• Caracas (Venezuela)

Valentín Arenas Amigó

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Valentín Arenas Amigó

Venezuela, un montaje de democracia

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Quienes hacen que gobiernan un país por la vía democrática para aprovecharse de su cultura libertaria e imponer una autocracia que es la meta real están siendo sujetos activos de una estafa colosal que pagará no solo el pueblo, sino ellos mismos. Cuestión de más o menos tiempo para que el montaje y sus consecuencias reviertan el desorden promovido como nuevo orden social, “democracia participativa”, que es una autocracia totalitaria. Cómo se hizo este montaje lo vamos a explicar ahora.

Sin duda que la celebración de elecciones frecuentes para que sea el pueblo, soberano único, el que seleccione a sus gobernantes es una señal de que se practica la democracia, pero siempre que el árbitro sea imparcial, que no es el caso en la Venezuela de los últimos quince años. Montaje.

La existencia de poderes públicos autónomos, obedientes solo a la Constitución que se comprometieron a respetar es otra señal de la vigencia de una democracia. Pero tampoco esto se cumple. El Legislativo aprueba las leyes que le ordena aprobar el Ejecutivo; el Judicial sentencia también obedeciendo las instrucciones del Ejecutivo; las Fiscalía acusa a quien el Ejecutivo necesite acusar para que después el Judicial lo sancione; la Contraloría no controla a los enchufados que viven felices, y la Defensoría guarda silencio, pues no puede defender los derechos humanos de un régimen que los irrespeta. Esta subordinación de los poderes públicos no a la Constitución, como corresponde, sino a quien es titular del Ejecutivo, o sea, el autócrata presidente, convierte la democracia anunciada como participativa en una autocracia totalitaria, que es como se comportó durante estos quince años. Montaje.

La expresión libre de lo que cada ciudadano piensa es una clara señal de que en ese país existe una democracia, y si esto no sucede, sino todo lo contrario, entonces se vive en una autocracia. En Venezuela la expresión libre se dificulta porque casi todos los medios de comunicación desde hace ya tiempo fueron tomados por el Estado, entre los cuales la toma de RCTV fue un verdadero escándalo para Venezuela y el mundo libre. Después continuaron tomando otros medios para reducir cualquier crítica al régimen.
Últimamente se manejan procedimientos más sofisticados para lograr el mismo objetivo: el control de lo que se le informe al ciudadano. Este control informativo permite que solo se difunda aquello que al régimen le convenga y que no se conozca aquello que lo pueda perjudicar. Este montaje, que silencia lo negativo y difunde como propaganda aquello que quiere presentar como positivo, hace que un sector importante del país viva en una Venezuela ficticia que después, cuando el montaje publicitario aterriza en la realidad, aparecen los homicidios impunes, las colas para comprar comida, la carencia de medicinas en los hospitales y todo este desastre que ahora vivimos y que usted conoce porque lo padece.

Pero este montaje de falsedades se acerca ya a su final. La democracia, que garantiza la libertad y el respeto a los derechos de cada persona, ya está más cerca de lo que se piensa. Amanecerá el sol con la democracia y quedará enterrada la autocracia dejándonos bien vacunados contra ese virus que llaman “revolución”.

alenri@gmail.com