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Caminar y caminar por Siena

Disfrutando en la Piazza del Campo, donde se realiza las carreras del Palio en julio y en agosto

Disfrutando en la Piazza del Campo, donde se realiza las carreras del Palio en julio y en agosto

Debe su nombre a su color y eso la convierte en una ciudad monocromática

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Estuvimos 3 noches y 4 días en Siena, viviendo una especie de magia medieval, pues esta ciudad es 100% peatonal. Aquí uno se olvida del tráfico y de la contaminación, sus estrechas callecitas con pendientes invitan al viajero a querer descubrir cada rincón.

Llegamos un domingo, con ligera llovizna, nuestra primera visita fue a la majestuosa Piazza del Campo. Vimos el palacio público de estilo gótico toscano, la Torre del Mangia –que es el campanario del palacio– con su reloj, en su interior hay un pozo, al otro lado de la Piazza está la famosa fuente Gaia. Luego fuimos a visitar Il Duomo, todo un espectáculo de estilo gótico. Decidimos esperar que empezara la misa de 6:30 pm y entrar a la iglesia como cualquier católico, sin pagar por la visita. Oír misa en esta catedral fue todo un lujo, pues el interior es hermosísimo. Al terminar la celebración pudimos hacer un recorrido breve, analizando detalles de techo y piso; la parte más bonita del piso se encuentra cubierta por protección, lo descubren solo en dos ocasiones al año.

El resto de los días estuvimos explorando la ciudad, que se encuentra amurallada y ubicada a lo alto de tres colinas, caminando por la vía de la Citta y la vía Bianchi di Sopra que forman las vías principales de la ciudad medieval. Conocimos el Baptisterio de San Giovanni, el Museo de la Ópera, la Piazza Salimbeni y el Palacio Salimbeni. Volvimos a la Catedral y siempre regresábamos a la Piazza Del Campo, que nos quedaba de camino a nuestro hotel.

Siena debe su nombre a su color y eso la convierte en una ciudad monocromática.

Para comer hay infinidad de trattorías y restaurantes para todos los presupuestos. Su gastronomía es de primera. No hay que perderse de comer el “panforte”, que es el dulce típico del lugar y lo venden por doquier. Buena pasta, vino Chianti y un insuperable tiramisú no faltaban en mi cena.

La estación de tren queda a 2 kilómetros del centro, allí hay una oficina de turismo donde les entregan a los viajeros planos de la ciudad e información turística. En frente hay un centro comercial bastante moderno y completo, después descubrimos que por detrás de él hay unas escaleras mecánicas “infinitas” que te conducen al casco central.

Al visitar la región de la Toscana no se debe dejar de conocer Siena, saborearla y disfrutarla, sentir su historia y su arte. No en vano ha sido en 1995 declarada por la Unesco Patrimonio Histórico de la Humanidad.