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Sedentarismo vs actividad física, ¿cómo ganar esa batalla con su hijo?

Es importante que la familia transforme sus hábitos, empezando por la alimentación e incluyendo la actividad física | Foto El Tiempo

Es importante que la familia transforme sus hábitos, empezando por la alimentación e incluyendo la actividad física | Foto El Tiempo

Actualmente, los niños pasan más tiempo frente a una pantalla que jugando al aire libre

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No se puede negar que en estos tiempos los desarrollos técnicos han facilitado las actividades del día a día, aunque también estos avances han eliminado la mayoría de los esfuerzos físicos de la vida cotidiana. Por ejemplo: los ascensores y escaleras eléctricas evitan que subamos escaleras; los carros provocan que no caminemos y el Internet permite comprar todo lo que necesitemos desde nuestras casas, sin necesidad de caminar hasta la tienda. Todo lo anterior crea un ambiente sedentario, donde los niños viven y se desarrollan.

Cada vez más los espacios de juego se reducen a las cuatro paredes de una habitación de su casa; y los balones, raquetas o lazos para saltar han sido remplazadas por los smartphones, tablet o consolas de video. Muchos pensarían que esta transformación no tiene mayores repercusiones, pero el sedentarismo es la mayor causa de sobrepeso y obesidad. Estudios evidencian que un niño obeso tiene predisposición a padecer en la edad adulta enfermedades como la diabetes y la hipertensión o patologías cardiacas.

Según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional de Colombia (Ensin 2010), uno de cada seis niños y adolescentes presenta sobrepeso u obesidad. 13 por ciento de niños entre 5 y 17 años tienen sobrepeso y un 4 por ciento obesidad y el 20 por ciento de niños menores de 5 años tienen sobrepeso. Son cifras que se pueden cambiar, si los niños viven en un ambiente que los anime y apoye a estar en movimiento y a seguir hábitos alimenticios saludables.

Pero esta disminución de movimiento va más allá de la parte física, también tiene implicaciones en la manera como los niños ven y conocen el mundo. José Alfonso Martín, decano de la Facultad de Educación Física de la Universidad Pedagógica Nacional, nos explica que los niños conocen su entorno a través del cuerpo; por medio de su movimiento, ellos despejan sus preguntas y descubren el mundo. La consecuencia de que los niños no se muevan y sean sedentarios es que no estarán debidamente preparados para la vida y para afrontar sus problemas y retos, concluye Martín.

La forma más eficaz para romper con el sedentarismo es educar a esos niños en hábitos saludables, es decir, mostrarles lo divertido que puede ser la actividad física, y el juego es una herramienta para hacerlo.

¿Qué pueden hacer los padres?

Se ha demostrado que la mayoría de niños sedentarios tienen unos padres sedentarios, por tanto sus hijos replican su estilo de vida. Nuestros hijos repiten nuestras conductas, de esta manera, la mejor forma de incentivarlos a moverse y hacer algún tipo de actividad física es con nuestro ejemplo, porque es la enseñanza que más valor tiene en esta etapa. Si un niño antes de los 7 años ve que sus padres disfrutan de alguna actividad física o deporte, querrá copiarlo, pero si a los 8 o 10 años se les impone algún deporte, lo más probable es que los niños no quieran hacerlo.

Por eso, es importante que la familia transforme sus hábitos, empezando por la alimentación e incluyendo la actividad física. No sólo se trata de inscribirlo en algún deporte, lo realmente importante es acompañarlos a jugar, incentivarlos a que exploren y descubran el mundo.

Si su niño pasa mucho tiempo quieto, puede seguir estos consejos y animarlo a llevar una vida mucho más activa:

- Puede buscar actividades que se hagan en familia como caminar hacia el parque o salir de paseo por la ciudad o el campo. Si su hijo ya está acostumbrado a la sala de su casa y a pasar mucho tiempo frente a una pantalla, estimúlelo a iniciar caminatas de sólo 10 minutos, después vaya aumentando la duración e intensidad paulatinamente.

- Empiece una rutina de actividad física diaria e invite a su hijo para que la realicen juntos. Recuerde lo importante que es mostrarle que es divertido, utilice el ingrediente lúdico para esto, no se trata de que lo vea como una imposición, sino que lo sienta como parte de su día a día.

- Motívelo para que haga actividades físicas sencillas, por ejemplo: caminar hasta la parada del bus, tienda o supermercado; utilizar las escaleras en lugar del ascensor o las escaleras eléctricas en los centros comerciales o salir con los amigos. Muéstrele lo divertido que puede ser estos movimientos y explíqueles su importancia.

- Regálele juguetes que ayude a su hijo a moverse, por ejemplo: pelotas, raquetas de tenis, patineta, bicicleta, etc., cualquier objeto que lo estimule a salir y a disfrutar al aire libre.

- No le imponga ningún deporte, mejor muéstrele, por medio del juego, todas las opciones que tiene para divertirse y, si es el caso, que él mismo decida practicar algún deporte, eso sí, apóyelo en su decisión