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Koh-i-Noor  | Foto Wikipedia

Koh-i-Noor | Foto Wikipedia

Alguna vez símbolos de poder, hoy las joyas de las coronas más importantes del mundo iluminan salas de exhibición para satisfacer la curiosidad de los turistas

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1- Londres: la torre de las joyas

Koh-i-Noor quiere decir montaña de luz en persa. Es un diamante de más de 105 quilates, montado sobre la corona real británica. Cuando la reina Isabel no lo exhibe en algún acto oficial, los plebeyos y los turistas lo pueden admirar en la Torre de Londres, donde se muestra el tesoro de los reyes ingleses. Este diamante fue confiscado al último rey de los sikhs y regalado a la reina Victoria en 1850.

2- París: el diamante del Louvre

Hasta 1789, los reyes de Francia tenían uno de los mayores tesoros jamás acumulados: casi 6.000 diamantes fueron inventariados en 1691. Solamente una ínfima parte ha podido ser conservada y se puede ver en la Galería de Apolo, en el primer piso del Louvre. Allí se puede ver el Regente, un diamante blanco de 140 quilates descubierto en la India.

3- Petrópolis: el tesoro imperial brasileño

El Museo Imperial de esa ciudad al norte de Río de Janeiro fue el Palacio de Verano de los emperadores de Brasil. Pedro II lo mandó construir en torno de 1840. Hoy es uno de los sitios más visitados del país, sobre todo para admirar la corona imperial, que había sido creada para la coronación del segundo y último monarca del gigante tropical. Otras de las obras maestras expuestas son un baúl de porcelana fabricado por la Manufactura de Sèvres en Francia y la pluma de oro y diamantes que usó la princesa Isabel de Brasil para firmar el acta de abolición de la esclavitud en el Imperio, en 1888, un año antes de la instauración del sistema republicano.

4- Teherán: el tesoro que sostiene una divisa

Se dice que las joyas de los antiguos soberanos de Persia son tantas y tan valiosas que alcanzan para garantizar la convertibilidad y asegurar la tasa de cambio del rial, la moneda iraní. La corona de los Pahlavi está compuesta por 3.380 diamantes que totalizan más de 1.100 quilates. Eso sin contar sus esmeraldas y zafiros. Ni tampoco el resto de aquel tesoro que se exhibe en una sala especial del Banco Central Iraní. Hay, entre muchas piezas de un valor incalculable, un globo de 35 kilos de oro y 51.000 gemas, diademas, espadas, collares y el trono.

5- Viena: el mayor tesoro del mundo

El Imperio de Austria ya no existe, como tampoco ha sobrevivido el Sacro Imperio Romano Germánico. Pero quedan las coronas de sus monarcas y se pueden admirar en el palacio de Hofburg, en la capital austríaca. Se calcula que se trata del tesoro sagrado y profano más importante del mundo. En la Kaiserliche Schatzkammer están expuestas las principales piezas: la corona del Sacro Imperio (del siglo X), la del Imperio Austríaco y las insignias de la famosa Orden del Vellocino de Oro.