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Mineros extranjeros destruyen Canaima

Así trabajan los mineros en Canaima | Foto Pisapasito

Así trabajan los mineros en Canaima | Foto Pisapasito

Vicente González, secretario de la comunidad de Canaima, asegura que mineros de Brasil y Guyana están trabajando la minería dentro del Parque Nacional. Por eso cerraron la pista esta semana. El ministro de la Defensa, general Padrino López, asegura que no hay minería ilegal allí. Mientras tanto se destruye nuestro Patrimonio Natural de la Humanidad. Los agujeros se ven a cielo abierto. Hasta las guacamayas lo saben. Ya no podemos vivir del petróleo. Parece que tampoco lo haremos del turismo

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“Los criollos siempre necesitan un papel para comprobar lo que ocurre. Tuvimos varias asambleas en la comunidad y una indígena pemona responsabilizó directamente al gobernador de Bolívar por los destrozos de la minería dentro del parque”, afirma un joven pemón vía telefónica. “Todos  la oímos. Su testimonio fue muy claro”. Estas reuniones se dieron los últimos días de mayo. De ellas salió la decisión unánime de cerrar la pista de Canaima hasta tanto las autoridades no se presentaran en la zona y ofrecieran solución a los destrozos que ocasiona la minería dentro del Parque Nacional Canaima.

Vicente González es el secretario de la comunidad de Canaima. El capitán es Leonardo Martínez, pero su teléfono no funciona. González admite que muchos pemones se han ido a trabajar en la mina. Asegura que lo necesitan para poder pagar los altísimos costos de los alimentos en la zona. La minería impone unos precios mientras destruye el medio ambiente, la vida animal y carcome corazones, valores y vísceras humanas.

—¿Es verdad que han llegado mineros extranjeros a Canaima?, le preguntamos a González

—Sí. Han llegado mineros de Brasil y Guyana, y están trabajando la minería dentro del parque nacional. Nosotros los pemones trabajamos fuera del Parque.

—¿Por dónde entran estos mineros?

—Nosotros tenemos el control de todo lo que entra y sale por la pista de Canaima. Pero estos mineros están llegando por pistas ilegales.

—¿Se refiere a Campo Carrao?

—Sí. Por ahí entran los mineros y el combustible desde La Paragua.

Esta es una pista muy cercana al Salto Ángel, a las orillas del río Akanán antes de que este desemboque en el río Carrao. Cuando se hace la travesía desde Kamarata hasta el Salto Ángel se pasa caminando por esta pista donde se observan los restos de un avión que cayó hace muchos años.

La distribución del combustible en todas las zonas fronterizas de Venezuela está controlada por los militares. De La Paragua no sale medio litro de gasolina sin permiso militar. Todos los operadores de Canaima al igual que los capitanes de las comunidades tiene un cupo. Lo deben buscar mensualmente en La Paragua y deben comprobar en qué utilizaron lo que se les dio el mes anterior.

Hace dos semanas la directora del Coro de los Niños Pemones en Canaima, Raquel Acevedo, denunciaba con dolor cómo los instructores se iban a la mina, pues el sueldo nos les alcanzaba ni para comprar alimentos. El Sistema de Orquestas, al cual pertenecen, no se los puede aumentar porque no puede haber diferencias entre unos y otros según la región. La minería está acabando hasta con la única orquesta y coro de esta zona.

Crimen contra un patrimonio de todos. Canaima fue decretado Parque Nacional en 1962 con una extensión de 1 millón de hectáreas. En 1975 se amplió su extensión a 3 millones de hectáreas para incluir la totalidad de la cuenca del río Carrao, las cabeceras del Caroní, la sierra de Lema, las llanuras de la Gran Sabana y la cadena de tepuyes orientales, incluyendo el Roraima. En noviembre de 1994 fue incluido en la lista mundial de Patrimonio Natural de la Humanidad. En 2014, a propósito del 20 aniversario de esta última declaratoria, el anterior ministro de Turismo, Andrés Izarra, denunció públicamente la depredación dentro del parque por grupos que se dedicaban a la explotación minera en los ríos Carrao y Caroní. Esta denuncia la hizo en el programa radial En contacto con Maduro. En ese momento el Ministerio de Turismo publicó una nota en su portal donde se mostraban las fotos para documentar la denuncia.

En diciembre de ese mismo año, 2014, una comisión se trasladó hasta la zona para sacar a los mineros que trabajaban dentro del parque. Pero los mineros siempre vuelven. Especialmente si los controles no son rigurosos.

El gran tesoro natural de Venezuela, su mayor atractivo turístico, es el Parque Nacional Canaima. Los tepuyes son formaciones que solo existen en tres países y aquí hay más que en ningún otro. El salto de agua más alto del mundo cae desde el Auyantepui. Charles Brewer-Carías sacudió al mundo con sus hallazgos en las cuevas. No hay sino que revisar su libro Entrañas del mundo perdido.

Con todo el oro que se saque del Parque Nacional Canaima desde hoy hasta la eternidad, jamás se podrá construir de nuevo este Patrimonio Natural de la Humanidad. Han sido siglos de arenita, mar, inundaciones. Son unas de las formaciones más antiguas del planeta. Destruirlas para buscar oro no solo es un crimen, es una estupidez. Tenemos claro que ya Venezuela no puede vivir del petróleo. ¿Tampoco vamos a dejar que viva del turismo?

Los habitantes originarios. Pemón significa gente. Es así como se diferencian de los animales, pues en su concepto estos también tienen alma. También marcan distancia de las piedras, donde “moran espíritus descarnados”. De acuerdo con el censo de 2001, hay cerca de 27.270 pemones en 125 comunidades, lo cual significa una densidad poblacional menor de un habitante por kilómetro cuadrado. Los pemones son muy fuertes. Están educados para defenderse, para vivir solos en la naturaleza. No hay sino que verlos cuando caminan por los tepuyes con cargas de hasta 40 kg. Y eso que desde hace unos años se reguló el peso a 15 kg cuando trabajan como porteadores para el turismo. Los hemos visto cargar un motor de 75 caballos en la espalda.

Todos recordamos cuando en febrero de 2013, un grupo de pemones desarmó y retuvo a 43 militares en la población de Urimán. También en esta ocasión el conflicto fue la minería, los abusos de los militares, la suspensión y el control en el envío de combustible, alimentos y medicinas. En octubre de 2011 hubo otra captura de militares por las mismas causas.

Ahora los pemones defienden Canaima. Y tienen razón. Es su tierra. Orgullo de ellos, de todos los venezolanos y de cualquier ser humano sensible que admire y ame la naturaleza.

Los pemones no tienen miedo. Están furiosos y lo demuestran.