• Caracas (Venezuela)

Viajes

Al instante

Convertir Venezuela en un gran destino turístico

“Escoba nueva siempre barre bien” reza el dicho popular, así que vamos a aprovechar el nombramiento de Andrés Izarra como nuevo ministro de Turismo para hacer algunas propuestas. Lo que todos queremos es convertir a Venezuela en un gran destino turístico para nosotros y para el mundo. Ojalá que su gestión nos enrumbe hacia allá

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Viajar por Venezuela se ha convertido en un auténtico deporte extremo. Y si bien amamos estas disciplinas, las queremos junto a la naturaleza, que es donde han sido concebidas. Las carreteras son un desaguisado. Oriente ha mejorado hasta Puerto La Cruz, pero hasta Cumaná y Río Caribe es una desolación. Llegar a Táchira es un sacrificio y luego debes penar para conseguir gasolina. La Regional del Centro se convirtió en una trocha vecinal. Las trancas en La Cabrera desaniman al más entusiasta. Ni mencionar lo que es andar por los páramos andinos o trujillanos. Si hasta la vía que lleva a la costa de Vargas está en franco deterioro y la tenemos al lado de la capital. La inseguridad nos ahorca. ¿Por qué venir a un país donde sólo en Caracas, en abril de 2013, hubo casi 500 muertes violentas?

Viajar de día es imperativo. Las carreteras de noche son un peligro anunciado. Entre que no ves los agujeros y te lanzan cosas para asaltarte, no hay quien se salve. Las posadas han tenido que poner cercas eléctricas, darles la llave a los huéspedes, encerrarse en cajas fuertes, eliminar los letreros, convertir aposentos que solían ser francos y abiertos a la visita, en caletas con ojos mágicos y casi una contraseña para dejar entrar. Asaltan en las playas, las lanchas, las posadas, las carreteras, los autobuses o los restaurantes.

El servicio eléctrico es un eterno desasosiego. La gente reclama porque no hay aire acondicionado o agua caliente –y con razón– pero no todos los posaderos pueden comprar una planta eléctrica. Es un aumento descomunal en los costos, genera ruido y contaminación y, por lo general, funcionan en parajes solitarios donde la dicha es estar en silencio y naturaleza.

Si viajar por carretera es una calamidad, hacerlo en avión es una angustia, un albur, una lotería. Nunca sabes si el avión va a salir, a qué hora o para dónde te lleva. Destinos tan importantes como Cumaná y Carúpano tienen apenas un vuelo diario y no hay los fines de semana para Carúpano. Valera ya no tiene vuelos. Puerto Ayacucho tiene uno y sólo sale cuando les parece. Para llegar a Mérida se debe volar hasta El Vigía y en cuanto llueve la carretera se cae. A los llanos sólo se puede llegar en carro o autobús. Entienda señor ministro que un país no puede promover su turismo –ni afuera ni adentro– si no se garantizan servicios mínimos. Entre ellos está la seguridad personal. Es la vida.

Las islas. Ojalá pudiera ocuparse de rescatar el ferry que compró el Gobierno en Nueva Zelanda, junto con unos empresarios privados. Llegó hasta La Guaira, costó una fortuna, lo promovieron a los cuatro vientos y resulta que a nadie se le ocurrió que se necesitaba un muelle especial para que atracara tanto en La Guaira como en Margarita. Estuvo dos años parado. Dice la leyenda que terminó en una isla del Caribe detenido por tráfico de drogas. Como usted bien sabe, señor ministro Izarra, es imposible acceder a las fuentes oficiales. Durante toda la gestión de Alejandro Fleming intentamos entrevistarlo y jamás nos respondió. Sería todo un detalle que usted le aclarara al país qué ocurrió con ese ferry. Se anuncian cinco barcos nuevos para prestar servicio desde Puerto La Cruz. Aplaudimos la iniciativa, pero es justo recuperar la inversión que se hizo y prestar el servicio desde La Guaira.

En el caso del Parque Nacional Archipiélago Los Roques –ahora bajo la tutela de Armando Laguna Laguna desde que pasó a formar parte del Territorio Insular– todas las concesiones están vencidas, tanto de quienes tienen posadas o restaurantes como de quienes operan barcos y veleros. La basura es un drama. Se quema, contamina, sale un humo negro. No se justifica en este regalo de Dios. En una época se sacaba del archipiélago. Es lo que corresponde.

En La Tortuga se paralizó un proyecto de turismo que proponía el Gobierno. Hubo denuncias de la Fundación La Tortuga y la comisión de ambiente del Congreso hizo que sacaran las máquinas. La Tortuga es la gran oportunidad de Venezuela para hacer un desarrollo turístico sustentable, ecológico, amable con el medio ambiente, ejemplo para las islas del mundo. No hay nada, es inmensa, sólo viven unos pocos pescadores. No permitamos que ocurra lo que ya padecemos en Los Roques. Puede ser en Herradura o en Punta Delgada. También sería estupendo promover un crucero entre nuestras islas que lleve a la visita a Los Roques, la Tortuga, La Blanquilla, Coche y Los Testigos, dedicado a fomentar la conservación de estos paraísos, convivir con los pescadores, hacer actividades de naturaleza.

El medio ambiente. El nombramiento de Dante Rivas como ministro de Ambiente ha creado una gran expectativa. Se dice que hizo una buena gestión en el Seniat y en el INTT. La alianza entre los Ministerios de Turismo y Ambiente es un deber patrio. Casi la mitad del país es territorio protegido, ya sea como parque nacional, recreativo o áreas protegidas. Son los parques nacionales –que dependen de Inparques– los que reciben el mayor número de visitas. Pensemos sólo en Morrocoy, Henri Pittier con Choroní, Mochima, Canaima con la Gran Sabana, Sierra Nevada, Médanos de Coro. Inparques requiere un presupuesto cónsono con sus responsabilidades. Tiene que velar por la conservación de los lugares que la población más quiere visitar. Nuestra fortaleza como destino turístico es la naturaleza. ¿Qué tal un convenio para que parte del impuesto del 1% que ingresa al Ministerio de Turismo llegue a los parques que más reciben visitas? La contaminación de Morrocoy es dramática. Se han hecho todos los alertas. En Los Roques no es grave, pero puede llegar a serlo si no se corrige la basura. El Roraima es un basurero. La erosión en la Gran Sabana es dramática, por culpa de los rustiqueros indolentes. La expropiación de los hatos El Frío y Piñero acabó con dos de los más importantes refugios de fauna del país. Los zoológicos son una tristeza. La basura ha convertido a Venezuela en un chiquero de casi un millón de kilómetros cuadrados.

Deudas pendientes. Así como le decimos del ferry a Margarita, tenemos que hacerle saber sobre el teleférico de Mérida. El impacto de su cierre en el turismo merideño está a la vista. Hable con cualquier persona que trabaje en turismo y se lo dirá. Ya se cometió el error de tumbar todo lo que existía. Hasta las torres. Cosa que no se hizo en el de Caracas. Pero bueno. No hay vuelta atrás. Entendemos que la inversión es gigantesca, pero paralizarlo sería un crimen imperdonable. Es el gran atractivo de Mérida. Era el más alto y largo del mundo. Dejarlo inconcluso sería igualito a ponerle una represa al Salto Ángel para que no caiga por el Auyantepui para abajo. Encima les cerraron el aeropuerto en la ciudad. El gobernador anterior hizo un vuelo inaugural de la línea MIA y se quedó en eso. La operación saldría de ese aeropuerto. La carretera por Barinitas se cae cada vez que empiezan las lluvias. Mérida es el estado decano del turismo en Venezuela. El precursor. No merece este trato. Pudiéramos escribir una serie completa de deudas con el turismo en esta sección. Sólo para que tenga una idea. Venezuela jamás he recibido ni siquiera un millón de turistas al año. República Dominicana recibe 4,3 millones, Cuba 2,6, El Salvador 1,1, Nicaragua 1,06, Costa Rica 2,1. Cifras del 2011 que tomamos de la Organización Mundial del Turismo. Quienes hemos dedicado nuestra vida al turismo –que somos muchísimos en Venezuela– tenemos la mejor disposición de hacer lo que haga falta para apoyar su labor, ya que apenas se inicia en estas lides. Tienda puentes. El país se lo agradece.