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Auckland La metrópoli al natural

El principal atractivo urbano, sin duda, es la Sky Tower, el faro de Auckland, una torre de 328 metros que se destaca entre los edificios normales de la ciudad | Fotos Pixabay

El principal atractivo urbano, sin duda, es la Sky Tower, el faro de Auckland, una torre de 328 metros que se destaca entre los edificios normales de la ciudad | Fotos Pixabay

La ciudad más importante de Nueva Zelanda combina su vida moderna con una excepcional “declaración de guerra” a la contaminación

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Entrar a Nueva Zelanda requiere exhaustivos controles. No porque busquen terroristas o posibles inmigrantes ilegales, sino porque le declararon la guerra a la contaminación, y son políticas de Estado la bioseguridad y la ecología. Es obligatorio declarar si se entra con comida, así sea un caramelo o unas galletas. Las multas por omitir información pueden ser de hasta 265 dólares.

Estos cuidados extremos con el medioambiente se ven en Auckland, la puerta de entrada y ciudad más importante de Nueva Zelanda (aunque la capital es Wellington); una metrópoli con bajísimos niveles de contaminación, de calles limpias y vida relajada. Todo es tan natural y ecológico que lo más usual en los restaurantes es pedir una jarra de agua de la llave, 100% segura, que traen de cortesía, en lugar de agua mineral embotellada, que suele ser costosa.

Los neozelandeses, que son apenas 4,5 millones de personas (un tercio está en Auckland), viven en un país aislado, pero del primer mundo, que siempre da de qué hablar por los altos niveles de calidad de vida (el costo de vida también es alto). Y Auckland, que brilla cada vez más en el turismo mundial, es muestra de ello.

De paso en paso. “¿Están listos para caminar?”. Y sin esperar respuesta, la guía inglesa que se enamoró de Nueva Zelanda en un viaje y nunca más se fue, empieza un recorrido a pie por el centro de la urbe, con paradas estratégicas para degustar productos típicos, dulces y cerveza, y conocer sitios emblemáticos.

Por Queens hay de todo: boutiques con ropa al aire libre, hoteles, restaurantes, supermercados y tiendas con productos orgánicos. Vale la pena darse una vuelta por Giapo, la mejor heladería de la ciudad; el dueño es un italianísimo de Nápoles y siempre hay cola.

El principal atractivo urbano, sin duda, es la Sky Tower, el faro de Auckland, una torre de 328 metros que se destaca entre los edificios normales de la ciudad. Desde el piso 60 se tiene una gran vista de la bahía, las islas y los volcanes dormidos que la rodean.

Alrededor de la torre, como buen imán, hay una gran oferta gastronómica. El paseo termina en Vultures’ Lane, un pub donde solo sirven cervezas artesanales. Un buen final de tarde.

 

La playa y el bosque. Auckland está sobre una bahía, amplia y rodeada de islas y volcanes dormidos. Los yates, de a miles, descansan en el puerto. Dicen que hay un yate por cada cuatro habitantes del país. La tradición de buenos navegantes y apasionados por el mar se mantiene intacta. Desde el puerto se hacen paseos en barco o en yate. Si hay mucho viento, es más divertido.

Los recorridos por los alrededores incluyen la cima del Mount Eden para una vista panorámica de la ciudad, exactamente opuesta a la que se ve desde la torre. La vida natural que tanto caracteriza al país se puede descubrir en el Parque Regional Waitakere Ranges, una de las 25 áreas protegidas de la región de Auckland. Cuenta con cascadas, senderos para hacer trekking y otras actividades entre vegetación y fauna nativa, puntualmente aves. En Nueva Zelanda no hay mamíferos originarios (excepto el murciélago); todos fueron introducidos.

Y la ciudad hasta tiene una playa, Piha Beach, de arena negra; un lugar tranquilo y solitario que está muy bien para descansar, tomar sol y surfear, otra pasión local.

Capital de la aventura

Dicen, sin exagerar, que si no se visita Queenstown, en el sur de la isla South, no se conoce Nueva Zelanda. A orillas del lago Wakatipu, y rodeado por las sierras Remarkables, se autoproclama capital de la aventura. Y hasta aquí llegan viajeros de todas partes del mundo para sentir la adrenalina en diferentes dosis, sobre todo, practicando bungee jumping.

Es un pueblo encantador para caminar, salir de excursión a recorrer viñedos en la zona o navegar plácidamente en catamarán por el lago y también para comer rico. Tiene buenos restaurantes, muchos étnicos. Otro lugar de visita obligado es la chocolatería y heladería Patagonia, en pleno centro, frente al embarque de los paseos. Queenstown queda a hora y media en avión desde Auckland.

En la web

Más información para obtener la visa de turista en

www.immigration.govt.nz

www.ttsnzvisa.com