• Caracas (Venezuela)

Valentina Quintero

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Valentina Quintero

Kavanayén se esmera en conservar su personalidad

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Una divinidad el salto Chivatoncito con el refugio al lado / Pisapasito

Una divinidad el salto Chivatoncito con el refugio al lado / Pisapasito

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Fueron los padres capuchinos quienes fundaron la Misión en los años cuarenta. Fray Cesáreo de Armellada resolvió asentarse en Kavanayén –que significa donde hay gallitos de monte– y suponemos que influyó la visión protectora y energizante del Sororopán Tepuy. La iglesia fue puesta bajo la advocación de Santa Teresita de Lisieux y fue declarada Santuario Nacional en 1951. Hasta el sol de hoy se celebran las fiestas patronales del 2 al 6 de octubre en honor a su patrona.

Alrededor de las notorias edificaciones de piedra se ha ido construyendo el resto de la comunidad, siguiendo el mismo modelo, lo cual le da a Kavanayén un encanto peculiar. Todo el mundo ha hecho sus casitas de piedra, los caminos siguen siendo de tierra, la plaza se extiende grandota frente a la iglesia y ahí ocurre todo lo importante.

Nos sorprendió el crecimiento en la reciente visita en octubre pasado. Abrieron la fuente de soda Auyantepui, de lo más bien surtida si se toma en cuenta la distancia, con productos que escasean en la ciudad aunque a precios de exclusividad. Ofrecen comida si la encargan. La nueva escuela en la entrada es preciosa. Hacia los lados de la pista, han ido construyendo otras casas y tuvieron que poner letreros con los nombres de las calles. Sin embargo nos contaba el padre Eleazar –al frente de la Misión– que son muy pocos los visitantes. “En los años noventa no se podía con el gentío. Tuvimos que hacer más cuartos para atender a la cantidad de viajeros que pedían posada”. Ahorita ofrecen 5 habitaciones con 5 camas cada una y su baño con agua caliente, y otra para 12 personas con baños externos. Cobran 90 bolívares por cama. A mí me encanta la sensación de internado cuando me he quedado aquí, con esos corredores inmensos, el patio central y la capilla al lado.

Paseos por aquí

Pero no es solo el padre Eleazar quien se queja de la ausencia de visitantes. Todos coinciden en que el mal estado de la carretera los auyenta. Se limitan a visitar el Aponwao. Los grandes atractivos de esta zona son el salto Karuay y el salto Hueso, pero para llegar a ambos hay que atravesar un camino feroz, urgente mocha, buen piloto y entender lo que sufrirá el carro en ese pedregullero. Mi recomendación es que busquen a la gente de la cooperativa de turismo pemón Emasensen. Fueron entrenados por Andes Tropicales para el diseño de sus rutas y la capacitación de sus guías, tiene sus carros en buen estado, curiaras y motores.

Ofrecen las travesías sencillas de un día o varios a salto Hueso y Karuay, paseo hasta el Sororopán en dos días y los dos trayectos estelares: Travesía Arekuna en seis días y La Gran Travesía en siete días. Empiezan en Kavanayén, salen hasta Karuay en carro y luego entre curiaras y caminando hasta Unatoi –una comunidad preciosa en una meseta donde corre un manantial y al final cae el imponente salto Techinen–, después se llega a Apauken hasta Kuserak y terminan en Kumara. Son trayectos de soledad, contemplación, convivencia feliz con la naturaleza, encuentro con los pemones en sus comunidades lejanas y genuinas, historias y leyendas fascinantes. Es conocer en profundidad de qué se tratan estas tierras donde se originó el planeta. Hemos hecho dos viajes con ellos, ambos perfectos.

Antes de Kavanayén, pero en la misma ruta tomando una carreterita por unos 45 minutos, queda el campamento Mantopai. Es de los sitios más hermosos de la Gran Sabana para hospedarse. Son apenas 12 churuaticas lindas con 2 camas, su baño y una terracita, todas frente al río que va corriendo por una inmensa laja de colores y al fondo el Sororopán Tepuy para iluminar la vida de quienes amanecen aquí. Su dueño es Henry Lanz, un pemón de Kavanayén, quien se ocupa de todo. Cuesta 500 bolívares por persona con hospedaje, desayuno y cena. También hay área de carpas. El camino es sobre la laja, hay que ir con cuidado y se requiere un carro alto.

Chivatón sigue estelar

Leonardo y Romelia Urriza continúan la labor de sus padres, un español que llegó a estas tierras, se casó con una pemona, fue de los constructores de la Misión y montó el campamento Chivatón en el km 49 si cuentan desde Luepa. Es un sitio lindísimo, donde se han empeñado en cultivar flores para crear unos jardines silvestres y coloridos. Ofrecen 12 habitaciones, todas con su baño y la capacidad total es de 50 personas. El comedor amplio, la comida rica y excelente atención porque se trata de la misma familia. Recientemente José –otro de los hermanos Urriza– construyó el refugio Chivatoncito, justo donde cae el salto. Es una divinidad, con puros ventanales, paredes de piedra, baños y la cocina. Por los momentos se duerme en chinchorro o carpas en los alrededores. Una maravilla ese amanecer junto a la cascada para darse un baño helado y emprender el paseo hacia la parte de arriba, llena de pozas, jacuzzis naturales y toboganes. Silvestre y solitario.

Siempre hay donde quedarse

Aparte de la Misión y el campamento Chivatón, en la propia comunidad de Kavanayén, queda la posada Aroden –lugar mágico donde llega gente desconocida– en el sector Sororopán. Su dueña y anfitriona es Irene Basabe, ofrece 4 habitaciones con su baño y agua caliente, entre 300 y 500 bolívares según el número de camas.

En toda la entrada del pueblo queda el hotel Kavanaru-den, con 18 habitaciones, corredores enfrente, baños privados, luz y agua caliente. Me gustan mucho la vista y el silencio. Hacia la pista, en el sector Tukuy, está la posada Kamaiwa –significa avispa– y pertenece a Benigna y Rosa. Le dicen la posada de la profesora. Es una casita de piedras perfecta y pulcra, con un corredor al frente, otro atrás, tres habitaciones –una triple, otra de cuatro y una matrimonial más cama individual– todas con su baño y agua caliente. Si van en grupo, es perfecto tomarla toda y armar campamento. Fue lo que hicimos. Benigna vive enfrente y puede preparar algo de comida si se lo solicitan.

Otro gran hallazgo fue el mirador turístico Iromaden (sitio del viento), 12 kilómetros antes de llegar a Kavanayén. Aquí vive Valeriano Contasti, con los tepuyes en la frente, un viento constante, una visión franca de naturaleza pura. Nos contó que aquí se reunían los shamanes de la zona. Ofrece área de campamento, baños y donde guindar chinchorros. Está empezando, sabe que su sitio es único, pero no tiene muy claro lo que desea. Lo que sí sabe es que quiere recibir visitas y dejarles el lugar a sus hijos. Es un excelente conversador. Me fascinó este refugio de los vientos. Tiene que ser una divinidad amanecer aquí con el Sororopán pegado de la nariz.

Datos vitales

Para dormir

Posada Kamaiwa

Sector Tukuy, calle Karuay, vía el aeropuerto, detrás de la cancha deportiva, Kavanayén

Teléfonos: (0289) 540 2311/ (0288) 441 9816

 

Mirador turístico Iromadén

12 km antes de llegar a Kavanayén

 

Campamento Chivatón

Km 49 desde Luepa, vía Kavanayén

Teléfonos: (0289) 540 3284/ 540 1604/ (0416) 744 7608/ (0426) 696 5837

 

Refugio Chivatoncito

Salto Chivatoncito

Teléfono: (0416) 485 0957

 

Hotel Kavanaru-den

En la entrada de Kavanayén

 

Misión Capuchina

Frente a plaza de Kavanayén

Teléfonos: (0289) 540 1738/ (0286) 963 3763

Correo: eleazarmayor@hotmail.com

 

Posada Aroden

Sector Sororopan

Teléfono: (0289) 540 2306

 

Campamento Mantopai

A 45 minutos de Kavanayén

Teléfono: (0288) 442 3280

Correo: campamentomantopai@gmail.com

 

Para comer

Fuente de soda Auyantepui

Calle Kavanarú

Horario: todos los días 7:00 am a 7:45 pm

 

Campamento Toron Kan

Km 18 vía Kavanayén, cruce con Torón

Teléfonos: (0416) 894 7983/ (0288) 440 0925

 

Guías confiables

Cooperativa de turismo pemón Emasensen

Calle Matura. Kavanayén

Teléfonos: (0289) 540 1680/ (0289) 540 2300

Correo: turismpemon@hotmail.co

Web: www.andestropicales.org