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Manrique Rodríguez: En España hemos entendido el poder que tienen los visitantes

Manrique Rodriguez, director general del Intercontinental Madrid / Leonardo Guzmán/El Nacional

Manrique Rodriguez, director general del Intercontinental Madrid / Leonardo Guzmán/El Nacional

Comenzó su carrera en Venezuela y desde entonces no ha parado. Hoy le planta cara a la crisis económica de España y lidera uno de los hoteles más importantes de la capital europea

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Nació en Costa Rica, estudió en Suiza y ha trabajado en al menos 10 ciudades del mundo. Manrique Rodríguez es un hotelero con gran pasión por el servicio.

Fue director general de los Hoteles Intercontinental en Austin, Río de Janeiro, Sao Paulo y Melbourne. Con Venezuela tiene una relación de años. El Tamanaco fue su primer paso dentro de la hotelería y, en estas tierras, conoció a su esposa y vio nacer a su hija.

En sus 25 años de experiencia con el InterContinental Hotels Group, se ha enfrentado a innumerables retos. El más reciente: ser la cabeza de uno de los hoteles más importantes de Madrid en plena crisis económica española.

—¿Qué caracteriza al InterContinental Madrid?

—La gran diferencia que tenemos es que somos un hotel muy representativo de la ciudad, del país donde nos encontramos. En InterContinental Madrid te sientes en España. Todo te la recuerda, la decoración, la comida... Pero además ofrecemos los beneficios de un hotel internacional.

—En estos tres años al frente de este hotel, ¿cuál ha sido su mayor aporte?

—El entusiasmo y los años que tengo en la cadena. Son 25 años trabajando para esta marca. Claro que me encontré con un hotel muy bien posicionado. Mi mayor aporte es la veteranía y las ganas de trabajar, hemos continuado con las cosas buenas y hecho cambios donde era necesario.

—¿Cómo han encarado la crisis económica que atraviesa España?

—Si le vemos el lado bueno, la crisis nos ha servido para reinventarnos, para conseguir nuevas maneras de trabajar, acercarnos a mercados que antes no teníamos presentes, e incluso renovar tarifas. Ahora hay más simpatía con los turistas, entendemos el poder que tienen los visitantes para la ciudad. La crisis también nos ha llevado a descubrir lo que el cliente realmente quiere. Hemos descubierto que a los latinos nos encantan las compras, y nuestra ubicación es privilegiada para eso.

—¿Cómo se vinculó al ámbito hotelero?

—Empecé cuando me fui a estudiar administración aduanera a Suiza. Cuando estaba por graduarme, hace 26 años, InterContinental me contactó. El primer hotel en el que trabajé fue el Tamanaco, en Caracas. Luego estuve en Cali, luego en Brasil y volví al Tamanaco como gerente residente. Pasé por Miami, Texas, Sao Paulo, Río De Janeiro, Australia y Madrid. Sólo he trabajado en esta compañía.

— Fuera de su cadena, ¿cuál cree que es el mejor hotel del mundo?

—El Península de Bangkok, en Tailandia.

—¿Qué cosas debe tener una habitación perfecta?

—Practicidad, eso es lo primero. Amplitud, que sea cómoda. Que el reloj sea fácil de manejar, de usar. Hoy por hoy tiene que tener Internet, sin problemas para entrar, que sea muy funcional y, además, todas las cosas que son básicas: una cama cómoda, ventanas, televisión con canales de todo el mundo, productos de baño con buena calidad. Que sea una habitación limpia, sobre todo.

—¿Cuál es su destino favorito?

—Me gusta lo que combina playa y montaña. Me encantan las Cataratas del Iguazú. En Venezuela me encanta la zona de Guayana, Los Roques; también Río de Janeiro, en Brasil; y Costa Rica, sobre todo la parte montañosa. Me agradan los sitios tranquilos. Me gusta descubrir y entender la cultura de cada lugar.

—¿Qué es lo primero que hace cuando llega a una ciudad desconocida?

—Meterme en las tradiciones locales. Voy a un restaurante donde no van los turistas, visito sitios que no sean los más turísticos. Trato de entender la cultura del lugar y, si es posible, de hacer amistades allí.

—¿Ha tenido alguna experiencia en un mal hotel?

—Para mí una mala experiencia es un servicio malo, si no hay interés por huésped. Eso, como hotelero, me pone de mal humor. Si el servicio, la simpatía o la calidad de la comida no están acordes, si me atienden mal, me preocupo de hacerles saber qué no me gustó porque creo que es una manera de que puedan corregir ese problema.

—¿Qué marca la diferencia en cuanto a atención al público en hoteles?

—Creo que hay que hacer que la gente se sienta como en casa, así es como debe ser. Nosotros, por ejemplo, trabajamos mucho con tratamiento personalizado y eso hace una gran diferencia. El cliente es tratado por su nombre, sabemos sus necesidades.

—¿Qué tan importante es el lujo en un hospedaje?

—Yo no diría que el lujo es muy importante. Lo importante es que el hotel llene las expectativas del cliente: que tenga productos de nivel, que el trato sea especial, que el cliente se sienta a su entera satisfacción. 

Suntuosidad con solera

El InterContinental Madrid tiene una ubicación privilegiada, está muy cerca de la zona comercial de Serrano y del centro histórico de la ciudad, a pocos minutos del Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el del Real Madrid. Al estilo de un palacio del siglo XVIII, es un hotel clásico que trata de reflejar el carácter español en sus siete plantas. Tiene habitaciones simples o múltiples, habitaciones ejecutivas y para no fumadores. Es el único hotel en España que posee una suite real y siete suites presidenciales.

En cuanto a gastronomía, El Jardín, supervisado por el chef José Luque, es uno de los restaurantes más reconocidos. Un ambiente más relajado se encuentra en el Bar 49 donde prometen buenos vinos locales y tapas.