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Bonampak: el atractivo de los murales mayas

Una de las series de pinturas murales  / Foto Secretaría de Turismo de Chiapas

Una de las series de pinturas murales / Foto Secretaría de Turismo de Chiapas

Cerca de la frontera entre México y Guatemala se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más espectaculares que existen en Mesoamérica, Bonampak, una antigua ciudad maya donde se pueden contemplar sus impresionantes murales

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Bonampak es una ciudad maya que floreció durante el Período Clásico de aquel imperio y que probablemente tuvo ocupación aldeana unos siglos antes, alrededor de unos 250 años d.C. Hoy es una zona arqueológica que tiene una afluencia turística de aproximadamente 50.000 personas al año, y en promedio ingresan alrededor de 4.200 personas mensualmente, lo que da un promedio aproximado de 140 personas diarias.

El lugar se ubica en la selva Lacandona de Chiapas, al sureste de México, en el valle del río Lacanjá. Su extensión es de más de cuatro kilómetros cuadrados.

El arqueólogo Héctor Cuevas Fernández, titular de la zona arqueológica de Bonampak y las de Palenque y Yaxchilán, detalló que “las principales edificaciones se construyeron sobre una cadena de colinas que corren por el centro del valle, desde la sierra de la Cojolita hasta la orilla del río”.

“Solo está explorado y abierto al público el Conjunto de la Gran Plaza y la Acrópolis, que cierra Bonampak por el sur, ya que ahí se encuentra el célebre edificio con las pinturas murales”, motivo de peregrinación todos los años de decenas de miles de turistas mexicanos y extranjeros, añadió.

El conjunto es un espacio rectangular de 110 metros de largo por 87 metros de ancho “y su eje mayor está orientado en dirección noreste-sureste”.

Bonampak cuenta con un Decreto como Zona de Monumentos Arqueológicos, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 9 de diciembre de 1993 y otra declaración como Monumento Natural, por Decreto publicado en el diario Oficial de la Federación del 21 de agosto de 1992.

Se atribuye su descubrimiento al estadounidense Giles Healy y el mexicano Mateo Bolívar, durante los meses de abril y mayo de 1946, aunque estos aventureros “fueron informados de la existencia de las ruinas por los indígenas lacandones”, quienes conocían antes estos monumentos, “ya que acudían al sitio a realizar cultos en los edificios de la ciudad prehispánica”.

En el lugar se encuentran estelas (bloques monolíticos en forma de lápidas) que ofrecen datos relevantes de hechos históricos. "De las estelas más importantes, podemos mencionar que en la número 1 se alude al quinto aniversario de gobierno de Chaan Muan II, último gobernante conocido de Bonampak", indicó Cuevas.

Dicha estela mide 5,06 metros de altura por 2,60 metros de ancho y de 18 a 20 centímetros de grosor. Su cara está labrada y mira a la acrópolis. En ella se representa al señor Chaan Muan II vestido con lujosos ropajes y un alto tocado.

En la estela número 2 se rememora su ascenso al poder en el año de 776 d.C. Cuevas relató que “en ésta el gobernante está acompañado de dos mujeres, según los investigadores, posiblemente su madre y su esposa. La última provenía de la élite de Yaxchilán”.

En la estela número 3 se consignan 10 años de gobierno de Chaan Muan II, y está fechada en el año 785 d.C.

Las pinturas han sido fechadas en el año 790 de nuestra era y fueron llevadas a cabo “mediante una compleja técnica”, que consiste en “trazar y pintar sobre un enlucido fresco de cal, sobre el cual se aplicaron los pigmentos diluidos en un medio de agua de cal (lechada), mezclado con algún aglutinante orgánico”, detalló Cuevas.

La sociedad maya del Periodo Clásico tenía como base económica de subsistencia la agricultura, complementada con los abundantes recursos de la selva. Estaba organizada en varios estratos o clases sociales. Sus habitantes pertenecían a ellos “básicamente por nacimiento, matrimonio o por aprender un oficio especializado”, puntualizó Cuevas.

En la cúspide de esa pirámide social se encontraba la nobleza que se sostenía mediante un tributo, encabezada por un señor que gobernaba sobre una ciudad y la región que la rodeaba.