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Algo bueno está pasando bajo la sombra de Uverito

 El fin mayor de Uverito es ser protector de nuestra frágil y maltratada naturaleza/Valentina Quintero

El fin mayor de Uverito es ser protector de nuestra frágil y maltratada naturaleza/Valentina Quintero

En 1968 empezó la plantación de pinos en Uverito, al sur de Monagas. Desde que se construyó el segundo puente sobre el Orinoco, los viajeros contemplan estas 550.000 hectáreas de bosque a la orilla de la carretera. ¿Qué ocurre bajo su sombra? ¿Para qué se usa esta madera? ¿Qué tal si pudiéramos caminar entre los pinos para ver animales y flores?

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Cómo llegar

Cuando salen de Puerto La Cruz y toman la vía directo a Puerto Ordaz, verán la plantación de pinos de Uverito a ambos lados del camino. Aquí les cuento lo que se hace con ese bosque para que tengan tema de conversación y deliren por proteger los árboles.

José Cabrera Malo –ingeniero forestal y agrónomo venezolano– es a quien debemos el bosque de Uverito. Hizo las primeras pruebas de siembra de pino Caribe en la Mesa de Guanipa porque le mortificaba como la fuerza de los vientos estaba acabando con la poca capa vegetal que la cubría. Con el tiempo se crea Conare –Compañía Nacional de Reforestación– aparece la CVG, se fusionan para fundar CVG Proforca –Productos Forestales de Oriente– que hoy es Maderas del Orinoco.

Este imponente bosque de Uverito, con 550.000 hectáreas, es el protector de Imataca, único bosque nativo y aprovechable que queda en el occidente del país, en el estado Bolívar. El resto se extinguió por la explotación indiscriminada de la madera. En estas selvas puede haber hasta 700 especies de árboles, de las cuales sólo 10% es aprovechable como madera, pero para llegar hasta ellas, acaban con las demás. El Ministerio del Ambiente –con toda razón– prohibió el uso de bosques nativos con fines madereros. Ahora los grandes depredadores son los mineros ilegales. Doloroso ver los agujeros empantanados que dejan cuando arrasan con los árboles para buscar oro y diamante.

Si bien el fin de Uverito era servir de materia primera para una planta de pulpa de papel, el bosque abandonó parcialmente, la madera se pasó de tiempo y, desde 1997, la empresa Masisa, de capital chileno, adquirió 160.000 hectáreas en una licitación internacional. Hoy trabaja con mucho éxito el bosque para utilizar su madera en muebles, juguetes y como material de construcción, con un personal 99% venezolano. El Gobierno retomó el plan original de la fábrica de pulpa de papel, se están haciendo los movimientos de tierra, ya están comprando la maquinaria por aproximadamente 2 millardos de dólares y se creó la empresa de producción social Pulpaca. En cientos de países en el mundo existe una legislación para proteger los bosques nativos. Sólo se permite la fabricación de muebles con madera sembrada. Debemos lograr una ley así para Venezuela.


¿Qué se hace para proteger Uverito? Hace algunos años conocí parte del compromiso institucional, social y ambiental de Masisa. La mayor mortificación en un bosque como Uverito es evitar los incendios. Las llamas pueden acabar en horas con lo que costó décadas construir. Para crear sentido de arraigo y mucho afecto por los pinos entre las comunidades cercanas, especialmente los niños, la gente de Masisa buscó unos artesanos, crearon juguetes lúdicos con la madera –animalitos del bosque– y motivaron a los niños para pintarlos. Se hicieron extraordinarias exposiciones en museos por todo el país. Hoy existen los juguetes y se venden en todas partes.

Luego vinieron las cacerías fotográficas. Convocar fotógrafos profesionales y aficionados para recorrer el bosque y las orillas del Orinoco, y captar su fauna y su flora. Los participantes estaban impactados con el paisaje y la variedad de especies. Ahora el gran proyecto es crear una fábrica de juguetes de madera para ser utilizados en todas las escuelas de Venezuela. Existe un reglamento del Ministerio de Educación que exige el uso de juguetes de madera en preescolar. Lo lamentable es que sólo se consiguen hechos en China. Pudimos visitar el Complejo de Educación Especial Los Caribes, en Guaricongo, estado Bolívar, donde jóvenes con discapacidad han sido entrenados para la elaboración de estos juguetes. Es un trabajo conjunto con el Rotary Orinoco y Masisa. Conmovedor conversar con algunos de ellos, con sus padres, y entender lo que significa hacer un trabajo productivo por primera vez en su vida, colaborar con el mantenimiento del hogar y saber que serán ellos los primeros fabricantes de juguetes artesanales  de madera venezolanos, amparados por una norma Covenin, para ser utilizados por los niños en todo el territorio nacional. Ya existen los prototipos –la rana saltarina, el maromero, las gallinas ponedoras y los pájaros pica-pica– así como los empaques diseñados por Gregorio Siem. Son extraordinarios.


Futuros carpinteros. En San Félix visitamos el Centro de Educación Laboral Don Bosco, una escuela salesiana para formar jóvenes que se salieron de la educación formal. Aquí aprenden un oficio: mecánica industrial, automotriz, herrería, electricidad, refrigeración, diseño y fabricación de muebles y asistente administrativo. Ahora tienen un plan con Masisa y la Fundación Trabajo y Persona para capacitar en carpintería. Masisa les lleva el material –los tableros de MDF– y la fundación apoya en su formación conjuntamente con los salesianos. Conversamos con un grupo de futuros carpinteros que estaban haciendo unos mesones de madera de pino aserrada, preciosos y muy bien diseñados por ellos mismos, encargo para un evento y su posterior donación para las escuelitas de Canaima. Admirables el entusiasmo y la dedicación.


Un bosque muy prometedor. El fin mayor de Uverito es ser protector de nuestra frágil y maltratada naturaleza. Esta es la única madera que debería ser utilizada en Venezuela. Ni un solo árbol más debería ser derribado para hacer muebles. Que salgan de aquí los únicos juguetes de madera artesanales hechos en Venezuela para nuestros niños es un logro extraordinario. Sensibilizar a todo ser humano que pase por la carretera para que a nadie se le ocurra provocar un incendio, es otra tarea pendiente. Sugerí hacer inmensas tallas de madera con los animalitos del bosque para colocarlas en las orillas del camino. Hacerle saber a la humanidad sobre los cientos de animalitos que viven dichosos bajo la sombra de esos pinos.

También seduce la idea de utilizar algunas áreas para el disfrute de la visita. Zonas con mesas y bancos para que se pueda hacer picnic, con servicio de baños y agua.  Continuar con un plan formal de cacerías fotográficas. Promover visitas guiadas. Lograr humanizar el bosque. Que las miles de personas que atraviesan la carretera a diario entiendan su verdadero significado y se conviertan en sus más fieles protectores. Caminar bajo su sombra es una divinidad. Lo hice una sola vez y adoraría repetir la experiencia. Un sendero de interpretación con explicaciones breves sobre la conservación del bosque.  Uverito es un atractivo turístico único. El bosque de pinos sembrado más grande del mundo. Y lo tenemos aquí, atravesado por una carretera.



Datos vitales


Carlos Capote

Gerencia de Compromiso Institucional,

Social y Ambiental

Complejo Industrial Macapaima

Macapaima, estado Anzoátegui

Teléfono: (0286) 920 3087

Web: www.masisa.com


Fundación Trabajo y persona

Germán Gil

Web: www.trabajoypersona.com,

Twitter: @trabajoypersona

Correo: ggil@trabajoypersona.org



Centro de Educación Laboral Don Bosco

Escuela Salesiana

San Félix, estado Bolívar

José Liborio Escalona

Director

Teléfono: (0416) 702 9153


Complejo de Educación Ambiental Los Caribes

Guaricongo, estado Bolívar