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Maceió desborda belleza natural

Maceió | Joanna Ruiz Méndez

Maceió | Joanna Ruiz Méndez

La capital del estado brasileño de Alagoas es un destino inolvidable que alborota los sentidos de todo aquel que la visita

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Maceió sabe a agua de coco. Huele a playa. Inunda los oídos con su rumor de olas. Se siente como una brisa intensa, que estremece hasta a las palmeras. Se ve como un paraíso. Maceió captura todos los sentidos de aquellos que tienen el placer de conocerla.

Maceió es la capital del estado brasileño de Alagoas, cuyo eslogan turístico es “é bonito demais” –que se traduce como “es demasiado bonito”–. Lo mismo podría decirse de esta ciudad plena de gastronomía gustosa, paisajes inolvidables y mágica cultura.

Aún cuando a escala internacional es menos conocida que otras urbes como São Paulo, Río de Janeiro o Brasilia, en Brasil es un destino turístico por excelencia.
 
Entres peces y corales. El agua despliega varios matices de azul y algunos de verde. Peces de diversos colores y tamaños se esconden entre las algas y corales, pero a veces se dejan ver y en ocasiones transitan confiados entre las piernas de personas que los miran maravillados. El agua es tan cristalina que no hay necesidad de tener un snorkel para observarlos a simple vista. Entre bebidas, charlas y fotos, las personas pueden pasar su mañana a dos kilómetros de la costa y pretender que están apenas en la orilla de la playa, pues el agua les llega por debajo de las rodillas.

Esta magia ocurre en las piscinas naturales de Pajuçara, un lugar al que no se puede dejar de ir cuando se visita Maceió. Para llegar allí hay que ir a la playa de Pajuçara y rentar los servicios del dueño de una jangada quien, con un gran remo, moviliza y dirige este pequeño bote que es típico de la región. Este paseo hay que hacerlo temprano, cuando generalmente el nivel de la marea está más bajo. Si no se tiene la fortuna de encontrarla así, es mejor dejarlo para otro día.


No sólo las piscinas son imperdibles. Maceió, con sus 40 kilómetros de litoral, destaca por sus playas espléndidas. La ya mencionada Pajuçara es una de las más concurridas y, al igual que Praia da Ponta Verde y Jatiuca, son puntos de encuentro pues están plenas de bares, restaurantes y puestos de comida. Asimismo es imprescindible visitar Guaxuma e Ipioca, las cuales también exhiben la belleza sorprendente de este lugar consentido por la naturaleza.
 
Sururu y agua de coco. La gastronomía alagoana consiente el paladar y es porque que Maceió es un buen lugar para disfrutar de la buena mesa. Los amantes de la comida marina pueden degustar platillos a base de camarones y pescados, así como delicias representativas como el caldo de sururu –un molusco típico de la región– que tiene como base la leche de coco y el siri de coral –un crustáceo muy parecido al cangrejo–. Tampoco hay que dejar de probar la feijoada –platillo típico en todo Brasil, elaborado a base de caraotas–, la tapioca –una especie de crepe– rellena de coco rallado y la massa puba, una torta cuyo principal ingrediente es la mandioca.

Existen muchos lugares donde probar la gastronomía de la región como es el caso de Massagueira –un poblado ubicado a 15 kilómetros de Maceió– que es conocido por ser el mayor punto gastronómico del nordeste de Brasil. Igualmente se sugiere acercarse al restaurante Oca, ubicado en Ipioca, que ha recibido la visita de más de un miembro del star-system brasileño. Además de sus platos deliciosos, el lugar ofrece una vista espectacular de la playa.

Aparte de los jugos hechos con sabrosas frutas locales, todos los turistas deben probar el agua de coco. Por alguna razón, la de Maceió siempre es dulce y deliciosa. Inolvidable.
 
Histórica y cultural. Maceió no decepciona a los que, además de un chapuzón en la playa, también quieren darse un baño de cultura. En la Praia do Avenida se encuentra el Memorial de la República, un espacio que rinde homenaje a los dos primeros presidentes del Brasil, los alagoanos Deodoro da Fonseca y Floriano Peixoto. No sólo ellos son recordados; en el sitio pueden observarse los retratos de todos los presidentes que ha tenido Brasil.

Igualmente se pueden visitar el Instituto Histórico y Geográfico de Alagoas, el Museo Histórico Palacio Marechal Floriano Peixoto, el Museo da Imagem e do Som, el sencillo Museo Théo Brandão de Antropología y Folklore y la Catedral Metropolitana. Asimismo se recomienda conocer el Memorial Teotônio Vilela, obra de Oscar Niemeyer.

En la ciudad Marechal Deodoro, a 30 kilómetros de Maceió, el turista también puede encontrarse con la historia. Fue la primera capital de Alagoas y la cuna de Deodoro da Fonseca. Allí se puede visitar el centro histórico, en el que se encuentran el Conjunto Arquitectónico Franciscano, la iglesia de Nossa Senhora dos Homens Pardos, el Palacio Provincial y la Casa de Marechal Deodoro.

Es evidente que Maceió es un destino que lo tiene todo: paisajes inolvidables, una gloriosa gastronomía y una oferta cultural muy interesante. Los que buscan lugares luminosos, no pueden dejar de conocer este paraíso que alborota los sentidos de todos aquellos que tienen el placer de visitarlo.
 
Productos típicos

El Núcleo Artesanal de Pontal da Barra o el Mercado do Artesanato son algunas opciones si se quieren conseguir infinidades de productos típicos, desde artículos económicos como llaveros, bolsos o franelas con el nombre de Maceió impreso hasta piezas que exhiben el “filé”, un bordado típico de la región, y que pueden llegar a ser muy costosas. Se sugiere llevar efectivo.
 
Playas cercanas

Praia do Francês, ubicada en el municipio Marechal Deodoro y Gunga, en el municipio Barra de São Miguel, son dos hermosas playas que se encuentran en la Región Metropolitana de Maceió, de gran belleza escénica. En Gunga se recomienda preguntar por el mirador, una parada obligada para admirar aún mejor su atractivo y tomar buenas fotos.
 
Las Nueve Islas

Aunque sus playas son excusa suficiente para visitarla, Maceió tiene otra razón para atraer a los amantes de la naturaleza: el paseo por las Nueve Islas del complejo lagunar Mundaú-Manguaba. El recorrido no sólo sirve para conocer y acercarse a su rica biodiversidad, sino que también permite ver el encuentro de la laguna Mundaú con el mar.
 
¿Cómo llegar?

El vuelo se puede hacer con TAM, que vuela desde Caracas hasta São Paulo y de allí hasta Maceió.