• Caracas (Venezuela)

Viajes

Al instante

Azores la quietud de un cruce de caminos

Ciudad de Angra do Heroísmo, capital de la isla de Terceira | Foto EFE

Ciudad de Angra do Heroísmo, capital de la isla de Terceira | Foto EFE

Son nueve islas en las que el paisaje y la tranquilidad van de la mano

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Las Azores, 9 islas volcánicas con cerca de 250.000 habitantes, se encuentran en mitad del Atlántico norte y alejadas de todo abrigo continental, lo que hace que su gente haya permanecido relativamente aislada hasta hace no demasiados años. Sin embargo, con la reciente liberalización de las rutas aéreas a las dos principales islas, San Miguel y Terceira, la oferta de vuelos ha aumentado drásticamente por la llegada a las Azores de compañías de bajo costo, como Ryanair y EasyJet.

Entre los numerosos atractivos del archipiélago están las excursiones a pie en medio de una naturaleza exuberante o las diferentes atracciones derivadas de la actividad volcánica, como los baños de aguas calientes. Y es que los viejos problemas de conexiones han dejado como herencia una tranquilidad y un paisaje que, hasta ahora, han sido sus principales reclamos para los visitantes.

Las lagunas gemelas en Sete Cidades, una verde y otra azul; la reserva natural de Lagoa de Fogo; o los numerosos miradores colgados sobre el Atlántico, son algunas de las excursiones más solicitadas en San Miguel, de las que Sousa presume.

No obstante, los iniciados pueden descubrir enclaves tan espectaculares y menos explotados en islas más pequeñas, como Faial, Flores, Corvo, Pico, Graciosa, San Jorge o Santa María.              

Tradición. A pesar del aumento reciente en el número de visitas al archipiélago, con las cifras de pernoctas creciendo cerca del 30 % mes a mes, según el Instituto Nacional de Estadísticas luso, las Azores siguen siendo, en muchos sentidos, un oasis para la tradición.

Pequeñas localidades como Furnas, de 1.500 habitantes, conservan la tranquilidad y la autenticidad, especialmente con sus piscinas naturales de aguas calientes debido a la actividad geotérmica, que hasta hace poco eran de libre acceso y muy usadas por los locales, explican los vecinos.

Esa energía se emplea incluso para la preparación de platos típicos de la región, como el cocido de Furnas, que se cocina enterrado, gracias al calor derivado de la actividad volcánica, lo que le da un sabor especial.

En lugares como Furnas, el tiempo se detiene durante la temporada baja y son mayoría los habitantes dedicados a la agricultura o la ganadería, actividades que suponen cerca de la mitad de la economía del archipiélago.

En particular, dentro del sector primario es típica la producción de leche, y, según el servicio estadístico del archipiélago, el ratio de vacas por habitante en San Miguel es casi de uno a uno, por lo que los prados llenos de estos animales constituyen una de las postales más típicas de las zonas rurales azorianas.

La isla verde

Conocida por su paisaje como “la isla verde”, San Miguel fue también el primer lugar de Europa, y actualmente el único, donde se produce té, en dos fábricas situadas en las localidades de Porto Formoso y Gorreana, esta última en funcionamiento desde comienzos del siglo XIX. Paseando por los pueblos pequeños y tranquilos es fácil encontrar tradiciones aún más antiguas, como los “romeiros”, peregrinos que desde el siglo XVI recorren a pie y vestidos con trajes tradicionales la complicada orografía de la isla durante la Cuaresma, de ermita en ermita y de iglesia en iglesia, cantando salves a la Virgen.