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El "mejor espía del mundo" vendió lápices y murió en Venezuela

Joan (o Juan) Pujol García, el espía de la Segunda Guerra Mundial encontró paz en Venezuela | Foto: rt.com

Joan (o Juan) Pujol García, el espía de la Segunda Guerra Mundial encontró paz en Venezuela | Foto: rt.com

Tras la Segunda Guerra Mundial, el "espía más famoso del mundo" se ocultó en Lagunillas, estado Zulia

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Joan (o Juan) Pujol García, conocido por su nombre en clave británico “Garbo” y por su nombre en clave alemán “Arabel”, fue un doble agente español que desempeñó labores de espionaje y contraespionaje durante la Segunda Guerra Mundial. Se destacó en el éxito del desembarco en Normandía. Su vida de sigilo y gran capacidad para mentir encontró en Venezuela el descanso luego de la labor cumplida.

Un artículo publicado por el portal web de Russia Today se adentra en el testimonio de los amigos que lo conocieron en Venezuela; nadie sabía acerca de sus dotes.

Pujol hubiese podido ser cualquier cosa: Quiromante, vendedor o político. De haber optado por la escritura, de seguro no le habrían faltado personajes así como tampoco le fue negada la vocación para interpretar. No en vano, el considerado "mejor espía del mundo", usaba como nombre clave el apellido de una actriz de Hollywood: Garbo, como Greta.

Esa facilidad para crear o mentir, dirían algunos, le permitió llegar inmune de sospechas al denominado 'Día D', engañando al mismísimo Führer: Adolf Hitler, durante el desembarco de Normandía y a la -hasta entonces- infalible Abwehr, organización de inteligencia militar alemana, escribió en su semblanza de apertura el autor del trabajo Ernesto J. Navarro.

Juan vivió en Lagunillas, en plena efervescencia de la explotación petrolera: en ese campamento tuvo un negocio en donde vendía artículos de oficina y vio crecer a su familia de tres hijos, quienes no supieron la historia de su padre.

“El señor Pujol era un hombre que yo puedo describir como amoroso. No sólo con su familia, también con sus vecinos. Vivió en Lagunillas sin levantar sospecha alguna. Nunca supimos quién era en realidad o quien había sido", evoca María Upegi.

Sólo como una curiosidad, les viene a la mente que en varias conversaciones, a lo largo de 10 años, mencionó que le gustaría pasar su vejez en Choroní, escribiendo sus memorias. De Choroní era la esposa venezolana del espía y de esas playas de ensueño, estaba también enamorado.

En ese lugar en donde su cuerpo fue inhumado, tal como lo había pedido, luego de fallecer en Caracas en 1988. Antes de su deceso volvió a la reconstruida Europa y recibió los honores que no tuvo en su juventud.

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