• Caracas (Venezuela)

Valentín Arenas Amigó

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Antes y ahora

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Durante dieciséis años los resultados electorales publicados por el CNE fueron aceptados sin una respuesta adecuada de la sociedad venezolana ante algo tan grave como era desconocer la voluntad soberana del pueblo venezolano, pues la oposición política no estaba organizada. Ahora la MUD representa a esa sociedad que habiendo vivido en democracia durante cuatro décadas seguidas no se resigna a vivir en una dictadura que se escondió detrás de la “democracia participativa” que fue como se la presentó al pueblo venezolano. Colosal engaño porque en democracia los poderes del Estado son autónomos, mientras en revolución están todos sometidos a un solo ciudadano: el autócrata.

La MUD reúne y representa a esa sociedad cuya cultura democrática  exige un cambio de autoridades el próximo 6 de diciembre que represente a esa mayoría del pueblo que las encuestas más serias dan como vencedor. Antes la oposición no estaba organizada, ahora la MUD la representa y esto la obliga también a tener una respuesta si el CNE repite la mala costumbre de expresar no la voluntad del soberano pueblo, sino lo que desea escuchar el soberano autócrata. Hay dos alternativas. La primera es que las elecciones sean suspendidas para no ser derrotados, que es lo más probable, y la segunda es celebrarlas seguro de que si los candidatos del régimen no ganan el CNE cumplirá con la obligación de darle una ventaja que los convierta en mayoría. Poder es poder, y poder autocrático es dictadura aunque se presente en el escenario nacional como la democracia participativa que nunca fue.

La MUD tiene dos maneras para que le reconozcan la victoria que las encuestas ya anticipan. La primera haciendo que vayan a votar esa inmensa mayoría de ciudadanos que quieren un cambio de régimen para tener un nuevo gobierno de manera que la avalancha de votos sea tan grande que haga imposible un fraude. Si se atreviera el CNE a burlar la mayoría entonces las calles de Venezuela se convertirán todas en urnas electorales a través de las cuales el soberano pueblo confirmará la voluntad que expresó en las urnas electorales el 6 de diciembre y que no le fue reconocida. Es así como el derecho al ejercicio de la protesta pacífica le permitirá tanto al pueblo como a la MUD dar a conocer de otra manera cual es la voluntad del soberano que no pudo expresar votando y lo hace entonces protestando para que esa voluntad sea conocida tanto dentro como fuera de Venezuela.

La MUD tiene en sus manos tanto llamar a votar el 6 de diciembre como convocar a una protesta pacífica multitudinaria en las calles para que así se pueda conocer la voluntad del soberano. Ambos instrumentos para expresarse son constitucionales.

 

Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB

alenri@gmail.com