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Danza sobre fuego atrae turistas en Bulgaria

Existe la creencia popular de que los santos Elena y Constantino protegen de quemaduras a quienes bailan sobre los tizones / Foto: www.nestinari.eu/

Existe la creencia popular de que los santos Elena y Constantino protegen de quemaduras a quienes bailan sobre los tizones / Foto: www.nestinari.eu/

Los danzantes de esta tradición milenaria entran en trance para caminar sobre el fuego. Durante el verano y hasta principios del otoño muchos restaurantes de la costa del Mar Negro ofrecen este espectáculo a los turistas nacionales y extranjeros

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Las tradiciones paganas, la fe cristiana y la meditación se mezclan en el Nestinarstvo, un baile con los pies desnudos sobre ascuas que se practica en algunas zonas de Bulgaria desde hace miles de años y que hoy día se usa como atractivo turístico.

Durante el verano y hasta principios del otoño muchos restaurantes de la costa del Mar Negro ofrecen este espectáculo a los turistas nacionales y extranjeros.

Aunque hay distintas explicaciones históricas, prevalece la opinión de que el Nestinarstvo tiene sus raíces en un rito sagrado de los tracios que habitaron esta región desde el III milenio antes de Cristo y que fue luego cristianizado.

En sus orígenes era una forma de rendir culto a los dioses y pedirles salud, bienestar y una buena cosecha. La tradición continuó durante la Edad Media y fue adaptada e integrada en la creencia cristiana.

Una de las leyendas más populares es que durante la conquista de estas tierra por el Imperio Otomano, entre los siglos XV y XVI, una anciana entró en una iglesia incendiada por los invasores y logró salir indemne con iconos de los santos Constantino y Elena, que tampoco sufrieron daños.

La tradición cuenta que este suceso tuvo lugar en el pueblo de Bulgari, una localidad aislada en el monte Strandza, cercano a la frontera con Grecia, y que sigue siendo la capital del Nestinarstvo, donde se preservan las esencias de esta tradición.

Desde entonces, existe la creencia popular de que esos santos protegen de quemaduras a quienes bailan sobre los tizones con una imagen en la mano y cada año, el 3 y 4 de junio, se celebra en Bulgari los días de San Constantino y Santa Elena con fiestas y bailes ígneos en su honor.

"El Nestinarstvo es una especie de meditación. Dedicas unos 15 minutos a relajarte. Y esto te purga y te convence de tu firmeza como persona y de tus aptitudes", cuenta Desislava, una bailadora, o nestinari, de 30 años que lleva la mitad de su vida dedicada a esta danza.

Desislava explica que los bailarines entran en trance y piden a los santos interceder ante Dios para que perdone los pecados.

"No hay magia, ni hay truco alguno. Todo está en la mente humana. Donde están los sueños, los deseos, las creencias", confiesa Desislava antes de ejecutar otro baile espectacular en un restaurante en Varna, la capital marítima de Bulgaria y un centro turístico en verano.

Desislava afirma que cree que lo que le protege del dolor y de las quemaduras es, por un lado, la fe en Dios y, por otro, la creencia de que no hay nada imposible si uno se esfuerza en conseguirlo.

Ella y su socio Georgui preparan el fuego en un círculo donde esparcirán el ascua, primero en forma de cruz y después como una alfombra de un radio de dos metros y de cinco centímetros de espesor.

Posteriormente, cada uno se santigua, uno de ellos toma el icono de San Constantino y Elena, y empiezan a pisar, andar y saltar sobre las brasas ardientes bajo los sonidos de una música folclórica compuesta especialmente para el Nestinarstvo.

Se dice que quienes practican esta danza pueden entrar en un trance durante el que no ven nada y tan solo son conscientes de la música.

Al final del baile, ambos concluyen el rito haciendo la señal de la cruz.

"El Nestinarstvo purifica el espíritu de quien lo practica y también el espíritu del quien es testigo de este baile", afirma Desislava.

A veces, los 'nestinari' cargan a niños, e incluso adultos, sobre las brasas para fortalecer su salud.

El hecho de que los nestinari no sufran quemaduras sigue fascinando a los científicos.

El primer estudio sobre el tema lo realizó a principios del siglo XX el psiquiatra y médico Dobran Garvalov, que concluyó que los danzantes caían en un "desmayo histérico" que explicaba la ausencia de dolor, pero no de quemaduras.

Más tarde, en la década de 1930, Garvalov indicó que la temperatura corporal de los 'nestinari" baja hasta lo 30 grados durante el baile y que las moléculas que forman las células de la piel se compactan para resistir los hasta 400 grados de temperatura.

Un explicación que choca con el máximo de temperatura que la medicina moderna sabe puede resistir la piel humana.

Quienes bailan el Nestinarstvo no suelen permitir exámenes médicos para investigar este fenómeno, ya que consideran una ofensa que se ponga en duda su fe en los santos.