• Caracas (Venezuela)

Valentín Arenas Amigó

Al instante

Esto no es democracia sino comunismo

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Querer salir de lo que es una dictadura roja por la vía democrática es lo mismo que curar un cáncer estomacal con agua azucarada. El enfermo termina en la sepultura. En Cuba el comunismo no disimuló y se presentó como la dictadura que ha sido durante cincuenta años. En Venezuela fue anunciada como una democracia participativa que manejó la vía electoral para ocultarles al venezolano y el mundo la autocracia totalitaria que se quería imponer sin paredón, pero con mucha propaganda. Para sustituir la soberanía del pueblo por la soberanía del autócrata, se tomaron las medidas adecuadas: control del CNE, control de los restantes poderes del Estado y control de los medios de comunicación. La toma de todos estos sectores facilitó imponer la autocracia totalitaria que era el verdadero objetivo de eso que llamaron revolución y nada menos que bolivariana cuando el Libertador vivió para liberar pueblos y no para esclavizarlos.

Después de quince años manejando este engaño y padeciendo las consecuencias nefastas de una dictadura marxista, vestida como democracia, nos dimos cuenta de que este régimen despojó al pueblo de la soberanía y se la adjudicó a un solo ciudadano, el autócrata, que con las instituciones públicas y los medios tomados hacen con Venezuela lo que les da la gana, al extremo de que aparecieron enchufados mayores, como es el caso de Cuba, Nicaragua, Bolivia, etc., y enchufados menores cuyos nombres algún día sabremos porque son demasiados.

Si no vivimos en una democracia, sino en una autocracia de ideología marxista, pareciera ingenuo pensar que podremos salir de esto con elecciones controladas. Si hubiera democracia la auditoría que procedía hacer de las elecciones presidenciales de 2013 se habría efectuado, el REP cuyo crecimiento es sospechoso se habría revisado y ahora mismo se haría un referéndum, solicitado por el soberano pueblo, para conocer si la mayoría de los electores respalda hoy la legitimidad del encargado de la Presidencia, porque nunca la tuvo o porque la perdió en el escaso tiempo de su mandato.

Lo que no puede hacerse es esperar hasta el año 2019 para tener un cambio de ruta, pues la actual nos conduce directo a la sepultura de Venezuela. ¿Cómo describiría el lector la Venezuela del año 2019 si continúa el régimen actual? O no es posible imaginarla porque habríamos dejado de ser un país de América, como es el caso de Cuba, que después del desastre causado está buscando la ayuda de Europa y del mismísimo imperio. ¡Socorro! ¡Auxilio!

Dos son las salidas posibles de este desastre. La primera pasa por nombrar un árbitro confiable en cuyo caso la vía electoral funcionará, pues una gran mayoría votará para echar en la basura a un régimen basura que fracasó al concentrar sus esfuerzos en hacerse ricos y no en trabajar por el bien común de todos los venezolanos. La segunda es que la sociedad civil, que no represente sino que ella es Venezuela, se organice como la fuerza que es y decida tomar las calles o paralizar el país, fuerza que será muy superior a un poder político disminuido y quebrado que con su gestión negativa y ahora sin liderazgo está herido de muerte. Ni resucitado el teniente arregla ya esto.

O la sociedad civil reacciona o se va Venezuela entera a hacerle compañía a quien fuera un día su líder.


*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB

alenri@gmail.com