte corriendo y otra en bicicleta de montaña. Los comentarios de los participantes son muy elocuentes. Asombro, admiración y mucha emoción, pues por primera vez se abre un parque nacional a los deportistas para una competencia tan exigente. Aseguran que los paisajes son únicos, que hubo un inmenso respeto por el medio ambiente y que puede ser tremendo atractivo para deportistas del mundo entero. Los parques nacionales no pueden ser un objeto de observación como los cuadros en los museos. Con normas claras y haciéndolas respetar, deben ser espacios para el disfrute de las personas conscientes y sensibles. Es la única vía de formar ciudadanos amantes de la naturaleza y protectores del medio ambiente.

Dos trayectos de prueba. En esta visita a mediados de diciembre, pudimos hacer dos circuitos breves y muy interesantes. El primero fue el sendero “Las aves y su entorno” guiado por un experto en observación de aves. Salimos desde la estación La Aguada caminando, nos detuvimos en un primer cartel con la foto del colibrí pico de espada, uno de los polinizadores más importantes para la curuba, cuya flor es tan alargada que solo un pico inmenso, más grande que el cuerpo del pajarito, es capaz de llegar al néctar. En el proceso transporta el polen de una planta a otra ayudando a reproducirlas. Más adelante nos hablaron del carpintero candela, capaz de sacudir la cabeza 12.000 veces al día sin que le dé ni pizca de dolor de cabeza.

En la estación La Montaña salimos a caminar por un sendero de selva nublada en plena recuperación. Es notorio el cambio de temperatura. El frescor de la espesura. Nos explicaron que hay un sendero perfectamente bien señalizado que conduce desde la estación La Aguada hasta La Montaña para apreciar la diferencia entre la vegetación seca de los páramos y la humedad y verdor de la selva nublada. Los senderos tendrán sus barandas, guías y personal de apoyo, pero pueden ser realizados de forma independiente.

Sería imperdonable que el gobierno dejara esta obra sin concluir. Ya está lista en más de 90%. Es un empujón inmenso al turismo. Hay que tener claro que ahora más que nunca Venezuela debe tomar en serio que tenemos que vivir del turismo.