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Altos de Veracruz causa sensación en Sanare por Valentina Quintero

Imponente luce la estancia desde que entras | Foto Pisapasito

Imponente luce la estancia desde que entras | Foto Pisapasito

Por los momentos sólo ofrece 10 habitaciones pero el plan es tener 20, un comedor abierto al paisaje con una terraza atómica y campestre, gloriosas comidas, noche de baile tocuyano, silencio de viento y estrellas

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Las posadas se esmeran en mejorar su arquitectura y servicios. Cada día son más un hogar que nos recibe con un abrazo de familia. Así sucede en la Estancia Altos de Veracruz, en lo más alto de los montañas de Sanare, atendida por sus dueños la familia Alfonzo Escalona.

Manuel Saavedra entendió que su pueblo natal era un encanto y que debía ser compartido con el resto del mundo. Se salió de la naval y montó su restaurante El Encanto junto a la familia. A partir de ese momento más nunca paró. Abrió su  posada El Encanto con su unicornio blanco, un merendero precioso en la entrada al Parque Nacional Yacambú, un café en Los Cerritos en pleno centro del pueblo y pronto abrirá —junto a otros socios— una primorosa, acogedora y suculenta chocolatería.

Pero lo que amamos de Manuel es su generosidad. Desde el primer momento entendió que un destino turístico no lo hace una sola persona por más que se reviente cada segundo de su vida. Lo hacen sus pobladores en equipo. El turismo es un oficio generoso. Fue así como convenció a muchos sanareños de hacer posadas, los apoyó con ideas, les dijo dónde compraba los muebles y quién le hacía las lámparas y los techos, los invitó a su posada para que vieran y preguntaran, promovió sus posadas entre los visitantes y les mandó gente cada vez que El Encanto estaba lleno. Por eso Sanare es ahora tremendo destino turístico en las montañas larenses, con posadas de todos los precios y servicios, metidas en la montaña como Las Golondrinas, en el pueblo como Los Cerritos o en lo alto de la loma como la Estancia Altos de Veracruz. Hay quienes ofrecen paseos, han abierto restaurantes, hacen artesanías, el 28 de diciembre salen Las Zaragozas a bailar y el grupo Renovación Folklórica lleva su música a donde los llamen.

Una historia de amor. Hace unos cuantos años había dos familias importantes en las montañas de Sanare, cada una con grandes fincas. No se querían mucho pero uno de los varones de una se enamoró desbarrancadamente de la única hija de la otra. Igualito que en Romeo y Julieta pero sin matarse —sino con todo civismo— se casaron y las familias se reconciliaron. Con el tiempo una de las fincas se vendió y la otra pasó a manos de esa hija única con su marido. Son ellos los padres de Soraya Escalona, la esposa de Froilán Alfonzo, la pareja que se empeñó en hacer la Estancia Altos de Veracruz en los terrenos de toda la vida  y que se asociaron con el resto de los hermanos. Ha sido un nuevo motor fuera de borda para el señor Escalona —padre de Soraya— quien ya andaba retirado de sus quehaceres como ingeniero civil. Pues se instaló a supervisar la obra y ahora camina de lo más orondo por cada muro, observando esas paredes firmes, la terraza generosa y los techos altos. Su esposa se sienta a su lado y ambos dejan la mirada en las montañas y recuerdan cómo se enamoraron entre todos esos verdes.

De auténtica altura. No solo es de altura porque está en la loma para ver los techos de Sanare. También lo es por sus detalles. Es un proyecto muy ambicioso, donde no se escatimó en los materiales y mucho menos en los acabados. La arquitectura es de un hermano de Soraya y su esposa. Entendieron que la montaña debía entrar en todos los ambientes. Inmensos ventanales dejan pasar la luz y el paisaje. También el frío pero se pueden cerrar. El comedor es grandioso. La terraza que lo precede si entras desde el jardín es memorable. Con piso de madera, bancos y mesas largas para compartir, una mesa blanca con sus sillas altas, jardineras con flores rojas para que contrasten con los verdes.

“Yo me encargo de la ambientación.  Selecciono cada mueble para cada espacio. No me apuro. Sé lo que quiero y lo busco hasta encontrarlo. No pensé jamás que podría tener tanto espacio para decorarlo. Estoy gozando” dice Soraya con mucha timidez. Es notorio su buen gusto. Cada rincón grita que hubo esmero y paciencia.

Su marido Froilán Alfonzo es el ingeniero constructor. El que entendió que debía aprovechar las ventajas de los créditos para el turismo para crear esta estancia con la que todos soñaban cada vez que iban a vacacionar en esas montañas. El proyecto incluye —además de las 10 habitaciones que ya están en servicio, el comedor y el lobby— un salón de usos múltiples en la parte de arriba, 10 suites más, unos townhouses para vender que pueden ser alquilados por familias, un amplio y fascinante spa que da a la laguna artificial que aún se está llenando. Hay un golfito bien bonito, un salón de juegos, muchísimo jardín y una especie de anfiteatro para presentar espectáculos. 

El restaurante.  En esas montañas del Parque Nacional Yacambú  que rodean Sanare, hay yagrumos. Son esos árboles cuyas hojas adquieren un tono claro por debajo y que Tulio Febres Cordero bautizara como canas de la montaña. Así se llama el restaurante de Estancia Altos de Veracruz, abierto al público para los almuerzos y solo por reservación en las cenas. Desde que inauguraron a finales de 2014, han recibido cientos de visitantes que se instalan en sus mesas en la terraza o en la parte de adentro, comen y pasan horas en éxtasis observando el mundo. No hay afán. Nadie los sacará de esa euforia lenta que es ver las montañas y las nubes cuando se posan sobre el pueblo de Sanare.

Roberto Cárdenas es el cocinero. Es hijo de una hermana de Soraya. Como les expliqué al inicio, es un negocio y una emoción de familia y eso se siente. Tiene apenas 22 años, estudia en la Escuela Adelis Sisiruca en Barquisimeto, está a punto de graduarse, pero ha formado tremendo equipo con cocineras locales a quienes sabe escuchar. Pudimos disfrutar una cena de degustación: bombones de plátano invento de una de las cocineras sanareñas; carpaccio de lomo prensado con vicuyes, pimentones rostizados y tostadas de maíz pilao, jardín de polvorosas de pollo; risotto con queso de cabra, cabernet y espárragos y como postre un atómico dulce de paleta con supremas de limón con almíbar de limón con cocuy. Fue sublime.

Antes de la cena llegó el grupo musical Renovación Folklórica y nos puso a todos a bailar golpe tocuyano. Hasta hicieron un concurso cuyo premio era un disco. La ganadora resultó una tía de los dueños que zapateaba con afán. Los protagonistas de la historia romántica bailaron serenitos y apartados pues celebraban sus 57 años de casados.

Datos vitales
Estancia Altos de Veracruz

Vía El Blanquito, a 3,5 km de la Plaza Bolívar de Sanare con muy buena señalización

Teléfono: (0253) 514 4040

Web: Altosdeveracruz.com

Instagram, facebook y twitter: @altosdeveracruz

Tarifas:

Habitación matrimonial Bs. 3.000

Suite para 4 Bs. 5.000

Familiar Bs. 7.500

Todas incluyen desayuno. IVA es aparte

Horario del restaurante Yagrumo: de 12:00 pm a 5:00 pm

Cena solo para huéspedes o previa reservación.