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¿Por qué nos sentimos solos si estamos todo el día conectados?

La soledad es una de las principales preocupaciones de los jóvenes | Foto: iD

La soledad es una de las principales preocupaciones de los jóvenes | Foto: iD

Los jóvenes y la sombra de la soledad en la era post internet.

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El día de mi cumpleaños se ha convertido en uno de los peores días del año. Nunca tanta gente se había acordado de él hasta que apareció Facebook, y sin embargo ya nadie me llama para felicitarme, nadie timbra a mi puerta para tomar un café y en mi buzón la única postal de felicitación que me encuentro es la de Ikea.

De repente todo el mundo se siente satisfecho con haber dejado una bonita, escueta y típica felicitación en tu muro de Facebook. Y mientras tanto yo me dedico a contar cuánta gente me ha escrito y sonrío al ver la cantidad de amigos que tengo. Y luego me pregunto por qué sigo sintiéndome tan sola.

Se supone que las redes sociales han nacido con la pretensión de unir a personas desde cualquier lugar del mundo para que puedan compartir y comunicarse. Pero parece que hacen lo contrario. Nos comunicamos, sí, pero tan sólo enseñamos la parte que queremos que los demás vean. Una parte que en muchas ocasiones ni siquiera es real.


Imagen vía @luckybsmith

Quien haya visto la entrevista que Risto Mejide le hizo al Rubius -que, por si alguien no lo conoce, es el youtuber más popular de España con más de 13 millones de suscriptores- en la que el joven rompe a llorar al admitir lo desgraciado que le había hecho la fama sabrá de lo que estoy hablando. Se vio obligado a mudarse a las afueras y llegó a estar un año encerrado en su habitación con las persianas cerradas porque, entre otras cosas, había gente acampando al lado de su casa para poder hablar con él (increíble, pero ciero).

Hay 13 millones de personas que siguen cada paso que da este chico y, sin embargo, no saben absolutamente nada de él, de la persona real que se encuentra detrás del personaje. Una persona que se sentía muy sola y que pasaba el día en una habitación vacía pensando en qué vídeos crear para seguir alimentando a la bestia.

Una de las frases que más escuchamos y leemos últimamente es la de que Internet nos aísla; cada vez estamos conectados con más gente y aun así nunca nos habíamos sentido tan solos. Está bien y es una afirmación que no podemos negar, pero echarle la culpa a las nuevas tecnologías es tan reduccionista como inútil.


Imagen vía @petrafcollins

Las redes sociales nos dejan ser la mejor versión de nosotros mismos porque evitan que sintamos todos esos miedos a los que inevitablemente hay que enfrentarse en la vida real (o física). Las personas solitarias se sienten más cómodas en Internet porque pueden esconderse bajo una máscara y controlar todo lo que hacen -sobre todo si esconden su identidad-. 

Es como un carnaval veneciano del siglo XXI, una idea que parece muy divertida, pero que pronto se puede volver en nuestra contra: de la misma forma que crece nuestra popularidadonline, también lo hace nuestro comportamiento anti-social. Y, créeme, tener cientos de likes en Instagram no nos hace ser más felices (aunque a veces lo parezca).


Imagen vía @reeceking_

El último caso es el de la modelo australiana Essena O'Neill, que acabó con su actividad en las redes sociales tras darse cuenta del tipo de persona en el que se había convertido. Su día a día se basaba en su obsesión por mostrar una vida perfecta dentro del marco de una imagen de Instagram.

¿Y qué hacemos entonces? ¿Tienen las redes sociales la culpa de todo? Aquí es cuando hay que reflexionar y evitar demonizar ese gran monstruo -para lo bueno y para lo malo- que es Internet. La soledad ha existido siempre, pero nunca en la historia habíamos estado expuestos en un escaparate de tal magnitud. Todos, en mayor o menor medida, necesitamos aceptación del resto de mundo, y todos también tenemos fantasmas internos que no queremos que los demás vean. Por eso, en las redes sociales terminamos vendiendo una idea de felicidad a toda costa.

Cuanto más conectados estamos, más nos cerramos en nosotros mismos. Y cuánto más felices vemos a los demás en Facebook más nos cuesta contarle a alguien lo mal que nos sentimos. Pero, ¿sabes qué? Probablemente si te paras a hablar detenidamente con alguien -cara a cara- te darás cuenta de que el 90% de la gente se siente igual que tú.


Imagen vía @lazyoafs

Es en esos momentos cuando entiendes que el resto de tus amigos están en la misma situación que tú, encerrados en su habitación y tirados en la cama con el portátil sobre el regazo y un plato de comida precocinada al lado. Solos. Igual que tú.

Sin embargo, me gustaría decir algo acerca de la soledad, pues creo que practicada sanamente es el instrumento perfecto de auto-revelación y autodescubrimiento. Su importancia radica en que no es algo que podamos escoger, somos solitarios. Aun así nosotros nos empeñamos en predenr que no es así, tan sólo por miedo a sentirnos perdidos. Pero por muchas fotos que subas a Instagram no va a cambiar nada en nosotros. 


Imagen vía @nikathedreamer

Información de i-D Vice.