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Mifafi-La Culata: una carrera turística y de altura

La mayoría de los participantes y sus acompañantes pernoctan en el páramo | Foto Cortesía Mérida Running

La mayoría de los participantes y sus acompañantes pernoctan en el páramo | Foto Cortesía Mérida Running

En los 38 kilómetros de esta travesía los participantes disfrutan de deporte, conservación y ecoturismo

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Desde hace dos años existe un pretexto más para recorrer los bucólicos paisajes del Parque Nacional La Culata en el estado Mérida y a la vez rendir un homenaje a un experimentado hombre-récord del mundo del trekking.

Y es que atletas de alta competencia, montañistas, senderistas y novatos se dan cita ahora cada marzo para recorrer los 38 kilómetros Mifafi-La Culata en honor a don Ramón Blanco, una carrera que representa una armonía perfecta entre deporte, conservación, turismo sostenible, un homenaje en vida a quien lo merece, y un reto personal.

En Venezuela son muchos los ultra-trail, que es como se conoce este tipo de carreras, pero esta se distingue por ser la segunda más alta del mundo en altitud promedio y la primera del continente americano. Numerosas lagunas y cinco altos se atraviesan en la ruta, hasta el Alto de Pan de Azúcar, punto de máxima altura del recorrido a 4.494 metros sobre el nivel del mar.

En el Parque Nacional La Culata se encuentra en una de las dos sierras que conforman la cordillera de los Andes en su porción venezolana, dividida entre los estados Mérida y Trujillo. Cuenta con 200.400 hectáreas que abarcan diversos ecosistemas, desde los 400 msnm hasta los 4.737 msnm.

La mayoría de los participantes y sus acompañantes pernoctan en el páramo, algunos con días de anticipación, lo que genera una fuente de ingreso al turismo rural en alojamiento, alimentación y otros consumos.

De am a pm. La carrera parte a las 4:00 am de la estación de Inparques de Mifafi a 3.750 msnm, donde se encuentra el nido de Combatiente, el único cóndor en cautiverio a esta altura. En la salida, los 256 participantes se reúnen en torno a un té caliente, mientras repasan su entrenamiento mental y físico de meses, ideado para sobrellevar, no solo la distancia y el tipo de terreno, sino también las bajas temperaturas y la altitud que afectan el funcionamiento del organismo.

El final, horas más tarde, se encuentra a pocos metros del puesto de guardaparques de El Jarillo a 3.200 metros, en lo que los merideños conocen como La Culata, lugar de recreación dominguera. Allí, se concentran los rostros que expresan el desgaste del camino, pero al mismo tiempo la alegría de haberlo logrado. ¿El premio? No se entregan reconocimientos en efectivo, la gratificación es completar el recorrido, pero en la meta aguardan otras recompensas: hidratación, un sancocho –que no solo satisface el hambre, sino que llena el alma–, y la presencia de familiares y amigos que llegan desde la ciudad, otros estados y hasta del extranjero para dar ese abrazo esperado en la llegada.

El gran sancocho para los participantes y el personal de apoyo lo preparan campesinos de la zona con 9 gallinas criollas y 45 kilos de verdura fresca.

Pero también quedan las historias que se comparten como la del joven con rodilla de titanio, la mujer que ofreció cada paso de su carrera por la recuperación de su padre, los esposos que no se separan y llegan juntos a la meta, el que corre por Venezuela con una enorme bandera, o el mismo homenajeado, don Ramón Blanco –récord Guinness como el hombre de más edad en coronar las 7 cumbres más altas de todos los continentes– y que con 83 años hace completa la 38K Mifafi-La Culata.

Todos son ganadores. En la edición de este año, los vencedores absolutos en masculino y femenino fueron el joven merideño, padre de familia y vigilante nocturno, José Quintero, con un tiempo de 3 horas 55 minutos, y la estudiante Yanasasha Pacheco con un tiempo de 5 horas 17 minutos.

Pero no hay que preocuparse porque no se requiere ser un atleta destacado para atreverse a triunfar. El reto es llegar y bien, cada participante que finalice recibe su medalla fundida por el artista local Adán Vergara. El último corredor tardó 12 horas 42 minutos en completar la ruta. Es una carrera con alta probabilidad de finalizarla, 92% de los asistentes terminó el recorrido en 2015 y 98% en 2016. Además es muy segura, pues hay control a través de chip electrónico de uso obligatorio que permite una mejor asistencia y ubicación del participante.

La 38K Mifafi–La Culata es una carrera llena de pasiones, de solidaridad, de trabajo en equipo, de sueños, de historias y además muy humana.

Nunca podrá sentirse más orgulloso de ser venezolano, y como dice Ramón Blanco: “Sueñe, que las cosas ocurren”.

Trabajo en equipo

La 38K Mifafi-La Culata comienza meses previos a marzo, con la organización de la travesía por un equipo integrado por merideños profesionales en el running, montañistas, artesanos y medios audiovisuales, algunos habitantes de los páramos. Entre ellos Richard Belandria, docente egresado de la ULA en Educación Física y profesor en una escuela básica de Apartaderos.

El reconocimiento de la ruta, la demarcación, la logística, los permisos, la seguridad, las medallas, los auxilios médicos, los obsequios, la hidratación, la fotografía y video, los snacks y la comida, el congresillo previo, el transporte, el alojamiento, el sonido, la publicidad, la inscripción son un sinfín de elementos necesarios que se programan para llegar al objetivo: una carrera de calidad, segura y, sobre todo, accesible a todos, a pesar de sus altos costos. El talento creativo merideño propicia esta cita a la que han asistido personas de Táchira, Falcón, Lara, Carabobo, Distrito Capital, Apure, Bolívar, Aragua, Monagas, Vargas y Miranda.

LA CIFRA

256 son los cupos para participar. El límite es la capacidad del Parque Nacional La Culata calculada por Inparques

El Dato

Si le interesa esta experiencia visite www.meridarunning.com.ve y meridarunning en Facebook. Recuerde que los cupos son limitados y literalmente vuelan.

Teléfono: (0426) 578 5019

Correo: meridarunningve@gmail.com

Detrás del sendero

- La 38K Mifafi-La Culata está inspirada en “La Misión”, carrera argentina. No entrega premios en efectivo. El reto es llegar.

- Los participantes son aproximadamente 30% de mujeres y 70% de hombres, pero en ambos casos prevalecen las edades entre los 30 y 60 años.

- Laboran más de 100 personas de Protección Civil, bomberos, rescatistas y personal de Inparques, además de arrieros y campesinos de la zona con sus mulas de carga.

- Es una carrera “verde”. La ruta es completamente limpia, cada corredor carga con sus propios desperdicios y es penalizado según el reglamento si no llega a la meta con todo lo reportado en su mochila.

- Cuenta con cuatro reconocimientos previos de ruta para los participantes, que se realizan en los meses anteriores