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Armenia es Tierra Santa

La Catedral de Echmiadzin

La Catedral de Echmiadzin

Se dice que en una de sus iglesias se conserva la manta del niño Jesús y que en un monasterio está la lanza que el centurión clavó a Cristo en la cruz

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“El cristianismo es como el color de la piel de los armenios. No se puede cambiar”, reza el dicho. Y es que Armenia es el primer país que adoptó el cristianismo como religión oficial, decisión que ha marcado a sangre y fuego su larguísima historia.

Armenia es un pequeño territorio con una gran historia, incrustado en el corazón del inhóspito Cáucaso. Rodeado de enemigos desde hace miles de años, los cristianos armenios han sufrido innumerables invasiones y matanzas que no han hecho sino profundizar esa mentalidad de pueblo emboscado entre Oriente y Occidente.

Hace aproximadamente 2.000 años, Armenia era un próspero reino bañado por los mares Caspio y Negro, mientras ahora es una pobre república que no tiene relaciones diplomáticas con sus principales vecinos: Turquía y Azerbaiyán.

Su capital, Ereván, es más antigua que Roma, aunque las guerras y los terremotos apenas han dejado rastro de su milenaria historia. Allí el edificio más emblemático es el Matenadarán, museo donde se estudia el origen del alfabeto armenio, una de las lenguas más antiguas del mundo.

La Plaza de la República, que acoge la sede del Gobierno, la Cancillería y el Museo de Historia, es el corazón de la ciudad, aunque el edificio más llamativo es, sin lugar a dudas, la Academia de Ópera y Ballet, que preside uno de los lugares de ocio más populares de la ciudad, la Plaza de la Libertad.

Aunque Ereván tiene su propia catedral, la de San Gregorio el Iluminador, la capital espiritual se encuentra a las afueras de la ciudad. Se trata de Echmiadzin, considerada la catedral más antigua del mundo y actual residencia del catholicós, jefe de la Iglesia Apostólica Armenia. Es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y fue construida a principios del siglo IV.

El complejo arquitectónico de Echmiadzin, que incluye un monasterio, acoge dos reliquias de renombre universal que ponen a prueba la fe del visitante.

La primera es, supuestamente, el único resto del arca de Noé que se conserva en el mundo. La reliquia, una cruz de madera, fue a parar a Echmiadzin gracias al monje bizantino Iákob.

Cuenta la tradición que Iákob peregrinó al monte Ararat, donde atracó el arca hace 5.000 años. Cuando pidió a Dios que le ayudara a encontrarla, éste le dijo que la búsqueda del arca estaba terminantemente prohibida y le entregó un trozo del arca para que el mundo no dudara de la existencia de Dios.

La segunda reliquia tiene mucho de leyenda, ya que al menos otros tres lugares en el mundo (Roma, Antioquía y Viena) presumen de acoger entre sus muros ese tesoro. Se trata de la lanza con la que un centurión romano, Longinus, clavó el cuerpo de Cristo cuando este estaba colgado en la cruz para comprobar que había muerto.

La punta de la Lanza de Longinus o del Destino, que tiene forma de rombo, fue traída a Armenia supuestamente por el apóstol Judas Tadeo.

El museo al aire libre que es este país no termina aquí. Según reza la tradición, en la iglesia de Odzún santo Tomás ordenó a varios sacerdotes en el siglo I. Supuestamente, el apóstol trajo consigo la manta del niño Jesús que estaría enterrada bajo el altar.

 

Ascetismo en las montañas. Armenia es un país muy montañoso, lo que hace inhabitable gran parte de su territorio, con la excepción de los ascetas que buscan aislarse del resto del mundo.

Ese es el caso del espectacular monasterio de Tatev, construido a finales del siglo IX y que fue, durante la Edad Media, el centro intelectual de Armenia. Allí se llega a bordo del teleférico más largo del mundo (5.750 metros), travesía que dura poco más de 10 minutos.

No menos espectacular es el monasterio de Geghard que está parcialmente excavado en la roca y que es uno de los lugares más visitados por los turistas armenios. Fue edificado en el siglo IV en una zona de acantilados para guarecerse de posibles invasores.

Otro punto turístico inolvidable son las cataratas de Dzhermuk, que están situadas a más de 2.000 metros de altitud. Durante su vertiginoso descenso llegan a formar 3 terrazas que alcanzan una altura de 68 metros.

La vegetación en las zonas montañosas es en ocasiones tan exuberante que, sumado a las referencias bíblicas, algunos historiadores consideran que el Jardín del Edén se encontraba situado en lo que actualmente es el territorio de Armenia. En concreto, aluden a la fértil región que rodea el lago Van.  

El dato

Aunque la tarjeta de visita de Armenia es el monte Ararat, este, paradójicamente, se encuentra fuera de las fronteras del país –en territorio turco– desde 1920