• Caracas (Venezuela)

Viajes

Al instante

Alicante más allá de la playa

Con su brisa fresca del Mediterráneo es una magnífica alternativa | Fotos ARIANA GUEVARA GÓMEZ/Turismocatral.es

Con su brisa fresca del Mediterráneo es una magnífica alternativa | Fotos ARIANA GUEVARA GÓMEZ/Turismocatral.es

Esta ciudad del sureste de España es ideal para pasar las vacaciones de verano. Además del sol y el mar, hay una buena oferta de sitios históricos y culturales que vale la pena visitar

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En verano, Madrid parece una hornilla a fuego alto. Ni el entrenamiento en alguna ciudad del llano venezolano lo prepara a uno para este horno. Por eso, es indispensable escaparse unos días a la playa.

Si se habla desde la nostalgia –y con un poco de objetividad, seamos claros–, no hay nada como el mar Caribe, pero Alicante, con su brisa fresca del Mediterráneo y su gente cálida, se convierte en una buena alternativa para sobrevivir a las altas temperaturas.

Por supuesto, la oferta de playas de esta ciudad del sureste de España, en la Comunidad Valenciana, es bastante buena. Están, por ejemplo, San Juan, el Postiguet, La Albufereta y otras más. Quienes quieran huir un poco de las multitudes, pueden ir a los Arenales del Sol, que se encuentra más al sur y que cuenta con aguas un tanto revueltas y arena suave. Y aquellos que vayan con sus mascotas se sentirán cómodos en Aguamarga, con servicios especiales para perros.

Ahora, ¿qué hacer cuando ya el cuerpo no puede recibir más sol? En Alicante, una urbe con orígenes romanos y árabes, también se ofrecen otras actividades, ideales para disfrutar después de pasar un día entero sobre la arena.

 

Castillo de Santa Bárbara. Este antiguo protector y vigilante de la ciudad se encuentra a 166 metros de altura, en la cima del monte Benacantil. La fortaleza –en la que se asentaban los árabes y que en 1248 fue conquistada por Alfonso de Castilla– está abierta al público de 10:00 am a 8:00 pm, pero es recomendable visitarla al atardecer.

Lo que se puede recorrer en este momento no se parece mucho a lo que existía hace tiempo, después de la remodelación que se concretó en el siglo XVI. Ahora se mantienen en pie los restos que quedaron de los bombardeos franceses e ingleses, entre los siglos XVII y XIX. Por esa historia, a la que se suman los hallazgos arqueológicos en sus laderas, este lugar fue declarado en 1961 Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural.

Después de pasar el estacionamiento –en una estructura que data del siglo XVIII–, es posible observar las ruinas de la ermita de Santa Bárbara; a la izquierda, se encuentra una amplia zona con banquitos y mesas de concreto, ideales para comer un picnic mientras se escucha el graznido de las gaviotas. Vale la pena llegar hasta el borde y admirar las vistas de la ciudad y los azules infinitos del mar.

Después se puede entrar al Salón Felipe II, construido en el siglo XVI, para descansar del sol, o también tomar un poco de sangría y comer un brownie en la terraza de la cafetería. Luego del descanso, hay que subir hasta La Torreta, con los restos más antiguos, y llegar a la plataforma más alta conocida como el Macho del Castillo, desde donde se obtienen vistas panorámicas de toda la ciudad.

 

Un paseo por el centro. Las calles del centro de Alicante son polifacéticas. Por ejemplo, en la avenida de Maisonnave se consiguen comercios como Zara, el Corte Inglés, Massimo Dutti, Desigual o Springfield. También hay restaurantes y bares para todos los gustos.

Pero, si se sigue un poco más adelante, se llega a la plaza Calvo Sotelo, construida en el siglo XVI con el nombre de San Francisco, y que después cambió su denominación para rendirle homenaje al político José Calvo Sotelo. Se trata de un pequeño rincón lleno de niños y personas mayores que disfrutan del sol y los árboles. En el kiosco de la esquina se pueden comprar helados, cervezas, café o churros.

Un poco más cerca de la orilla del mar, se encuentra la plaza Gabriel Miró, en honor al escritor alicantino. Es aconsejable sentarse bajo la sombra de los ficus centenarios y ver a lo lejos los botes del puerto deportivo. Y justamente por allí, en el paseo Conde Vallellano, está Noray, un bar que tiene sus mesas en una plataforma sobre el mar. La piña colada es una delicia.

Si queda tiempo, es buena idea acercarse al Paseo de la Explanada, que se extiende desde la Puerta del Mar hasta el parque de Canalejas, y caminar sobre el mosaico compuesto por 6,5 millones de baldosas de colores.

Los museos

Para quienes disfrutan del arte o la historia, en Alicante también hay buenas opciones. Entre ellas, el Museo Arqueológico de Alicante, en la plaza Dr. Gómez Ulla. Con sus exposiciones permanentes, es posible conocer más sobre la historia de esta ciudad, desde las primeras evidencias de asentamientos humanos hasta la modernidad, pasando por la ocupación romana, los íberos y la Edad Media.

También hay exposiciones temporales y salas temáticas, además de salones en los que se muestran varios métodos de investigación de la arqueología. ¿Lo mejor? En verano, desde el martes hasta el sábado, está abierto en un segundo horario de 6:00 pm a 10:00 pm, por lo que es un plan perfecto para después de la playa. Sin duda, tanto en el interior de ese recinto como al aire libre, este rincón mediterráneo es mucho más que sol y mar.