• Caracas (Venezuela)

Viajes

Al instante

Café y turismo, alianza productiva en Honduras

Vista parcial de la finca Santa Elena, en Intibucá, occidente de Honduras / Foto: Germán Reyes

Vista parcial de la finca Santa Elena, en Intibucá, occidente de Honduras / Foto: Germán Reyes

Una alianza estratégica espera que nacionales y extranjeros conozcan el excelente aromático que se cultiva en 15 de los 18 departamentos de Honduras, con plantaciones a una altura sobre el nivel del mar que oscila entre los 1.300 y 1.700 metros

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Las rutas que promueven el Instituto Hondureño de Turismo (IHT) y del Café (IHCAFE) en el occidente del país con los productores, abarca los departamentos de La Paz, Intibucá, Lempira, Copán, Ocotepeque y Santa Bárbara donde, según expertos, se produce el mejor café hondureño que se comercializa en Estados Unidos, Europa y Asia.

El café es quizá el producto más democrático que tiene Honduras, porque su cultivo está a cargo de unas 110.000 familias con pequeñas fincas que pueden representar el 95% del grueso de los productores a nivel nacional.

"En esta finca de El Edén nos llena de orgullo tener una taza de excelencia, aquí producimos un café con aroma y sabor de altura", dijo Francisco Rodas, quien se dedica a la actividad desde 1989.

Rodas, uno de los productores de café del departamento de La Paz, tiene cultivadas unas 65 hectáreas en una región donde la altura oscila entre los 1.450 y 1.500 metros sobre el nivel del mar.

La finca El Edén produce un grano de alta calidad bajo una denominación de origen es reconocida como Café Marcala.

Marcala es una de las regiones más productoras de café en Honduras, país donde el grano se ha convertido, desde hace varios años, en el primer producto de exportación, con ingresos que para el año cosecha 2015-2016, que se inició el 1 de octubre, se espera que supere los 1.000 millones de dólares.

Honduras es el primer exportador de café en Centroamérica y, según las autoridades del IHCAFE, para el presente año la cosecha será de unos ocho millones de sacas de 100 libras (45,4 kilos).

La hermosa finca El Edén de Francisco Rodas es modelo para productores de la zona, además se caracteriza por la armonía con el ambiente y la promoción de la variada artesanía de la etnia lenca, que es reconocida a nivel internacional.

La finca es visitada todos los meses por productores, estudiantes y turistas, entre otros sectores, que disfrutan del agradable ambiente natural. Mejor nombre no pudo tener la finca de Rodas, quien emplea a 35 familias permanentes y a 200 cuando hay producción del aromático.

En los últimos años la producción de café se ha visto afectada en muchas fincas de Honduras por la roya que ataca al grano, de la que no escapó El Edén. Para Rodas y otros productores, la solución al problema de la roya y el cambio climático no está en cambiar la variedad de café que se cultiva, sino "en cambiar de actitud".

La actitud de Rodas ante los males que afectan al café es sembrar más, cuidar cada parcela y buscar siempre la mejor calidad posible del grano para conseguir buenos precios.

"Es más importante la calidad que la cantidad que producimos", enfatizó Rodas, quien ahora apuesta por lograr una cosecha que supere los 60 sacos por hectárea cultivada.

Rodas añora los tiempos cuando su finca no necesitaba tanta sombra por lo agradable del clima, ni había roya, ni los efectos del cambio climático, lo que en parte ahora contrarresta con la siembra de árboles maderables que le generan la sombra necesaria a su café.

La pulpa que deja el grano que cosechan Rodas y su familia, y cualquier material verde degradado de la finca, le sirve de alimento a una lombriz traída de California, Estados Unidos, cuyas excretas terminan siendo un excelente abono orgánico para su cafetal.

El lema de Rodas en su finca de El Edén es que "si mi café no va con norma de origen, no sale de la finca", lo que le ha convertido en una parada casi obligatoria para conocerla y disfrutar de su excelente aromático.

Capucas, una especie de palma que es común en el occidente de Honduras, es el nombre de una comunidad y una cooperativa con cerca de 1.000 socios que cultivan café con abono orgánico que ellos mismos producen y venden a otras fincas.

La Cooperativa Cafetalera Capucas Limitada (Cocafcal) aglutina productos de varios municipios de los departamentos de Copán y Lempira, que han recibido asistencia del IHCAFE, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

El sitio donde se asienta la Cocafcal se localiza en el sur de Copán, a 1.300 metros sobre el nivel del mar y es uno donde se produce el mejor café de Honduras.

La Cocafcal, fundada en 1999, también maneja un proyecto de producción de miel de abeja pura para consumo interno, aunque también prevén exportar al exterior en el futuro cercano.

Además, entre el verde intenso de las montañas de la zona y su agradable clima han construido un complejo de cabañas familiares para turistas nacionales y extranjeros con cocina, dos habitaciones, sala, baño, piscinas, jacuzzi y senderos.

El turista también puede practicar deporte de aventura como el "canopy" (o tirolina), entre otros servicios.

Los productores de Capucas, que además impulsan proyectos sociales en sus comunidades, promueven desde 2008 un concurso de calidad de su café que lleva por nombre "¡Te van a conocer compa!".

Finca Santa Elena. Un concepto similar de cultivo y servicios para productores de café y el turista ofrece la Finca Santa Elena, en el departamento de Intibucá, donde su propietario, Nelson Guerra, dijo que cultivan el grano "a 1.350 metros sobre el nivel del mar".

Una de las áreas de cultivo de café de esta finca, que se localiza en la comunidad de San Juan, con una extensión de unas 45 hectáreas y que producen más de 80 quintales cada una, es sombreada por un bosque de pinos, árbol común en Honduras.

La mayor parte del café de la Finca Santa Elena, con nueve variedades de grano, se exporta y el resto lo venden en Copán, Lempira y Tegucigalpa.

En esta finca, que también ofrece cabañas con piscinas y otras áreas recreativas, se dedican además a la crianza de cabras, ovejas, aves, pesca de tilapia y el cultivo de chile morrón, entre otros.

El café de la Finca Santa Elena se caracteriza por su dulzura y por su sabor a chocolate, caramelo o menta, lo que le hace diferente a otros cafés de la zona.