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Chile cuenta con una ruta gastronómica y cultural carbono neutral

El barrio de Lastarria-Bellas Artes, ubicado en pleno centro de Santiago / Foto  EFE/Mario Ruiz

El barrio de Lastarria-Bellas Artes, ubicado en pleno centro de Santiago / Foto EFE/Mario Ruiz

Lastarria es un activo centro cultural, gastronómico y turístico que desde 1996 está considerado como zona típica y que congrega a numerosos visitantes, especialmente los fines de semana

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El barrio de Lastarria-Bellas Artes, ubicado en pleno centro de Santiago, ha ido transformándose en los últimos años en el rincón más bohemio de Chile, pero desde hace unos días cuenta además con un atractivo añadido, ya que alberga la primera ruta gastronómica y cultural del país que ha neutralizado sus emisiones de carbono.

Un total de 23 establecimientos, entre restaurantes, hoteles boutique, cafés y espacios culturales se han sumado a esta iniciativa para hacer de Lastarria uno de los primeros rincones de Latinoamérica CO2 neutral.

Situado en la zona nororiental del municipio de Santiago Centro, Lastarria es un activo centro cultural, gastronómico y turístico que desde 1996 está considerado como zona típica y que congrega a numerosos visitantes, especialmente los fines de semana.

Poner en marcha el proyecto ha sido posible gracias a la colaboración del sector público y privado, a través de la Corporación para el Desarrollo de Santiago, así como la participación de la certificadora ambiental Greenticket y la generadora eléctrica Colbún.

Los establecimientos de Lastarria-Bellas Artes que se han sumado a esta iniciativa lucen el certificado de carbono neutral a la vista de los turistas y santiaguinos que acuden a este "oasis cultural y medioambiental" en medio de la contaminada y, en ocasiones caótica, ciudad de Santiago, de casi seis millones de habitantes.

“La Ruta Lastarria-Bellas Artes es una visita imperdible de la zona céntrica de Santiago, muy apreciada por su riqueza gastronómica y cultural”, explica Cristián Andler, socio fundador de Greenticket, una empresa que se dedica a implementar programas integrales de medición, reducción y compensación de la huella de carbono, entre otras actividades.

“Con esta iniciativa, esta ruta gastronómica y cultural se convierte en el primer recorrido en sintonía con las preocupaciones ambientales actuales y que además permite que todas las personas que frecuenten alguno de sus locales puedan aportar al cuidado del entorno”, añade Andler.

Para compensar las emisiones al medioambiente existen certificados de reducción de emisiones de CO2 o bonos de carbono, que pueden ser generados, entre otros, por proyectos de energía renovable.

En esta ocasión fue la empresa Colbún, que posee cuatro plantas hidroeléctricas certificadas por las Naciones Unidas para emitir bonos de carbono, la que aportó bonos de su central Hornitos, situada en la región central de Valparaíso, para compensar las emisiones de la Ruta Lastarria-Bellas Artes.

Los resultados del análisis realizado por Greenticket en este recorrido gastronómico fueron verificados por la consultora Deloitte.

Las mediciones tuvieron en cuenta los gases de efecto invernadero provenientes de tres variables específicas -consumo de combustible, uso de electricidad y manejo de residuos- de cada uno de los 23 establecimientos participantes en el programa.

De esta manera, se estableció que en total, estos lugares emiten al medio ambiente alrededor de 850 toneladas de CO2, equivalentes a 212 autos retirados de circulación en un año, que ahora han quedado completamente neutralizadas mediante los bonos entregados por la central eléctrica de Colbún.

La participación de esta empresa en la iniciativa responde a la política de sostenibilidad que ha implementado durante los últimos quince años, subraya Juan Pablo Schaeffer, gerente de la División de Desarrollo Sustentable de la compañía.

“Colaborar en el lanzamiento de esta ruta gastronómica y cultural carbono neutral -explica Schaeffer- nos permite participar activamente y de forma creativa en la mitigación del cambio climático, y ser parte de un círculo virtuoso formado por entidades públicas y privadas y la ciudadanía”.

Gracias al compromiso de los propietarios de los establecimientos, cuando un cliente elige alguno de los 23 locales de la ruta, está realizando una acción concreta de apoyo a una experiencia sostenible, destacan los impulsores del proyecto.

La Corporación para el Desarrollo de Santiago, una entidad público privada en la que colaboran el ayuntamiento de la capital chilena y empresarios de la zona, considera que esta iniciativa “otorga un nuevo valor a un polo que ya es un importante atractivo turístico”.

“A partir de este proyecto, los empresarios que forman parte de la ruta suman un nuevo factor a la excelencia de sus servicios. Ser un polo turístico sustentable los distingue de otras alternativas y les otorga un sello de liderazgo empresarial que esperamos que se replique en otras ciudades” del país,. señala Cristian Moreno, director ejecutivo de este organismo.