• Caracas (Venezuela)

Valentín Arenas Amigó

Al instante

La sede del gobierno no es la TV

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Cuando el pueblo ve que Maduro pasa más tiempo encadenado o viajando que en el despacho de Miraflores se pregunta si Venezuela tiene gobierno o solamente un aparato comunicacional que vive haciendo propaganda. Por eso Venezuela está como está. El régimen está todo el tiempo haciendo propaganda, cuando necesita tener una gestión de gobierno eficaz para que el país progrese.

La propaganda puede engañar a un sector del país, pero no le resuelve sus problemas a ninguno, lo que explica el desastre que ha sido para Venezuela eso que llamaron revolución: un fracaso total. Inseguridad, hambre, falta de medicinas, y todo eso de lo que el venezolano hoy carece.

La tragedia que enfrenta este régimen es que Hugo sabía cómo simular que se gobierna haciendo propaganda desde la televisión, pero Maduro no sabe cómo hacerlo y por eso su popularidad se derrumbó, y con ella el crédito del régimen que pasó a manos de quien fue un buen conductor de vehículos, pero experiencia de gobierno no tiene y carisma menos aún.

Un movimiento político sin líder o cabeza termina siempre en el piso que es lo que está sucediendo. Se empeña en proyectarse como una democracia participativa cuando ya todo el país sabe que es una autocracia totalitaria y no quiere eso porque es contraria a la cultura democrática de cuarenta años que tiene el venezolano. ¿Y por qué este régimen no gobierna sino que vive  todo el tiempo enchufado a la televisión? Son varias las razones.

La primera es la falta de capacidad de su equipo para gobernar. Como de eso  no sabe pone la torta en todo. La segunda es que el comunismo no tiene como objetivo construir un país mejor, sino destruir aquel de cuyo  gobierno se  apodera para construir sobre sus ruinas otro mejor y después resulta que el país queda para beneficio de una minoría corrupta y es un desastre para las mayorías que es lo que estamos viviendo ahora en Venezuela.

El país necesita estar mejor pero ahora está mucho peor. La política de destrucción total le funcionó pero no la de construir un país mejor, pues todo es propaganda para engañar al pueblo y por eso le temen tanto a celebrar elecciones transparentes, pues el rechazo sería el resultado. Un pueblo que padece este desastre no va a votar para que el desastre continúe. Por eso controla el Poder Legislativo, el Poder Judicial, la Fiscalía, la Defensoría y los medios de comunicación para hacer que se gobierna haciendo, eso sí, mucha propaganda. Tenemos misiones y propaganda para todo, pues estas sustituyen la falta de gobierno que hoy padecemos.

El único poder que se mantiene vivo es el Poder Ejecutivo  que dispone de los recursos del Estado y los utiliza para hacer propaganda que es la forma revolucionaria de simular que se gobierna cuando no se tiene ni capacidad ni voluntad para gobernar. En esto estamos hace dieciséis años, el pueblo ya se cansó y por eso el gran reto que enfrenta tiene fecha: 6 de diciembre. El gobierno de la propaganda y las mentiras se terminó, y así lo dirá el mismo  soberano.

Fidel y Hugo, dos paranoicos. Jefes de Estado son aquellos que buscan el poder para lograr el bien común sirviendo a su patria, y paranoicos son aquellos otros ciudadanos que lo buscan para promoverse ellos ante el país y el mundo. No están al servicio de la patria, sino que se sirven de la patria para  satisfacer su egocentrismo, pues ambos son unos paranoicos. Caso de Hitler, Mussolini y Stalin. Esto explica por qué abusan de su promoción y la publicidad de sus personas y actos. Hacen que hacen y todo es para mantenerse ellos en el primer plano y promocionarse. La paranoia es una   patología que padecen muchos políticos. Por eso Fidel no perderá la oportunidad de entrevistarse con el papa Francisco.

 

*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB

alenri@gmail.com