• Caracas (Venezuela)

Vasco Da Costa

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Correo desde una cárcel comunista

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Una vez más preso en una cárcel comunista por defender la libertad de Venezuela. Efectivamente, desde el año 2004 he sufrido una persecución implacable, sistemática y brutal por miembros de la jerarquía socialista, quienes, utilizando todo el poder del Estado, no han escatimado esfuerzos para tratar de quebrar mi voluntad y someterme. 

El 10 de mayo del año 2004 fui secuestrado por un comando de la Disip, incomunicado, encapuchado y brutalmente torturado en el Helicoide y arrojado en una mazmorra de ese centro de suplicios de la tiranía. Mi único delito fue ser anticomunista, decir lo que pienso, escribir lo que digo y firmar lo que escribo contra la perversión socialista. Entre quienes me impartieron la tortura con sus propias manos, que yo me acuerde, estaban Miguel Rodríguez Torres, en su momento director de la Disip y hoy ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz; David Colmenares, en su momento subdirector de la Disip, posteriormente director de Polimiranda cuando Diosdado Cabello fue gobernador de ese estado; Marcos Chávez, en su momento director del Cicpc; un sicario de Rodríguez Torres de apellido Collazo y otros esbirros más. Fui presentado y liberado por no haber nada con que me pudieran acusar.

Posteriormente me captura la DIM, me llevan a los calabozos de Boleíta, me vuelven a trasladar al Helicoide por orden del criminal Rodríguez Torres y al final me trasladan a Fiscalía Militar acusándome de conspiración militar, golpe de Estado, traición a la patria y otras cosas absurdas. Soy encarcelado en la cárcel militar de Ramo Verde durante 45 días hasta que me sueltan sin ningún tipo de acusación.

He ido en estos años a distintas instancias denunciando la persecución del Estado, tortura, amenazas, allanamientos ilegales, robo por parte de los cuerpos de seguridad del Estado y persecución brutal y ninguna me ha dado respuesta, llámese Fiscalía de Derechos Fundamentales o de Derechos Humanos. En cierta oportunidad fui a la Fiscalía 24 de Derechos Humanos sobre la tortura y robo que sufrí por parte de la Disip y de Miguel Rodríguez Torres y la única respuesta que recibí fue un interrogatorio bastante fuerte e intimidatorio en la División Contra el Terrorismo del Cicpc, al ver lo subjetivo y ofensivo de las preguntas retruco diciendo: ¿Por qué me hacían preguntas tan absurdas? y la respuesta que me dieron fue: “Quien denuncia al Estado de tortura es terrorista”.

No satisfechos con la sistemática persecución durante estos últimos diez años, el ahora ministro de Interior, Justicia y Paz, el asesino y torturador Miguel Rodríguez Torres revestido cínicamente de un manto de amor cristiano, se lanza contra la oposición creando leyes para poder acusarnos de terrorismo, mientras continúa con su macabra obra de muerte, persecución y tortura. Tanto más que con la muerte de Chávez imponen por el fraude electoral a un nuevo tirano, que no es venezolano, está al servicio de Cuba y quiere destruir nuestra nación para ponerla al servicio del comunismo y el terror internacional.

Lo ilegal, inmoral y usurpador del nuevo tirano comunista de Venezuela me ha llevado a asesorar políticamente al general Raúl Isaías Baduel, quien como uno de los líderes fundamentales del Movimiento Nacionalista venezolano ha ofrecido a la opinión pública su “salida constitucional” por medio de una constituyente. Este asesoramiento y amistad que me ha unido con el único líder serio para una salida real, quien está encarcelado en Ramo Verde por razones de conciencia, es la razón verdadera que me ha llevado a vivir nuevamente el horror de una cárcel comunista.

Efectivamente, el 24 de julio del 2014 estaba tomando café en la panadería al lado de mi casa, en El Paraíso, Caracas, y llega un comando del Cicpc, me trasladan a la División Contra el Terrorismo de la entidad y un fiscal de apellido Villafranca me dice que estoy detenido “in fraganti” por terrorismo. Me encuentro que dos amigos míos, Efraín Ortega y José Luis Santa María, estaban también detenidos y constato que fueron también torturados, al igual que una muchacha que no conozco y que fue la más brutalmente torturada, de nombre Araminta y que ellos llaman “la explosivista” por ser licenciada en Física y Química.

Pasé 24 horas esposado a una silla y posteriormente un calvario judicial, Palacio de Justicia de Caracas, Circuito Penal de Guarenas y Centro de Detención del Cicpc. Es lamentable ver que una policía que otrora tuvo prestigio hoy se presta para una burda persecución política; ellos mismos, viendo que no hay nada, pero obedeciendo servilmente a la tiranía comunista por temor a represalias.

Ya han pasado tres jueces y cuatro fiscales, volviendo otra vez al mismo Villafranca, ninguno se ha querido pronunciar por miedo frente al poder represivo del Estado que se lanzará contra ellos si no me acusan de terrorismo en un expediente que no tiene nada.

En este momento estamos presos, en un limbo judicial y sufriendo el terror de Estado frente a una Fiscalía y Poder Judicial serviles, cómplices, pusilánimes y sometidos a la tiranía socialista.   

La verdad es que la tiranía de Maduro está débil, es ilegal, es inmoral, viola la Constitución, es fraudulenta y usurpadora. La verdad es que la cúpula política del Estado es criminal, asesina y violatoria de los derechos humanos, teniendo secuestrados todos los poderes públicos al servicio del comunismo y de los cubanos. La verdad es que la cúpula podrida de las FANB es traidora a la patria y corrupta, siendo la que mantiene esta monstruosidad comunista. La verdad es que las ideas nunca se podrán encarcelar y por eso yo desde la tristeza macabra de la cárcel proclamo al mundo mis ideas y hago un llamado de esperanza a los venezolanos, que muy pronto saldremos de las malditas garras del comunismo y que con la protección de Nuestra Señora de Coromoto estoy seguro del triunfo de la Venezuela nacionalista, y por eso escribo inspirado, sin temor y contra toda consecuencia este correo desde una cárcel comunista.