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Barcelona: La niña coqueta del Mediterráneo

Barcelona / Jesús Verdegay

Barcelona / Jesús Verdegay

Niña coqueta. Y rebelde. Amante de los halagos. Asomada al mar y protegida por sus cumbres –Montjuïc y Tibidabo–, sabe del buen vivir. Aunque sedienta de renovación constante, no olvida sus tradiciones. Original siempre. A ratos señorial. La ciudad se ha convertido en uno de los destinos turísticos predilectos por los viajeros del mundo

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Barcelona, como su arquitectura, vence casi todo pudor. Jóvenes y adultos contemporáneos, hippies, clásicos o ejecutivos prefieren las bicicletas o las motos para transitar por sus calles. De allí que sea la segunda ciudad europea con más motocicletas por habitante, además de la urbe española con más kilómetros de carriles-bici. Tan viva como las huellas del arquitecto Antonio Gaudí, es un lugar de propósitos, pues cualquier detalle en la Ciudad Condal tiene un significado. La habilidad, el reto, está en descubrirlo bajo un lenguaje tan variado como la cantidad de idiomas que allí se escuchan.

“Barna” es un punto de intersecciones y contrastes: el tiempo antiguo del Barrio Gótico, el bullicioso bulevar de La Rambla, sus mercados, el buen gusto del Paseo de Gracia y el futurismo de Poblenou, sus playas espléndidas, restaurantes creativos, el culto a las compras. Ella parece invitar constantemente a hurgar sus secretos y contemplarlos como el artista catalán señala en La Clave Gaudí: “Con el arte de sugerir sutilmente, de hablar sin decir…”. En una breve visita puede tomarle el pulso a una ciudad guiada por la luz seductora de su costa, dueña y señora de cada espacio.

Contrastes serenos

Es inevitable viajar en el tiempo al deambular por las calles y plazas del Barrio Gótico. No tema perderse, siempre habrá una señal que sirva de guía. Medieval y levantado sobre ruinas romanas, este barrio juega con la capacidad de sorpresa de su visitante. Nada como caminar por el histórico pasadizo entre los edificios del Gobierno de Cataluña, el Palau de la Generalitat y la neogótica Casa dels Canonges, e intentar pelearse con la cámara fotográfica para ser capaz de captar su esencia. Eso mientras se cuela el sonido del arpa de un músico callejero. Se sabe, Barcelona es insólita. Bella.

Aquí es posible encontrar monumentos romanos, judíos y renacentistas, que conviven con multitud de gastro-bares y tiendas de diseño. La mirada es raptada por la imponente Catedral de Barcelona, de estilo gótico. Puertas adentro habrá una experiencia de total misticismo y religiosidad, apta también para incrédulos. Merece la pena hacer una parada en los museos Diocesano de Barcelona y de Historia de la Ciudad.

Uno de los rincones más peculiares y serenos del Barrio Gótico es la plazoleta de Sant Felip Neri, frente a la fachada de la iglesia que lleva el mismo nombre y que aún conserva las marcas del bombardeo de 1938, durante la Guerra Civil. Sus piedras parecen tener un sordo eco de balacera. Otro placer es sentarse en algunas de las terrazas de las plazas del Pi y de Sant Josep Oriol, de ambiente muy pintoresco, centro de peregrinación para artistas y chamarileros.

Más movimiento se experimenta en la plaza Reial, que guarda, bajo sus elegantes portales, un buen número de cafés, restaurantes y discotecas de atmósfera más juvenil. De verdad, encantadores.

Bulliciosa y alegre

Cuando se traspasan las fronteras del Gòtic, la inmersión es con la estridencia, los colores y la multitud. Escenas paralelas acontecen en La Rambla, mítico paseo para los barceloneses y recién llegados, que nace en la Plaza de Cataluña y concluye en el monumento a Cristóbal Colón, en el puerto.

Estar allí es imprescindible si se quiere ser parte del hervidero de turistas. Es una especie de fenómeno urbano con gestos cosmopolitas, sonrisas espontáneas y pasarelas de moda improvisada. Desde el siglo XVII ha aglutinado la vida comercial, cultural y social de la ciudad. Comparten espacio por igual los famosos puestos de flores, los kioscos de prensa, iglesias, teatros y estatuas vivientes.

Un referente en esta vía es el Mercado de la Boquería, donde no hay más opción que indagar en sus puestos de pescado, frutas, verduras y tapas para gourmets. Y así, sentir su ambiente popular a la vez hedonista y mediterráneo. Otros imprescindibles son el Gran Teatro del Liceu, primer escenario operístico de España y el Palau Güell, símbolo del modernismo catalán de Gaudí, el monasterio benedictino de Sant Pau del Camp, en el Barrio Chino, al sur del Raval. Lugar para perderse entre su arte urbano y tiendas de segunda mano que atentan contra los “bolsillos deprimidos, pero con esperanzas”, con todo tipo de curiosidades invadidas por el virus vintage.

Prodigio de formas

Hay que tener los sentidos bien abiertos para admirar con ojos de obediencia el museo al aire libre del Paseo de Gracia, en el Eixample, integrado por una cuadrícula de calles paralelas y perpendiculares al mar, creadas por el urbanista Ildefons Cerdà.

La niña del Mediterráneo con disposición a la coquetería constante, se vuelve más elegante y aristocrática en este paseo, en el que convergen joyas de la arquitectura modernista junto a tiendas de firmas exclusivas.

La Pedrera o Casa Milà, una de las fantasías arquitectónicas de Gaudí, recrea el oleaje del mar en su singular fachada. En el interior de la Casa Batlló el arquitecto sigue regalando una crónica instantánea de su profundidad, sólo basta con realizar un breve paseo entre sus balcones que parecen antifaces. Limita con ella la Casa Amatller, de inspiración gótica flamenca. Paralela a Gracia yace la Rambla de Cataluña, su eterna rival, ideal para tomar un café en sus terrazas sin mirar el reloj.

Entre el mar y la vanguardia

El espíritu bohemio arropa al llegar a Born, zona de moda y calles estrechas, combinación de estructuras antiguas y modernas, perfumadas con ese aroma artesanal tan conquistador. Allí se encuentra el Palau de la Música Catalana, del arquitecto Lluís Domenech i Montaner. Otra postal eterna es la de la Basílica de Santa María del Mar y el Museo Picasso. Cuando los pies piden una tregua, la ruta sugiere un alto en el Parque de la Ciutadella. Amable en áreas verdes y perfecto para meditar, patinar o montar bicicleta.

Desde la cúspide del Montjüic, a 173 metros de altura, se disfruta una de las panorámicas más espléndidas de la urbe. Esta cima alberga el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el Pabellón Mies Van der Rohe, CaixaForum y la Fundación Joan Miró. No importa si la subida exprime las energías, las recupera al experimentar la conjunción del mar, la montaña y el cielo.

Hacia el otro lado del área metropolitana, los efectos del salitre y el ambiente marinero son palpables. La Barceloneta es lugar de encuentros. Una pareja se besa sin desenfreno, otros surfean las olas, los más pequeños juegan con la pelota, mientras algunos sólo contemplan, sin mayor preocupación existencial. Una buena sugerencia es caminar por el Puerto Olímpico y el Paseo Juan de Borbón, repleto de restaurantes, tal vez demasiado turísticos.

Hay que caminar hasta la Rambla de Poblenou, donde se alza la Torre Agbar, obra del arquitecto francés Jean Nouvel y nuevo ícono del skyline barcelonés. Otra opción es tomar un gin-tonic en la terraza del Hotel W. Elementos vanguardistas de una ciudad que sabe vivir y constantemente lo enseña. Habrá que regresar para ver si la lección está aprendida.

Talento venezolano

Escuchar el acento venezolano no es extraño en las calles de Barcelona. María Avalos es social media manager y diseñadora gráfica. Con más de 10 años en la capital catalana se confiesa adicta a su estilo de vida. Conoce cada rincón como la palma de su mano. La recorre a diario y en moto. “La calidad de vida es única, así como la sensación de libertad y de respeto por la variedad. Estar en el centro del arte me ha dado otra visión y perspectiva a nivel personal y profesional”, dice Avalos.

En pleno Barrio Gótico, Cao Azuaje ha creado su templo para honrar su gran pasión desde hace más de 18 años: la colección de lentes vintage, reflejos de los últimos sesenta años. Así, en Wild Vintage Shop (www.wildstore.com) atesora piezas únicas recogidas en baúles familiares, en los excéntricos mercados de Tokio, Londres o Estambul, en subastas y hasta en la selva amazónica. “Aquí las curamos y mimamos… Trabajamos los metales de manera artesanal, con la experiencia adquirida en todos los sitios donde he vivido, con el buen gusto para quienes se saben especiales…”, comenta Cao, de melena irredenta. Cada pieza refleja varias visiones del mundo, verdaderas obras de arte para ver y ser visto. Modelos de edición ilimitada: Porno Style, Kikugawa Eye Habana, Oscar Wild Cubismo… Todas llevan consigo una invitación para descubrir lugares asombrosos.

El chef venezolano Oswaldo Colmenares juega con los sabores de la infancia en su Restaurant MON, con una cocina de inspiración mediterránea y toques caribeños. Tras realizar pasantías por reconocidos restaurantes como Can Fabes de Santi Santamaría funda su propio espacio, junto a su esposa, Vanessa Fuguet y socios: Luigi D’Angelo y José Gabriel Olivieri. Imperdible su menú-degustación en el que destacan platos como la crema de coco, cigala y lima; el foie Mi-Cuit a la sal, cachapa, dulce de guayaba, ñoqui de pera con crumble de pan, crema de pimientos y plátano; o el ravioli de ternera con salta de setas y trufas. Carrer de Provença, 93. (0034) 934106454.

Cometacinc Restaurante (www.cometacinc.com), es referencia entre los viajeros españoles y del resto de Europa. Su dueño, Javier Fernández, ha mantenido la esencia de recetas tradicionales con toques exóticos. Nada como paladear los tequeños, las berenjenas a la parmigiana, las gambas, o el guacamole con tacos de yuca. Todo en un ambiente que combina lo mejor del estilo rústico de la madera y la piedra con el fashion in, sin dejar de un lado la intimidad. Lo mejor: la atención de Fernández y su equipo. Calle Cometa, 5.

Mundo onírico

En el barrio de Gracia, dos paradas obligatorias. El Parque Güell es una ciudad jardín, un bosque mediterráneo donde Gaudí supo fusionar arte y naturaleza. Lo mejor: las vistas de Barcelona y sus mosaicos modernos, repletos de fantasía y ensoñación. Y no importa cuántas veces se repita la visita, hay que ir a la Sagrada Familia, una de las iglesias más singulares del mundo. El deleite visual va más allá de los misterios que la rodean.

Agenda viajera

*Desde Caracas, Air Europa (www.aireuropavenezuela.com) e Iberia (www.iberia.com.ve) vuelan hasta Madrid. Desde allí ofrecen conexiones a la Ciudad Condal.

*En portales como Atrapalo (www.atrapalo.com) o eDreams (www.edreams.es) puede conseguir hostales desde 30 dólares por habitación. Otras opciones: AC Barcelona (www.ac-hotels.com); Silken Diagonal (www.hoteldiagonalbarcelona.com); Hotel Praktik Rambla (www.hotelpraktikrambla.com).

*Las mejores empanadas artesanales y hojaldres están en Rekons (www.rekons.org), y los helados en Vioko (www.vioko.es). De violeta, de jazmín y pomelo, de jengibre o de chocolate con almendras.

*Tiendas vintage de muebles: Última Parada (www.ultimaparada.com). De ropa: Holala! Plaza (www.holala-ibiza.com/blog).