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Islas Trobriand: La sociedad donde el adulterio no es pecado

A diferencia de la cultura occidental, es de mala educación para los trobriandeses comer juntos en la misma mesa antes de casarse

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El archipiélago de las Islas Trobriand está ubicado al oriente de Nueva Guinea. El primer barco europeo conocido que las visitó fue el francés L´Esperánce en 1793. Fueron bautizadas por Bruni d´Entrecasteaux en honor a su primer lugarteniente, Denis de Trobriand. 

Los trobriandeses suelen vivir de la agricultura y juegan críquet de forma agresiva para resolver sus diferencias tras la prohibición de las autoridades coloniales de participar en guerras interétnicas. 

Sin embargo, la particularidad de esta sociedad es su libertad con respecto a la sexualidad. Ni el hombre ni la mujer deben tener complejos si su pareja desea tener relaciones con otra persona. Cuando uno de los dos va a cometer "adulterio", debe hacerlo en las chozas llamadas "bukumatula", hechas especialmente para este tipo de actos. 

Su sistema de linaje es matrilineal, es decir, no hay papás, únicamente la madre es la línea de descendencia que los define. Los trobriandeses no creen que exista alguna relación entre sexo y embarazo. Para ellos, el concebir proviene de la isla cercana de Tuma, donde "viven los espíritus de las personas muertas". 

Eric Lafforgue, un fotógrafo que visitó las islas, reveló a través de un blog que las mujeres aprenden la anticoncepción desde muy temprana edad y la virginidad no tiene ningún valor para ellas. Si alguna queda embarazada, su familia se encargará de mantener al bebé. 

En el libro del antropólogo Bronislaw Malinowski , quien investigó las islas hacia 1914, los niños gozan de amplia libertad e independencia. Esto también se extiende al ámbito sexual. No hay precauciones para que presencien los actos entre sus padres y se inician unos con otros en la vida sexual.

También dice que los trobriandeses se horrorizan de ver cómo los hombres blancos se revuelcan sobre el cuerpo de las mujeres y las aplastan, y que un hombre eyacula solo cuando su pareja tiene un primer orgasmo. 

Malinowski sostuvo en su trabajo que el padre suele ser el responsable de alimentar, cuidar y lavar al niño de su pareja. El valor entre ambos sexos es equivalente, cada uno tiene sus respectivas asignaciones, importancia y valor igualitario. 

A diferencia de la cultura occidental, es de mala educación para los trobriandeses comer juntos en la misma mesa antes de casarse, desestabiliza el fuerte sentido de propiedad que suelen tener con las cosas.