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Bogotá tiene nostalgia colonial

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El centro histórico de la ciudad exhibe, con modestia, la devoción y la riqueza cultural de los colombianos

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Las calles adoquinadas del casco colonial de Bogotá tienen algo más que el encanto clásico de cualquier centro histórico. Su clima fresco –un promedio de 14 grados durante el día y 10 grados en la noche– invita al romance: si va acompañado, tendrá una buena excusa para pedir un abrazo que le devuelva calor al cuerpo.

Esta zona alberga el tradicional barrio de La Candelaria, los principales edificios administrativos del Estado, numerosos museos e iglesias antiguas. Las palomas lo acompañarán durante el recorrido, que debe hacerse en zapatos cómodos y con un paraguas en la cartera, pues la lluvia sorprende a los bogotanos constantemente.

Orgullo y rebelión

Este nostálgico circuito debe comenzar a recorrerse a partir de la plaza de Bolívar, que fue llamada plaza de la Constitución hasta mediados del siglo XIX. Se trata de un lugar para peatones y se percibe un espíritu de libertad y protesta: es conocido como punto de encuentro de manifestantes de diversos grupos. Al centro, una estatua de bronce de Bolívar de pie recuerda que a colombianos y venezolanos los une más que la cercanía geográfica.

La explanada se encuentra rodeada de edificios como la estructura colorida de la Alcaldía Mayor (Palacio Liévano) y el Palacio de Justicia, cuya imponente fachada puede mostrar las huellas de alguna protesta. Al sur, el Capitolio Nacional se levanta con su claro estilo neoclásico y el orgullo de ser Monumento Nacional desde 1975.

Si tiene la suerte de pasar cuando se realizan debates públicos, podrá entrar a observar el mural de Santiago Martínez Delgado, que representa una escena de la instauración del régimen constitucional en Colombia y se encuentra en una de las paredes del Salón Elíptico.

Belleza y fe

En los templos del centro de la capital se percibe la devoción de los bogotanos. Se observa en cada detalle de sus pinturas y altares, en los que la huella del tiempo lo trasladará a una época donde la religión inspiraba los más bellos trabajos.

La Catedral Primada, situada en la esquina nordeste de la plaza Bolívar, fue  levantada en 1539, por orden del conquistador de Colombia y fundador de Bogotá, Gonzalo Jiménez de Quesada. Su magnífica estructura sufrió diversas remodelaciones hasta 1807.

Al visitar sus 12 capillas, no olvide pasar por la de Santa Isabel de Hungría. Ésta se destaca por albergar los restos mortales de personajes de la historia nacional como Jiménez de Quesada, Antonio Nariño y Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos. En 1823, el templo fue consagrado como Catedral Primada. 

Hay más arte en la Capilla del Sagrario, adyacente a la catedral. Obras de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos representan escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Se sentirá parte de la historia al saber que fue allí donde se recibió triunfalmente a Bolívar en 1819, tras su victoria en la Batalla de Boyacá.

La iglesia La Candelaria, de estilo colonial, es una de las más antiguas del barrio que lleva su nombre. En su interior, los frescos de Pedro Alcántara Quijano decoran su nave principal, por lo que es probable que su mirada se pierda en el colorido de las imágenes celestiales.

Vale la pena ver la fachada, el sagrario y el campanario de la iglesia de San Francisco, la más antigua de Bogotá. Aunque fue afectada por varios sismos, estas partes se mantienen originales. También puede admirar los retablos de madera tallada, que datan de la época barroca.

El santuario Nuestra Señora del Carmen es la iglesia más sorprendente de la urbe. Diseñada por Giovanni Buscaglione, posee un estilo gótico florentino con toques bizantinos y árabes.

Deleite bohemio

La plaza Chorro de Quevedo posee el privilegio de ser considerada el lugar de fundación de Bogotá. Algunos cronistas aseguran que allí Gonzalo Jiménez de Quesada paró para abrevar a sus caballos y decidió crear la capital de Colombia. La enmarcan construcciones coloniales, entre las que destaca la ermita de San Miguel del Príncipe.

Alrededor de este lugar se ha tejido un ambiente bohemio. Hay bares eclécticos en los que se pueden degustar diversas bebidas, incluida la chicha local que contiene algunos grados de alcohol. Al caer la tarde, algunos “cuenteros” se instalan delante de la ermita y encantan al público con sus historias.

El Museo de Trajes Regionales de Colombia (www.museodetrajesregionales.com) se encuentra en la antigua casa de dos plantas de Manuela Sáenz, quien se instaló en ella en 1828 cerca del palacio San Carlos, residencia de Simón Bolívar. Actualmente, la casa alberga una colección de más de 1.000 trajes típicos colombianos, entre los que se incluyen atuendos indígenas y precolombinos.

Frente al museo está la iglesia de San Ignacio de Loyola, cuya estructura sufrió daños durante el sismo de 1763. En sus reconstrucciones posteriores se añadieron detalles renacentistas, manieristas, barrocos y neoclásicos.

La antigua escuela jesuita, llamada Colegio Máximo de la Compañía de Jesús en la Nueva Granada, es conocida también como la Casa de las Aulas. Hoy es parada obligada para los aficionados a las antigüedades. El Museo de Arte Colonial posee un acervo de piezas de plata, objetos de cristal, muebles y cuadros de época. En sus paredes hay cuadros de Vásquez de Arce y Ceballos.

Lo que hoy es el Ministerio de Asuntos Exteriores sirvió como residencia a Simón Bolívar. Allí, en el Palacio San Carlos, vivió y estuvo a punto de ser asesinado. Lamentablemente, debido a sus estrictas normas de seguridad, no puede ser visitado.

Otra parada para los curiosos del arte es el Museo Arqueológico Casa del Marqués de San Jorge. Esta antigua residencia alberga una colección de cerámica precolombina que le permitirá familiarizarse con las civilizaciones prehispánicas de Colombia.

Muy cerca, el Palacio de Nariño, construido en el lugar de nacimiento del prócer que le da el nombre, sorprende con su arquitectura neoclásica. Es la actual residencia oficial del Presidente de Colombia.

El famoso Museo del Oro (www.banrep.gov.co/museo) cuenta con aproximadamente 34.000 piezas de orfebrería pertenecientes a diversas culturas precolombinas del país. Su visita completa podría tomar 2 días. Las 4 exposiciones permanentes permiten admirar todo tipo de objetos: desde joyas hasta objetos empleados en las ceremonias de sacrificios.

Muy cerca de La Candelaria, se topará con la biblioteca Luis Arango (www.lablaa.org). Es la más grande del país y una de las más frecuentadas del mundo: la visitan a diario más de 10.000 personas y posee alrededor de 2 millones de obras. Suele programar conciertos y exposiciones de calidad.

El Museo Botero, dedicado al artista antioqueño Fernando Botero, se sitúa frente a la biblioteca y posee un acervo de 123 dibujos, pinturas y esculturas de este creador. Allí reposa su colección privada, donde figuran obras de artistas de prestigio como Renoir, Dalí, Chagall, Picasso, Miró y Pollock.

¿Cómo llegar?

Avianca posee una frecuencia diaria de vuelos directos a Bogotá. Para más información, visite www.avianca.com o llame al 0800-284 2622.

¿Dónde hospedarse?

El hotel Bogotá AR Salitre (www.hotelesar.com) le ofrece habitaciones confortables, spa, un animado lobby bar y el restaurante Ka! Queda a 15 minutos del aeropuerto El Dorado y está ubicado en el corazón de Ciudad Salitre.

¿Dónde comer?

Una opción popular es el restaurante Andrés D. C. (C. C. El Retiro), hermano del conocido Andrés Carne de Res –ubicado en Chía–, donde igual se respira un ambiente fiestero y colorido. Tome en cuenta que los platos son muy abundantes.

Para algo más tradicional, visite La Puerta Falsa, ubicado en La Candelaria. Son recomendables sus tamales santafereños. En la hacienda-restaurante El Pórtico (www.elportico.com.co), a media hora de Bogotá, podrá disfrutar de recetas autóctonas. En sus fogones se maneja la filosofía slow food (cocina esmerada y lenta). Pruebe el ajiaco y las brevas con arequipe.

Si busca exclusividad, en la Zona G se encuentra la mayoría de restaurantes de alta gama.

A las afueras

Catedral de Sal de Zipaquirá

Esta sorprendente catedral se encuentra construida en una mina de sal, en Zipaquirá. El recorrido permite descubrir una sucesión de 14 pequeñas capillas que simbolizan las estaciones del viacrucis. Su gigantesca cruz iluminada espera a todos los curiosos y devotos que llegan hasta el final del recorrido.

Cerro de Monserrate

Con 3.152 metros de altura sobre el nivel del mar, este cerro alberga en su cima el Santuario del Señor Caído, lugar de peregrinación con una excelente vista de la sabana bogotana. Puede llegar mediante teleférico o funicular, ubicado en el Eje Ambiental de la Avenida Jiménez (www.cerromonserrate.com).