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Destinos para la imaginación

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Castillos, pueblos y paisajes que parecen sacados de libros de fantasía o de la ficción cinematográfica forman parte del turismo fantástico

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No son escenarios de filmaciones de películas ni de libros, pero pueden hacer sentir a sus visitantes como si estuvieran recorriendo un relato. Y por eso reciben a miles de visitantes cada año.

Uno de esos escenarios de la vida real es la Avenida de los Baobabs en Madagascar. Una treintena de estos gigantes y ancianos árboles de 800 años de edad se extiende por cerca de 300 metros en el camino que une a las poblaciones entre Morondava y Belon'i Tsiribihina. Sus tallos de grandes dimensiones y sus alturas de al menos 30 metros recuerdan las advertencias de El Principito sobre arrancarlos cuando son pequeños para que sus raíces no perforen y provoquen el estallido del asteroide. Aunque pueden ser un “peligro” en un pequeño cuerpo estelar, en la isla africana son una atracción turística, un interés que incluso los ha salvado de la deforestación en la zona.

Para los que sienten más afinidad con las películas de viajes a Marte, entonces pueden dar un paseo por Zabriekie Point, un área del parque nacional Valle de la Muerte, en California. Se encuentra en un lago que se secó hace miles de años, y ahora sus montañas estériles y rojizas recuerdan a otro planeta. El parque es una zona turística con todas las facilidades para visitantes (hospedaje, tiendas y restaurantes) por lo que no hay que preocuparse por lo solitario que luce el lugar. Los más arriesgados pueden ir al desierto de Lut, en Irán, donde quiera que se mire todo es rojo y las temperaturas en ocasiones sobrepasan los 60°C. Paisajes “marcianos” también hay en la provincia argentina de Salta, en el pueblo de Tolar Grande. Allí las pocas lagunas que existen son de agua salada.

El mundo de Tolkien

Los miles de visitantes del mirador natural Preikestolen, en Stavanger, Noruega, aseguran que cuando hay niebla (lo que ocurre con frecuencia) el ambiente se convierte en una réplica de Mordor, la ficticia tierra del mal en El Señor de los Anillos. También el campo de geisers activos de Tatio, en el norte de Chile, tiene ese aspecto “mordoriano”.

Así como ese paisaje cerca de los fiordos recuerda el ficticio país oscuro, los que sientan más afinidad con la comarca de los hobbits se encontrarán a gusto en la campiña de Gales, donde los cottages, los canales y los rebaños de ovejas crean unas vistas de ensueño. En el valle de Conwy, uno de los puntos más turísticos es el puente de Llanrwst sobre el río Conwy, en cuyas riberas se encuentran varias casas de té, algunas cubiertas con hiedra.

En fin que los paisajes para transportarse a otros mundos sobran en este planeta.

 

RECUADRO

Cuentos de hadas

El castillo de Aurora

El Neuschwanstein, localizado cerca de la ciudad alemana de Füssen, fue construido en el siglo XIX por órdenes de Luis II de Baviera, un rey soñador e idealista a quien la realidad le pareció tan abrumadora que mandó a levantar románticos castillos en su reino para mantenerse aislado. Entre las vicisitudes políticas y las deudas, el rey (apodado “el loco”) fue depuesto por “incapacidad para gobernar” y en 1886 murió en extrañas circunstancias. Hoy la construcción la visitan 1,4 millones de personas al año. Se dice que este castillo (cuyo nombre se traduce como Nuevo Cisne de Piedra) fue la inspiración para el de la Bella Durmiente en DisneyWorld. Más información en www.neuschwanstein.de/spanisch/palacio/