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Los viajes de Valentina: Una década remando por Venezuela

Paseo en kayak hasta la laguna Guasacónica por Morichal Largo / Cortesía: Pisapasito

Paseo en kayak hasta la laguna Guasacónica por Morichal Largo / Cortesía: Pisapasito

Nunca será lo mismo andar a motor por ríos, lagunas y mar que hacerlo a punta de la fuerza y pericia de los propios brazos. Lo más sabroso es el contacto cercano con la naturaleza, el silencio y el compañerismo. Esta es la oferta de Biotrek, pionera en viajes con kayak en el país. Más de una década, 300 pasajeros y 100 días de navegación por año son garantía suficiente para anotarse en el calendario

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A las mujeres nos entra una obsesión con los brazos a medida que pasan los años. La mortificación de un saludo doble por andar sin manga es demoledora. Ese pellejo meneándose con vida propia, como gelatina en piñata de nieto. Precisamente para evitar esa debacle descubrí las bondades de unos brazos fuertes y tonificados. Luego entendí que más importante que la despedida glamorosa era andar por las aguas de Venezuela a pura pala, sentadita en un kayak, con sombrero, protector solar, franela manga larga y dispuesta a acatar las instrucciones de Aramis Mateo, el fundador y promotor de Biotrek, la empresa que tiene más de una década llevando gente a moverse en kayak por ríos, lagunas y mar.

Aramis solía trabajar de traje y corbata. Un yuppie de su momento. El kayak era apenas una diversión de fin de semana. Hasta que abandonó la formalidad, compró algunas embarcaciones, invitó amigos, luego pasajeros, promovió sus travesías boca a boca, por Internet, armó su página y se hizo famoso.

Todo el que va repite siquiera una vez. Hay quienes persiguen todos los paseos para anotarse 5, 9 o 15 veces al año. Hay paseos de un día, fin de semana, una semana. Tienen sus camionetas para llevar pasajeros, kayaks y equipos.

Todos los guías han recibido entrenamiento de mínimo dos años. Nadie se monta en el kayak sin instrucciones y entrenamiento preciso. Juras que te la sabes todas hasta que te explican la técnica. Te das cuenta de que si mueves la pala como te indican, no sólo vas más rápido y recto sino que te agotas menos y te rinde más cada palada. Si van en kayaks dobles hay que aprender a seguir el ritmo. Es tal cual como un baile. Si vas solo, marcas tu pausa, pero debes seguir al grupo. Es perfecto para personas que andan de su cuenta. Nadie necesita una pareja para irse de travesía con Biotrek. El grupo se arma y te unes. Conoces a quienes van y se hacen amigos. El equipaje se divide equitativamente entre todos los kayaks. Te pueden tocar las bombonas de gas, las carpas o la comida. Son embarcaciones profesionales, con compartimientos que no se mojan así te voltees. Hay que usar salvavidas. Es una norma. Las comidas son ricas, variadas, servidas con sencillez pero bonito. Hay paseos por todo el país.


Agua dulce. Un paseo clásico es con luna llena por Camatagua. Cerquita de Caracas, sin enredo, romántico, para principiantes, no hay corrientes y el equipaje es mínimo. Es una estupenda manera de comenzar. Me encanta la travesía de la laguna de Tacarigua para llegar hasta el mar. Es un poco loco atravesar algunos sectores porque las lanchitas que van a Tortuga Lodge pasan por todas partes, pero como la velocidad está restringida, no hay peligro. Total, siempre van un combo, los colores de los kayaks son notorios y se hace en fila cuando hay que atravesar espacios abiertos. Al llegar al mar se lanzan al agua, comen lebranche, son felices y regresan igual, a punta de brazos, pero con la tarde para compartir el viento con las aves que se acercan a buscar sus ramas para dormir.

El río Caura es de los más grandes e imponentes de Venezuela. Está en el estado Bolívar, es el hogar de la etnia yekuana, extraordinarios tejedores de cestería y creadores de un picante de ají molido que es una gloria nacional. Si bien el Caura no es navegable en su totalidad por la presencia del salto Pará, Biotrek ofrece una travesía en el bajo Caura durante la época de verano, con memorables playas de arena, piedras contundentes, soledad garantizada, agua limpia y fresca, ocasión para darse chapuzones cada vez que el calor arrecie. Hay una modalidad que ofrece el paseo hasta el salto, pero en lanchas a motor. Si tienen la oportunidad acérquense. Es imponente por su fuerza y su extensión. La primera vez que lo vi me guindé a llorar. Para esta travesía se requiere experiencia previa. Es larga.

También de agua dulce, más fresca y limpia que ninguna, está la travesía por Morichal Largo, hacia el sur del estado Monagas. En este caño habitan los waraos, la misma etnia del delta del Orinoco. Lo fascinante en este paseo es la fauna. Monos y todo tipo de aves. Se acampa en un palafito en la laguna Guasacónica, fin del trayecto, para emprender el regreso al día siguiente. Sabrán cuáles son las bondades de la palma de moriches y por qué le dicen el pan de los waraos. Pueden comprar artesanía, observar la pobreza en la cual viven y apreciar la pulcritud de las aguas en un morichal, aunque a primera vista luzcan casi negras.

Agua salada. “Kayakear” por mar tiene un mayor nivel de dificultad, dependiendo del oleaje y el viento. En una ocasión hicimos un paseo por el Parque Nacional Mochima. Salimos desde el pueblo, remamos casi dos horas hasta Manare, desayunamos y seguimos hasta las Islas Caracas. La dicha de poder navegar pegadito de las rocas, observar las cuevas, escuchar el sonido que hacen las olas cuando revientan, ver los peces en esas aguas transparentes, lanzarte al agua si el sol te sancocha las neuronas y saber que tus brazos determinan la velocidad. Es muy libre. Muy individual. Muy placentero. Son entre cuatro y seis horas diarias de darle a las palas. Pero no hay afán. El ritmo lo marca el grupo. Al llegar cada quien arma su carpa, el equipo de Biotrek apoya y se ocupan de la comida. Aunque es muy sabroso acercarse y ayudar. Es rico sentirse deportista, fuerte, ágil. Amable con la naturaleza. Frágil pero seguro. El regreso es tan sabroso como la ida, porque la meta no es llegar. La euforia es remar.

Otro exquisito paseo de mar es a la isla de La Tortuga. Llegan hasta allá en una lancha grande donde encaraman los kayaks. Los lanzan a ese mar transparente y calmo de la segunda isla más grande de Venezuela, con playas extensas y solitarias, langosta en temporada, unas pocas rancherías de pescadores y la paz de montar carpitas en la soledad de una arena muy blanca. De Herradura a Los Tortuguillos y de ahí a Punta Delgada. Son paseos de azules, delicados y lentos. Un auténtico privilegio. Son vitales tantos litros de agua como de protector solar. Ofrecen planes a La Blanquilla, una isla auténticamente solitaria porque queda muy retirada. Aquí son fascinantes los puentes naturales. En Los Roques hay un plan en velero. Los Testigos es la felicidad. La playa de Barlovento con sus dunas y Playa Real inmensa con una duna pequeñita para acampar bajo los arbolitos. Se han vuelto tan expertos y audaces, que ofrecen una travesía en velero y kayak al archipiélago de Las Aves, entre Bonaire y Los Roques.

Hay otras travesías marinas más cortas, pero con oleaje y corrientes fuertes. De Chuspa a Playa Caribe es un nivel moderado plus. En distancia no es mucho, pero cuando el mar está fuerte, hay gente que hasta se marea. Un poco más moderada es la travesía de Puerto Francés a playa San Judas.


Para ir. Aramis es muy organizado. Si visitan su página pueden ver el calendario de actividades de todo el año. Se inscriben y recibirán los planes de cada fin de semana. Dictan clínicas básicas –muy útiles si se quieren poner serios con esta práctica–, clínica intermedia donde el énfasis es en el paleo, otra de kayak surf para los expertos, así como la clínica de esquimotaje. Casi todos los fines de semana sale una excursión. En Semana Santa hay planes especiales igual que en Carnaval. Si ustedes tienen una idea en algún paraje, la proponen. Biotrek la investiga. Si la agregan a sus planes, están invitados a la primera salida. Imaginen su travesía, visiten la página y seguro la consiguen. Yo voy en kayak con Biotrek a cualquier destino. Me siento 100% segura.

Datos vitales

Aramis Mateo

Web: www.kayakvenezuela.com

Teléfonos: (0212) 347 6475 y (0424)164 9125

Correos: info@biotrek.com.ve

reservaciones@biotrek.com.ve

Compra@biotrek.com.ve